Donde hay escaleras y balcones esperando visitantes y se asoman a los cerros ascensores. M. de Lujan 
 

Apreciado poeta Luis Arias Manzo, a más distancia de los hechos acaecidos en Valparaíso con motivo del Encuentro Internacional de Poetas, creo que amerita agradecerle su invitación, la que lamentablemente por razones de salud no pude corresponder como lo había previsto y deseado.
Aunque sólo asistí a dos de las actividades, tuve la impresión que una vez más, en nuestro país no tenemos la cultura suficiente que amerita asistir complacientes y premunidos de paciencia y buena voluntad a un evento de esta naturaleza. Me refiero a que en general acá se espera una participación corta, rápida, fácil y digerible, como lo es todo, o sea cultura de mosaico, un poco por aquí otro poco por allá, así no se nota que en realidad se sabe poco. Lamento y profundamente, y soy muy sincera, que no se haya atendido a los poetas como me imagino Uds. como organizadores deseaban. Hasta me da vergüenza ajena. Me enteré de que no les respetaron reserva de hotel, que hubo pérdidas materiales y descontento que no se manifestó por educación y altura de miras. Sé el esfuerzo que hay detrás de un evento, su planificación anticipada, gasto de energías, viajes, inconvenientes, a veces hasta falta de presupuesto e imprevistos. Pero con mucho placer y alegría pude estar entre Uds., apreciar ese universo creativo que es el motor de sus vidas y la mía, compartir momentos únicos e invaluables y de alguna manera acompañarles en esta travesía mágica de un encuentro de almas. Me enorgullece como chilena haberles tenido acá, disfrutando de la brisa marina, de esta bahía única, donde navegan y naufragan voluntades donde se alzan al viento las gaviotas y banderas y su canto silencioso. Donde hay escaleras y balcones esperando visitantes y se asoman a los cerros ascensores que sube y bajan. Donde los vientos arremolinan versos y palabras y quedan suspendidas ahí entre la brisa y el ocaso, para tomarlas y componer sinfonías que traspasan las fronteras. Olvidémonos de protagonismos, contrariedades o agravios que enturbian los sentidos y emborrachan el alma con sabor a tristeza. Estuvieron aquí, y eso es imborrable, es un recuerdo en la memoria del tiempo de sus vidas. Traspasaron esa blanca cordillera madre, llegaron al mar, que amaba el gran Neruda, fueron a Montegrande, donde el espíritu Mistraliano mora, y recorrieron esta larga y angosta tierra donde hay aún tantos dolores profundos que rasgan corazones.
Creo que los espíritus sensibles tendrán nuevos motivos de fecunda inspiración, no es por nada, pero es esta tierra de poetas y vinos, que me imagino, se llevaron el sabor de esas uvas que embriagan los sentidos pero tonifican el alma.
Apreciado poeta Arias Manzo, generosamente ofrecí mi casa para reunir a los poetas que no viajaban al norte, por razones de regreso en vuelo fechado a sus países. Sólo dos aceptaron Orlando Valdez de Argentina y Antonio Leal de México -quien fue mi huésped por casi cinco días. Pudo conocer Viña del Mar, y a otro artista Don Álvaro Donoso, en su casa, a quien ha entrevistado e invita a sumarse a una exposición colectiva de artistas el próximo año en Oaxaca-.
Tuve la oportunidad de conocerles y mantenemos comunicación vía Internet. Personas muy valiosas inquietas de gran proyección y vuelo creativo.
Nuevamente quisiera agradecerle esta invitación sin la cual no habría sido esto posible.
Un abrazo y los sentimientos de mi más alta consideración


Maria Luisa D'Lujan [Chile]



Ayten Mutlu
José Pablo Quevedo
Ali Al-Dimshawy
Juergen Polinske
Maggy
Gómez Sepúlveda
Candida
Pedersen
Xuanxo Bardibia Garçelya
Fredy Ramón Pacheco
Jimmy Javier Obando
Maria Cristina
Drese


Patrocinadores