NOCHE DE NOCHES en la CASA DE POESIA SILVA. Por Bella Clara Ventura*
COLOMBIA: NOCHE DE NOCHES en la CASA DE POESIA SILVA donde el poeta, traductor y ensayista Rubén Darío Flórez Arcila*, integrante de Poetas del Mundo, nos deleitó con un paseo por el ESPLENDOR Y APOCALIPSIS DE LA NATURALEZA EN LA POESIA. Nos trajo a autores como Baudelaire quien según el conferencista fue el primero de los poetas occidentales en arremeter contra la tiranía de la naturaleza, enfrentada al hombre. Y nuestro poeta Luis Vidales basado en las ideas del poeta maldito piensa en la noche urbana y se mofa de la noche dominada por el arbitrio de la naturaleza, contrapunto con los orientales que insisten en la armonía del hombre que advierte a través de la observación contemplativa una integración con el lenguaje de la naturaleza donde aparece el concepto de lo claro y lo oscuro cuando se recalca el ritmo en alternancia de los opuestos como: cielo- tierra y se dibujan los ciclos de la naturaleza por su rotación y la adaptación a los signos como señales que nos hablan de ella. Se refiere a los antiguos textos chinos con la presencia combinatoria de frases, ritmos y de sentidos procurados por la oposición de los hexagramas, ciertas dualidades que mencionan el destino humano, principal preocupación del artista.
En el Renacimiento, los humanistas italianos nos ofrecieron placeres estéticos donde la naturaleza según Petrarca puede ser alegoría de la belleza para los humanistas donde la perfección de los jardines nos refiere a su esplendor. Nos acerca la rosa, “la inmarcesible rosa que no cantó, la que es peso y fragancia,
la del negro jardín de la alta noche”, arraigada en los fantásticos jardines palaciegos en la reducción del arquetipo sustentado en la estructura del Universo. Y aparece Dante en la travesía por el infierno y el purgatorio a su manera con una imagen intangible o arquetípica que sólo puede ser alcanzada por una revelación poética, unión de la estructura del universo y del lenguaje del verso.
Nacen otras formas de acercamiento a la Naturaleza por los humanistas y los poetas eruditos sobre el tema que la convierten en metáforas para las emociones, códigos de folklore.
El poeta Rubén Darío Flórez cita el bolero con su carga poética: “los aretes que le faltan a la luna, los tengo guardados en el fondo del mar” u otro verso tan común en nuestro canto “lloran, lloran los guaduales porque también tienen alma y los he visto llorando y los he visto llorado cuando en las tardes los estremece el viento en los valles”.
Destaca como el hombre exploró con la poesía la relación conflictiva y asombrada que mantiene la fuerza que cree dominar y lo sobrepasa a pesar de la palabra.
Boris Pasternak, nobel de 1957, desde el folclor con la alta poesía nos regala el siguiente verso:
La primavera, vengo de la calle donde el álamo se asombra…
Le entrega un carácter humano a la naturaleza para traslucir sensaciones y la emoción telúrica de sentir bajo los ritmos líricos y las combinaciones de la naturaleza al hacer el parangón entre el hombre y la naturaleza presente en la fundación de las ciudades y de la cultura.
Surge la idea de Apocalipsis ya retratada en el verso de Neruda
“Cuando se trasmutaron las estrellas en tierra y en
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