EXTRAORDINARIO CONGRESO. 'Octubre: TRAS LAS HUELLAS DEL POETA EN CHILE'. Por Lydia Parada de Browm 
 

He tenido la enorme satisfacción de asistir a este evento de poesía en Santiago de Chile. Fueron seis días de alimentar el espíritu escuchando la lectura que cientos de poetas hacían de sus poemas.

En la cena de bienvenida ya se escucharon algunas estrofas de poesías, que es la reina de las artes.

La organización ha sido magnífica, todos los asistentes tenemos que felicitar al hermano poeta: Luis Arias Manzo y a su distinguida esposa, Marcia Motta, que con tanto trabajo consiguieron reunir a poetas de los cinco continentes.
Primeramente fue el viaje a “Isla Negra” que es la casa -museo de Pablo Neruda.

En esta su mansión a la orilla del mar se leyeron poemas en memoria de este insigne poeta, cuyo recuerdo vivirá eternamente no solamente en los poetas del mundo, sino en toda la gente que gusta de la poesía de los buenos poetas.
En su dormitorio el agua del océano que choca contra las piedras, produce un ruido de Cachuela y ahí él descansaba arrullado por ese mensaje de las aguas marítimas.

Después del delicioso almuerzo a las cuatro y media de la tarde, se leyeron poemas ante la tumba de Vicente Huidobro, otro gran poeta chileno.

Luego en la biblioteca de la Municipalidad de Melipilla, en homenaje al tercer aniversario de la muerte del poeta Víctor Mario Calquín, se llevó a cabo otro evento poético. Su generosa viuda nos obsequió un libro de su difunto esposo a cada uno de los asistentes.

El 14 de octubre viajamos a Valparaíso, allí visitamos la casa – museo “La Sebastiana” de Pablo Neruda, en la que admiramos todas las cosas que amaba el poeta, como los barcos y que traía de todas las ciudades del mundo que visitaba; y sobre todo, nos impresionó la hermosa vista que desde ese quinto piso se divisaba toda la bahía de Valparaíso.
Ese día la cena fue en “Viña del Mar”, durante la que se realizó otro acto poético.

El 16 de octubre se leyeron algunas ponencias en la universidad, yo leí la mía; “La Poesía en América”.
El 17 de octubre visitamos “La Casa de la Moneda”, un guía nos explicaba todo, inclusive nos llevó al lugar, un pequeño rincón de esa casona, donde murió Salvador Allende.
Por último entramos a la pequeña capilla y el guía preguntó: ¿Hay algún poeta que lea una poesía a Jesucristo?
Yo levanté la mano y declamé mi poema: “Ausencia” que lo escribí en Washington cuando sufría la ausencia de la patria y de la familia.
Al final de esa visita, el guía cortó un pequeño ramito de un gran ramo de flores blancas que se exhibía en una mesa de la casona, y me lo entregó diciendo “estas flores son para esta veterana poeta”.
Hasta ahora en un pequeño florero en mi apartamento ellas están vivas.

Sería largo y muy cansador enumerar todas las interesantes visitas y paseos que nos regalaron.

En la Biblioteca Nacional presentaron los bardos sus libros. Yo presenté mi último titulado: “sinfonía amazónica e intimidades”, en el que defiendo el medio ambiente y critico a los que tienen aserraderos y cortan los árboles sin compasión.

A las nueve de la noche de ese día 17, se llevó a cabo la cena de despedida y, por supuesto, el acto de clausura y entrega de los hermosos diplomas que recibimos como premio, a nuestra actuación en este magnífico congreso.

La Paz, 23 de octubre de 2006

Lydia Parada de Browm, poeta del mundo [Bolivia]

http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=1707

Foto: En Primer plano, saliendo del hotel, Lydia Parada de Browm con el siempre gentil poeta salvadoreño Rubeld Molina Araya.


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