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    Isabel Cristina Murrieta López 
     [Embajadora - México]


    El único vestigio de tu amor

    El único vestigio de tu amor
    Cuando te vas
    Es el olor de tu cuerpo
    Que queda en mí...

    Y en mi alma
    Se queda prendido
    El recuerdo de tu voz
    Cuando susurras
    Con pasión en mis oídos
    Mi canción

    ¡Cuanto, cuanto ansío
    Tenerte solo para mí ¡

    Aunque quiera…
    ¡No puedo alejarme de ti ¡
    Por mas que solo quede
    En mi cuerpo y en mi alma
    El aroma de tu sexo
    Adherido a mí

    ¡Cuanto, cuanto ansío
    Tenerte solo para mi ¡

    No se ni me importa
    Cuanto será el tiempo
    Que el destino
    me deje estar contigo
    O el que quieras tu quieras
    volcarte en mi

    Pero los pocos minutos
    Que seas mío
    Será porque así
    Lo quisimos los dos
    No será por presión
    Ni compromiso
    Sino por el deseo inmenso
    De ser feliz.

    Cuanto, cuanto ansío
    Tenerte solo para mí.
    Yzabhela

    Cielo sin sol
    1985

    Hoy…que me despido de ti,
    Me doy cuenta de la realidad:
    Que eres de mi alma, la parte perdida,
    Aquella que necesita para vivir…

    Es tu sonrisa un pedazo de cielo,
    En el que mis ojos se quieren posar,
    Para robar al universo una estrella fugaz.

    Es mi cariño tan desesperado,
    que al saber que te pierdo, por mi propia decisión
    Siento que falta la sangre en mis venas
    y me hundo en la desesperación.

    Por eso amor mío, aunque viva mil años
    Y tenga mil amores,
    No importa el tiempo ni los sinsabores,
    Se que a mi alma le faltará:

    Un pedazo de cielo, el perfume de flores,
    El calor de tu cuerpo,
    Que despierta anhelos que calladamente
    Escondo en mí ser.
    Porque no quiero pensar en perderte,
    Y sin embargo…tengo que renunciar a ti ¡
    No se lo que siento… lo que estoy plasmando:
    Si temo perderte o entregarme a ti.

    O son solo reflejos de un mundo de sueños,
    Que encierra mi alma…
    Un mundo de sueños, de ilusas quimeras
    Que a mi espíritu dañan
    Y rompen mi animo al saberte ajeno…
    Por eso, amor mío…no se lo que siento:
    Si temo perderte o entregarme a ti.

    Porque es doloroso renunciar a ti,
    a tu ilusión, a quien llena de gozo mis días
    Y de placeres mi porvenir.

    Porque es injusto pensar, que de tu amor
    Me debo alejar, sabiendo que en tus brazos
    Formaste una cárcel de sentimientos
    En donde los míos presos están.
    Por eso, mi vida…
    El decaimiento invade mi alma
    Al evocar: el aroma de tus manos,
    El calor de tu piel,
    Al intentar tomar entre mis dedos
    Tu pelo… que ya no podré tener.

    Que angustia tan densa oprime mis sienes… ¡Que oscuridad ¡
    Al sentir que se aleja
    el calor de tus labios
    Y a los míos dejas
    hundidos en la frialdad,
    En la escarcha de la ansiedad…
    Que desesperación ¡
    Tener que abrazar el vacío,
    Cuando mis manos anhelantes de pasión,
    Busquen tu cuerpo
    O tus tibias manos, y solo encuentren:

    Un cielo sin sol

    Percíbeme…

    Mira:
    Siente mi pecho como tiembla;
    como una avecilla temerosa,
    después de alzar el vuelo…
    Y no encontrar donde posar
    su frágil existencia…
    Siente mi respirar:
    Cada día más inquietante,
    Su rapidez amenaza con romper
    Las trémulas membranas
    que cubren mi víscera pleural…

    Mis manos ya no pueden escribir su poesía,
    Pues las letras se pierden en el teclado,
    Cuando quiero plasmar lo que siento por ti…
    Y, si tú pudieras sentir
    La pesadumbre que se adueña de mis piernas,
    Que no quieren ya caminar,

    Solo quieren permanecer estáticas,
    Esperando que en un momento,
    tú puedas estar a mi lado…
    Mis ojos permanecen en vigilia…alertas…
    Pendientes del menor rastro de tu presencia,
    Anhelantes de mirar tu rostro…
    Mis oídos están en constante
    síndrome de maniere…
    Me hacen perder el equilibrio,
    Pues no escuchan nada que no sea tu voz.

    Mis labios están deshidratados,
    entreabiertos, Temblando de pasión,
    Añorando con desesperación
    Sentir el cáliz de tu boca,
    La humedad de tu membrana gustativa,
    Recorriendo, lamiendo mi escuálida humanidad.
    Y este cuerpo intranquilo…trémulo
    Ya no sabe que hacer, para calmar el ansia
    Que quema mis entrañas y me deja
    En total indefensión…añorando, deseando…
    Poseer entre mi vértice…
    El bastón anhelado de tu virilidad.

    Yzabhela

    biografia:
    Isabel Cristina Murrieta


    Originaria de Nacori Chico, un pueblecito de la Sierra alta en el norteño Estado de Sonora, al norte de México, de ascendencia Opata, es Especialista en Salud Publica y ha incursinado en la Política de su Paìs, ex Diputada Local en su Estado,luchadora social, sindicalista, escribe desde su infancia y tiene el Poemario 'Zatachy', conduce el Programa radiofónico:El Rincón Bohemio y es representante de la Editorial ORBISPRESS en México, colabora en Culturadoor y lo ha hecho en la Revista Contrastes de Sonora y en otros medios locales.

    oquimachy@hotmail.com

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