Segundo día: Un recorrido bajo la lluvia que amenizaba el canto de los poetas. 
 

Al día siguiente fue Isla Negra, la segunda casa de Neruda, a 120 kilómetros de Santiago, en bus donde nos soltábamos entre cantos, conversaciones y amistad, otros por ahí traducían los poemas de las poetas árabes al inglés o al francés para luego llevarlas al español, y vendría el segundo recital de poesía, donde nos espiaba Pablo y Matilde, mientras nosotros llenábamos de metáforas los espacios donde vivió el segundo Nóbel chileno.
Luego Cartagena, la ciudad popular que en el pasado fue balneario de los ricos, y donde hoy descansa el gran Vicente Huidobro.
Y qué decir de Melipilla, la pequeña ciudad donde nací y viví hasta los 17 años, cuando de pronto mi vida se vio interrumpida por aquel golpe de estado del martes 11 de septiembre de 1973. Allí nos esperaban con empanadas y vino tinto, con anticuchos y vino navegado [ideal para un día de lluvia], cuecas [baile nacional] y música andina, pero sobre todo, el calor humano y el infaltable recital de poesía, en que Víctor Marín Calquín, desde el cielo debió haberlo disfrutado.

Luis Arias Manzo
Secretario General
Movimiento Poetas del Mundo


Foto: Hoda Hussein [Egipto] Lis Claudette Conde Escudero [México] Hernando Ardila [Colombia] Laura Hernández Muñoz [México] y Laura Coatl [México]


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