CUENTO: Para evitar lo que en esta narrativa sucedió. Por Maria Cristina Drese* 
 

ARGENTINA: Lo que puede llegar a lograr la No Unión de los pueblos , los paises y sus gobernantes,[ La no unión de los hombres---] con el deseo que en este año 2010, se logre la tan ansiada Paz, para evitar lo que en esta narrativa sucedió.............. Maria Cristina Drese

Mohammed

Maha caminaba a pasos muy presurosos, se diría casi corriendo, llevando de la mano a su hijo Mohammed, por las polvorientas arterias de la ciudad.
Llevaba el almuerzo para su hermano Yasser , médico que se desempeñaba en un hospital de la ciudad.
El profesional no tenía tiempo para almorzar afuera, la cantidad de pacientes era numerosísima y la demanda de fármacos era altísima, esta situación se complicaba más por el hecho que muchos de ellos no podían adquirirlos debido a sus altos costos.
Cuando llegaron, el joven médico estaba auscultando a un niño con el estetoscopio.
Alrededor de ellos un gran número de mujeres con sus niños.
Al ver a su hermana el joven la recibió, con una radiante y cálida sonrisa.
Mohammed no dejaba de observar el instrumento, motivo por el cual el médico le dijo;
¿ Quieres escuchar lo que te dice tu corazón Mohammed ?
El niño sin meditar palabra extendió sus manos y el médico se lo dio.
¿ Y que te dice tu corazón ?
Tucutu tucutu tucutu. Respondió seriamente .
El médico acariciándole la cabeza le dijo.
Ese es el corcel sobre el cual va montada tu existencia, y si lo sabes conducir te llevará siempre por los caminos de la felicidad y la realización.
¿ Te gustaría ser médico como tu tío ?.- Preguntó la madre .
El niño hizo un gesto afirmativo.
Luego la mujer comenzó a desenvolver el paquete con el almuerzo. El médico al ver su contenido elevó sus brazos expresando un agradecimiento por demás elocuente.
Mientras Mohammed paseaba el instrumento por su barriga, sus costillas, por el cuello, escuchando el sonido cuando tragaba saliva.
En ese momento un niño se acercó y luego de cambiar brevisimas palabras, Mohammed comezó a auscultarlo.
Los presentes se miraban entre ellos y sonreían.
Una de las mujeres que era muy conocida le dijo;
-¡ Ha ! Lindo Mohammed , el cielo marcará tu destino para que algún día seas un buen médico como tu tío.
Luego el médico tomando el instrumento , le dijo
Bueno colega, si ya terminaste , me lo devuelves por favor, yo también tengo mis pacientes.
Al salir del hospital se dirigieron a la escuela.
Maha se despidió de su hijo y fue rumbo a su casa , donde se abocó a sus tareas habituales : el tejido de tapices y alfombras, que eran la admiración de todo el barrio.
Al llegar la tarde Mohammed regresó de la escuela.
Antes de cenar Maha le pidió que la acompañara hasta la tienda que le compraba sus tejidos.
Y allí se quedo conversando con el comprador, mientras Mohammad afuera observaba el desplazamiento de algunos efectivos portando sus fusiles-ametralladoras.
Si bien como a todos los niños le gustaba y admiraba a los hombres armados, ahora en cambió sus deseos estaban hacía otro punto mas elevado: La vida.
Ya había anochecido , la luna daba una pincelada plateada a los techos y a las hermosas colinas situadas lejos, en el este.
Al salir Maha encontró al niño conversando con dos soldados, al acercarse ella , los tres comenzaron a dialogar.
Mohammed ajeno a las conversaciones de los mayores, observaba la hermosa y radiante luna, que a pesar del blancuzco y suave tul formado alrededor de ella, pudo apreciar que un pequeño punto luminoso se iba agrandándose cada vez más.
De pronto un ensordecedor estallido, una colosal bola de fuego y una gran cantidad de proyectiles sembraron la desesperación y la muerte en las calles de la ciudad.
En un accionar no pensado Maha como pudo tomó por detrás al niño y alzándolo corrió hacía el negocio del comprador de sus tejidos.
Pero uno de los proyectiles dio de lleno en su espalda, uno de los soldados yacía mortalmente herido en la calle.[ Si la mujer no hubiera rescatado a Mohammed, era muy posible que se hubiera salvado efectuando dos o tres largos saltos, Pero no , Ahí estaba ahora con su torso casi partido en dos.]
Mohammed abrazado a ella, con el infinito dolor ocasionado por la pérdida de su madre en esas circunstancias, miraba al otro soldado que se había salvado, como buscando una explicación, una respuesta.
Y el soldado se la dio.
Fueron los ......
Esas palabras fueron terribles, tuvieron el efecto de un demoledor mazazo sobre su alma.
Había un culpable.
El niño se reincorporó y sentándose en cuclillas acariciaba los cabellos de su madre.
Una fría brisa proveniente del norte al poco tiempo se transformó en ventisca que levantaba el polvo de las calles.
Silbatos, gritos de pedido de auxilio por doquier , reinaban en el patético escenario.
En el rostro del niño ya no había dolor ni lástima de si mismo.
Sus ojos brillaban con esa luz proveniente del seno de lo desconocido, allí en lo mas profundo del alma humana, donde se albergan el amor y el odio, esperando cada uno la oportunidad para tomar riendas de los sentimientos.
Si, había un culpable, entonces tendría que hacer justicia.
En esos momentos dos enfermeros se acercaron a ellos y uno preguntó al niño
¿ La conoces ?
Y Mohammed con un sollozo conmovedor dijo
- Es mi mamá .
Un enfermero se abalanzó sobre él , lo abrazó y le dijo con lágrimas.
-¿ Venís con nosotros ?
Mohammed mirando al soldado respondió con una gran firmeza , que el hombre aprecio con admiración.
¡ No ! me quedo con él.
Luego de llevarse a la infortunada, los dos se quedaron mirándose, después de unos segundos el niño se acerco y apoyo su mano sobre el arma y comenzó a acariciarla mientras que el soldado acariciándole la cabeza le dijo.
¿ Querés que te enseñe a manejarla ?
Mohammed sin quitar la mirada del arma respondió con sus dientes apretados.
¡ Si !
Luego ambos comenzaron a caminar por las calles atestadas de gente gritando y gimiendo, rodeados de edificios destruidos y en llamas. El soldado siempre con su mano apoyada en el hombro del niño.
Ambos desaparecieron en medio de la multitud doliente y del polvo levantado por la ventisca.
Y aquella terrible noche, un niño a pesar de su corta edad conoció lo que era el odio.
Se había cumplido al menos en parte el vaticinio de la mujer del hospital.
- ¡ Oh ! lindo Mohammed el cielo marcará tu destino.....

Maria Cristina Drese*, POETA del MUNDO:
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=5187

Publicación: 24-01-2010


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