Oh... duras. Por Hernando Ardilla González*
COLOMBIA: Si bien es cierto que hay quienes abogan por el arte eminentemente estético y neutral, bastante cierto es que quienes hacen parte de una producción limpia bella estética, pero comprometida con la disposición de procurarnos un mejor universo como lo predica la poesía de waldina... Y de varios de ustedes, no pueden quedar en la soledad de la metáfora, el silencio estético y en la contemplación de la flor, sin los detalles del fango y su hedor. Yo he fijado posturas que en nada conspiran contra la creación poética, pero es más si mi poesía conspira contra la metáfora, la estética y la contemplación, quiero que la belleza de la vida y la ética de la humanidad me lo perdonen, así los dioses del Olimpo literario me condenen a los fuegos eternos y a la mueca de sus bufones ataviados con trajecitos de colores artificiales y liras hechas de barrotes que aprisionan la libertad de la palabra libre y liberadora. Corro el riesgo, si eso me permite estar al lado tuyo waldina, se cuanto sufres como sufre mi pueblo colombiano, que por ahora se 'salvó' de las garras de los gorilas hedientos que ahora se disfrazan de civil, para darle el zarpazo al proyecto latinoamericano de patria libre y unificada más allá del hecho físico, porque por unos días el zoo ilógico in humano de tu país se le adelantó al 'presidente' de facto en Colombia Álvaro Uribe Vélez. me permito proponer la siguiente proclama en favor de la libertad, en favor de la democracia si es que el se salva, [parece condenado a ser solo eso, concepto], en favor de Honduras en favor de waldina... Por qué no! En favor de la poesía misma. Antes este poema si merece dársele tan encumbrada calificación
Oh... duras
Quien ha dicho que el sol no se pone rojo a la mitad de la vida miren las chaterreras de los generales destilando gotas escarlatas Quien ha dicho que las estrellas no se ponen rojas miren al pecho de los oficiales anhegados de ríos magentas Quien ha dicho que los tronos son gracia de Dios cuando la silla tapizada de pieles pálidas, es ósea
y el cetro un fémur más flaco que quien lo ofrendó Quien ha dicho que deje en las honduras de mi alma el dolor de los hombres, el llanto de las mujeres, la soledad de los niños que en México se intoxican o incineran con PAN de veneno en Costa rica con NOBEL farsa de nudos en los brazos en Colombia con motosierras y polvo blanco convertido en oro y trono en Perú con plomos inteligentes que arrasan la molesta ignorancia de la pacha mama Quien ha dicho que mis letras con gafas oscuras y bloqueador solar deban salir a contemplar las curvas deliciosas de la Sierra Madre salir a seducir con mi calor tropical, el frio la Sierra Inca o a derramar rios blancos sobre la piel extensa y llana del sur o sobre la ranura violada a diario por el poder que se toma los dos mares o delirar inspirado en las orquídeas, los santuarios y los vallenatos mientras una pluma en las honduras de la soledad convoca y pareciera muda e invisible, los ruidos de los corazones agitados como percusión metálica las luces que no se apagan porque hay que seguir la fiesta del oro no dejan que se escuche no dejan que se vea Desde mi trinchera vestida de civil esperanza levanto mis palabras rojas para gritar ¿para qué la poesía si como las iglesias sacras en sus sacros búkeres espera la dirección de los vientos para batir pañuelos blancos sobre la paz y el sielncio de los sepúlcros? Mis trazos sobre el infinito papel renuncian a ser blancos aunque sean blanco de negros ángeles que sentencien: ¡Ha muerto el poeta! vale la pena el riesgo si no muere la poesía la poesía por la vida, la poesía por el fin de los desequilibrio la poesía por la utopía posible galardonada con una sonrisa del porvernir
PROCLAMA
Los suscritos poetas de todas partes, de una sola nación... la humanidad, demandamos de los gobiernos civiles y democráticos del mundo, tomen en serio el compromiso con sus pueblos, implementando acciones urgentes en favor del orden institucional en la hermana república de Honduras, como quiera que se cierne un evidente peligro de regresión a épocas nefastas que los pueblos con gran cuota de dolor y sangre han logrado desterrar.
No nos corresponde señalar qué tipo de medidas por nuestra vocación pacifista, pero los protocolos internacionales señalan con claridad el quehacer ante hechos que comprometen más allá de la salud de las instituciones democráticas, la existencia misma de los pueblos y ellas se deben aplicar con igual rigor, como antaño se ha hecho con pueblos que se levantaron y que el mundo civilizado [?], juzgó de inconveniente.
No se puede a manteles manchados de sangre inocente, pretender negociar una paz pretensiosa de perdones, olvidos, impunidades. La humanidad debe aprender de experiencias pasadas y presentes, que no se puede por parte de sus 'líderes' seguir jugando al más audáz, creyendo que por ello el parpadeo de los pueblos, es señal de asentimiento.
Los suscritos poetas de todas partes, de una sola nación... la humanidad, demandamos de los poetas de todas partes de una sola nación, la humanidad, marchar con su verbo enarbolado como bandera de libertad para enclavarla en la cima del corazón del pueblo de Honduras y atendiendo el tambor convocante que palpita en lo profundo del pecho de una hermana... Waldinay otros hermanos en el arte, quienes nos llaman entre lágrimas y dolor a tomar su mano y luego otra y muchas más hasta que seamos una gran murralla digna, que contenga los ímpetus avasalladores de un pasado que tiñó de rojo nuestro cielo, ríos y suelos, muralla de resistencia en la palabra para fundamentar los sueños de paz y justicia de un pueblo hermano que hoy sufre y agoniza a buena cuenta de la usurpación y del silencio del mundo.
Los suscritos poetas de todas partes, de una sola nación... la humanidad, demandamos de los gobernantes de facto y de los que se dejan tentar por igual idea, que depongan sus intereses, pues nada es más importante que la felicidad de los pueblos en el mayor grado posible, como predicara el padre libertador Simón Bolívar; ad portas del bicentenario de la independencia, deben recapacitar para que su pueblo sea generoso a la hora de aplicar justicia.
Los suscritos poetas de todas partes, de una sola nación... la humanidad. demandamos de los intelectuales, los empresarios justos, las fuerzas militares y de policía, los jueces y demás, que recuerden que lo que tienen se los ha dado su pueblo Hondureño y que es a él a quien deben lealtad y obediencia.
Por la paz en Honduras y el restablecimiento de la normalidad alterada, con infinita esperanza nos suscribimos
Bucaramanga - Colombia Julio 2009
HERNANDO ARDILA GONZÁLEZ* Colombiano - Abogado y Consejero de Cultura [Cónsul - Región Andina Oriental - Colombia] POETAS del MUNDO: http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=590
hargo821@hotmail.com
Publicación: 02-08-2009
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