Sin zapatos, título de la obra de Alex Valenzuela Romero*. Por Juana Castillo Escobar*
PRÓLOGO: Si prologar una novela es un trabajo arduo, más aun si no se ha tomado parte activa en su gestación, prologar un poemario pienso que es incluso más problemático porque tengo que hablar del alma del autor.
Para mí un poema es un pedazo de alma desnuda, es un grito que nace de las entrañas, un clamor que surge del corazón y, llegar a desentrañarlo es un trabajo forzado porque, al leer los poemas que debo prologar, tal vez yo sienta, o me llegue, una vibración totalmente distinta a la que quiso reflejar el autor aunque, con sinceridad, creo que es fácil profundizar en los versos que componen este volumen.
Sin zapatos, título de la obra de Alex Alfredo Valenzuela Romero, ya nos da la clave de por dónde van o pueden ir las ideas del autor. Porque un título ya es en sí una pequeña historia, algo que nos revela qué es lo que vendrá después, cuando abramos las cubiertas de ese libro.
¿Qué quiere decir “sin zapatos”? O, ¿qué nos sugieren a los lectores estas dos simples palabras? Sin lugar a dudas: pobreza, hambre, penuria, indigencia, estrecheces, olvido, carestía, necesidad, mendigo, pordiosero… Y todos los sinónimos de pobreza que podamos encontrar en castellano. No obstante, la mayoría de los títulos de los poemas que forman parte de este volumen, desvelan la inclinación del autor hacia los desfavorecidos: Desnudeces. Pauperrimia. Recalcitrimia. Lapidarización. Inmundicias.
Desconsolaciones. Resignatus. Ecological… Hay otros títulos, los que dan nombre a los poemas de amor, más esperanzadores: Siluetas. Esperanzas. Melodía. Para amarte…
Los poemas de Alex Alfredo Valenzuela Romero denuncian claramente a una sociedad en la que las diferencias de clase se hacen palpables entre los distintos estratos que la componen. Sus poemas son comprometidos, sobre todo con las injusticias y abusos que se comenten en torno a los niños, los seres más desprotegidos de esta loca sociedad, los más desfavorecidos, abocados a un trabajo infantil que les roba esa infancia convirtiéndolos en viejos prematuros, en ancianos sin haber pasado de la pubertad. Niños que no tienen acceso a la cultura ni a una vida digna, una infancia explotada por caciques, gobernantes y por las propias familias, sumidas en tal grado de pobreza que tienen que sacrificar a sus propios hijos para poder subsistir. El léxico, bien elegido, de pura raigambre greco-latina, nos lleva de la mano por ese mundo de la infancia olvidada y desfavorecida, explotada. Buen ejemplo de ello nos encontramos en el título del poema Paidergo, compuesto por la raíz griega paid, es decir, niño y la desinencia ergon, trabajo. De nuevo el título nos da la pauta del contenido del poema: el trabajo infantil.
Paidergo
…Con las piedras entre sus dedos van perdiendo la inocencia, ante el gastado alimento que no sacia su tormento.
Ya no tienen resistencia las horas que matan la complacencia, de las manos que buscan un juguete en las arenas del desierto….
O en Hebefrenia, compuesto por la raíz: hbh, que significa juventud, y la desinencia frenow, que significa dar conocimiento, enseñar, corregir…
Hebefrenia
…Este desgobierno del abigeo censura el dolor del holocausto; ¡pan piden los niños desde el escondite!, extendiendo la mano oculta para no ser descubiertos…
Por otro lado están los poemas de amor, puro sentimiento,
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