A veces pienso que es mejor soñar. Por María Sánchez Fernández* 
 

ESPAÑA: A mis amigos, eternos soñadores, compañeros Poetas del Mundo. Que nuestros sueños sirvan por siempre para consolidar la Paz y la Concordia...:

Quisiera volar en pos de mis sueños,
mas temo despertar
de mi vuelo sin alas
y caer en un profundo abismo.

Bajarse de las nubes es despertar del mundo de los sueños, y despertar del mundo de los sueños es aterrizar violentamente en esta sociedad que nos ha tocado vivir rebosante de materialismos y amargas realidades.
La mayoría de los seres humanos, afortunadamente, tenemos tendencias soñadoras; si no fuera así ¿qué sería de nosotros?

Cuando empieza un nuevo día miramos un poco angustiados la parte real de la vida y nos preguntamos qué nos deparará la jornada.

Nos preparamos con prisas a consumir nuestra ración diaria de constantes sobresaltos, de desesperanzas, de miedos..., y, también, ¿por qué no? de falta de confianza en los demás pues, incluyéndonos a nosotros mismos, cuando vivimos la cruda realidad nos volvemos egoístas y olvidamos por completo lo que vale el desprendimiento y el altruismo.

Bajarse de las nubes es vivir la vida que cada día nos ofrece sus nuevas normas. Unas normas que establecen un tipo de vida prefabricado. Unos moldes que se vacían sobre nosotros para cubrirnos con su contenido de inquietudes y zozobras.
Bajarse de las nubes es meterse de lleno en la noticia, esa noticia siempre nefasta, que nos habla de secuestros; que nos habla de atracos y vergonzosos fraudes; que nos habla de atentados, de crímenes que rayan en lo alucinante; que nos grita los horrores de esas guerras inútiles donde sufren y mueren inocentes. Y, ¿ para qué?, ¿para qué sirven las guerras? ¿Para defender territorios? No. Las guerras sólo son intereses creados que favorecen a unos –los más fuertes--, para hundir en la miseria y en la desesperación a otros, y esos otros son los débiles, los niños –eternas víctimas de las guerras--, los pobres, los que siempre pierden.

Bajarse de las nubes es enfrentarse con las fuerzas naturales que, desatadas, nos zarandean como a monigotes de trapo abrasando nuestro entorno que se consume gritando de sed, y como réplica, nos aplastan anegándonos entre avalanchas enloquecidas que a su paso todo lo destruyen.
Si bajas de las nubes; si despiertas del mundo de los sueños, ¿qué más te encuentras? ¡Ay!, sólo te encuentras con una cruda realidad. Pero la vida ¡es tan bella! ¿Por qué los que formamos parte de ella, los que la vivimos, nos empeñamos en afearla, en ensuciarla con nuestros vicios y malformaciones de espíritu? Si la vida es bella vivámosla a tope, pero vivámosla de forma positiva. ¡Qué maravilla si algún día al conectar con un informativo una voz dijera: “Se acabaron las violencias. El hombre es bueno!.

Una hermosa canción del poeta argentino Alberto Cortez nos habla de un hombre que construye castillos en el aire, y vuela, y vuela dentro de sus sueños, y se siente libre y ligero como un pájaro, y sabe mirar la vida desde allá, desde su altura soñadora y se siente feliz envuelto en la pureza de su propia alma. Pero ¡ay!, cuando pone los pies sobre la tierra todos le dicen loco. Es un pobre loco.

A veces medito este hermoso poema --porque esta canción, tan conocida universalmente, es todo un bellísimo poema--, y pienso si no sería mejor perder esta razón que nos ata y nos esclaviza y quedarnos para siempre allá, en las nubes, construyendo fantásticos castillos flotantes.

Úbeda, Junio 2009

María Sánchez Fernández*, [Consul - Provincia de Jaén] POETAS del MUNDO:
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_europa.asp?ID=3170


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