Esta vaina de celebrar 500 notas me hace darle alguna significación al número de Estación Poetas.
COLOMBIA: Ser o no ser, he ahí el dilema o el envés de una hoja que llamamos poema. El 29 de Junio, le hallé otros nombres a eso que le decimos poema; piedra, ladera de sombras, río que se desgrana en silencios. En fín, la fortuna de morir con sentido se puede dar después de haber llegado a ese pueblo, Monguí. Tantas horas enclaustrado como un ave de colección para luego volar en una noche en que supe como las piedras vencen la enfermedad del tiempo, que son ave, puente y hasta iglesia. Para leer un ratito, suficiente, para saber que no se resucita tantas veces, sólo en el instante lector del poema, en la encrucijada del lugar, frío, deliciosamente frío como el silencio adoquinado de algunos voladores que rompían el sueño del tiempo frente a la iglesia, acompañado de un buen amigo Germán, entregado al deleite de un café negro, mientras llegaban mis amigos de lectura, Henry y el bueno de Enrique.
'El perfume de un sonido muerto, ese peso elemental de las cosas que arrastra como saldo de esclavitud el poema, pero que también sabe volar como gritos entumidos en el gesto triste de quizá no volver'
La palabra aún llena recintos, el viejo salón de un colegio se calentó de sombras y de algo más, ese dulce amago de la desesperanza que siempre calienta la fortuna, esa que ata a los poetas y también a Hamlet, un texto del teatro isabelino que siempre me destaza en miedos, en esas cosas que no se deben decir en esta postal de viajes, que es recordar a Monguí, por que ahora tal vez estoy muerto.Pero esa noche cerrada con un caldo de costilla y apretones de manos que parecían para el distraido un contuvernio de fantasmas continuaría.
Terminé reposando las horas de enclaustramiento como bicho de ciudad dentro de un infamante autobús en una posada a la salida del pueblo durmiendo junto a un gatito, con su ronroneo automático como exhalación para darle vida a su insolencia afectiva, sólo discutimos el gato y yo a eso de las cinco de la mañana.Una mañana de 30 de Junio, entre los diálogos del bueno de Julio sobre la región y las ansias de adolescente por conocer la guarida de un poeta, saber el secreto de porque era tan buen poeta.
Si, Monguí, es un pueblo inmensamente turístico porque más allás de pinturas coloniales, piedras eternas, vende poemas que teje en el alma del lado más silencioso de quien la visita. Por eso Enrique Rodríguez Pérez es tan buen escribiente de soledades, de poemas que son un manto frío que se desgrana en el paisaje de eso que no se debe decir.
Los hermanos de Mandala Teatro Acción, son tan buenos en su puesta en escena del texto shakesperiano por una sencilla razón, porque Hamlet es un mito que no ha vencido el tiempo, es una horma de ser que siempre podemos utilizar en la anomia de nuestros días.
Hoy que yazgo de anemia y mi médico profetiza que mi alma murió hace días y que mi deceso es inminente, pienso en la inevitable intertextualidad de las artes, experiencia hecha realidad y comprobación de alegría en el teatro de Belencito, allá en Boyacá, esa segunda noche.
Hoy que yazgo de tristeza y pido saber dónde están mis amigos, para que como Orfeo me roben de las profundidades del Averno. Claudio en sus primeros diálogos dice; 'El que sobrevive, limita la filial obligación de su obsequiosa tristeza a un cierto término; pero continuar en interminable desconsuelo, es una conducta de obstinación impía.'...Pero esta tristeza prefiero que siga obstinada y descubra la inutilidad ante un mundo a veces, o siempre, hostil, a eso inatacable que es la imaginación, podría también aludir bastardo canalla que dices ese diálogo que mi padre 'legal' murió hace un par de semanas, pero esta tristeza es ya vieja, igual que mis zapatos cansados y la fortuna que perdí con el destino que me condenó sin consideración a ser poeta, siempre lo que quisé fue ser investigador. Pues bien una segunda lectura, cuyo intermedio fue horas antes, en la casa mansión, lugar de los espíritus del bosque, un buen almuerzo en el horno de la amistad, una carne sazonada en el por qué no siempre repetirse.
Yo sólo dejo como mi epitafio y herencia desesperada a atarse por un sentido de vida, en estas horas más aciagas, este diálogo de Hamlet, que me delata;'¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar.' Rodolfo García, POETA del MUNDO: http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=1839 |