Juan Benito
Rodríguez
Mala mujer
[Poema en rima Jotabé]
Que no daría por volver a ver El carmín de esos tus labios, mujer . Ese encarnado encendido que antaño, Era mi luz, mi cobijo y abrigaño, Y que hoy esconden furtivos el engaño, Que me fuerza a alejarme de ti hogaño. Tras sentir que tu boca traicionera, Gravó a fuego en mi piel tu vil quimera. La cual mi razón hizo enloquecer, Condenó a mi duende a vagar huraño, Y que mi vida a tus pies se rindiera. Poetas del mundo [Soneto]
A mis amigos que en la lejanía, Juntos formamos, Poetas del Mundo, I a su líder que no tardó un segundo, En colmar mi corazón de alegría, Un abrazo, pues en mi día a día, En mi andar errático y vagabundo, Al fin he hallado ese vergel fecundo Donde hacer florecer mi poesía. Mi pluma fértil con suma emoción Quiere dar las gracias a su manera Con esta poesía hecha canción, La cual hago ondear como bandera Que todos abracemos con fruición, Sin mirar el color de quien uniera. Juan Benito A mi amigo Reinaldo
[Soneto]
Colombia, país bello y orgulloso De su historia, tradición y cultura La cual siempre luce con galanura Mientras al viento ondeas airoso,
Los colores del pabellón glorioso De tu bella enseña, que con soltura Armoniosa recorta su figura Frente a ese mar Caribe tan hermoso.
Reinaldo Moran Yacaman, juglar Poeta, médico y muy buen amigo, Barranquilla goza de tu cantar,
Que la acaricia como el aire al trigo Y en la distancia acierto a escuchar, Pues mi amistad siempre estará contigo.
Soledad
[Soneto]
La brisa del viento mecía grácil, Ante mi, de los arboles sus ramas, Mientras me preguntas serena, ¿me amas? Pensando ser una pregunta fácil.
Pero así no era pues tal requería Que valorase tu comportamiento, Y te puedo asegurar que no miento Que si hace falta por ti moriría.
Pero no es menos cierto, soledad, Que tras pasar tanto tiempo contigo, Probando tu bondad y tu maldad.
He decidido mirarme el ombligo, Y decirte en toda tranquilidad, Que ya no preciso más ser tu amigo.
Al maestro, Rubén Darío
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En este mi homenaje, ofrenda humilde A nuestro querido Rubén Darío, No desearía me falte el brío Para enfatizar poniendo la tilde,
En todos los aspectos de un poeta Que en mil ochocientos setenta y siete Nace en Nicaragua y como un ariete Rompe formulismos, pues cual esteta,
Goza en utilizar métricas tales Como las complejas alejandrinas Para él, sin ningún misterio y divinas, Con encabalgamientos tan normales
En su exacerbado genio poético, Que encumbra la rima y la poesía A unos extremos de tal maestría, Que al hablar de poesía no es ético,
Si al citar las letras en castellano A su príncipe, alma de este poema, Referente, enseña y mejor emblema, No les hacemos andar de la mano.
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Sus padres, primos en segundo grado, Penaron diferencias conyugales, Siendo sus abuelos más maternales, Quienes velaron su infancia a su lado.
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