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    Francisco Azuela 
     [Embajador - Bolivia]


    HABLEMOS DE TU MUERTE

    A una sombra.
    Para ti no es importante ni el ayer,
    ni el mañana ni el ahora,
    tu muerte no es importante
    sí lo es el tiempo que has vivido,
    tus pasiones y tus noches de desvelo
    con tus ojos puestos en el horizonte
    de la maldad.

    No es importante tu muerte,
    a nadie le importa
    después de dejar tus restos en el fondo de un jardín
    o de una lápida improvisada
    que nunca será visitada.

    Hablemos de tu muerte
    tú quién eres?,
    es decir quién fuiste?

    Invadiste Afganistán
    y le sacaste el corazón a miles de hombres.

    Hablemos de tu muerte
    en un ataúd blanco del Pentágono,
    un ataúd de flores marchitas.

    Tú nunca has sido nuestro héroe
    fuiste condecorado con la chatarra del imperio,
    fuiste muerto dos veces antes de asumir el mando
    de los poderosos sin conciencia,
    fuiste ya muerto antes
    en la invención de tu propio carácter,
    asesino de hombres,
    falsificado como un billete de mil dólares.

    Pero bueno, hablemos de tu muerte,
    tú siempre has sido muerto
    saliste de tu tumba
    llorando tu impotencia,
    llorando tu desdicha,
    tu amargura y tu llanto,
    pero, acaso hubo lágrimas,
    no las conoces,
    no sabes a que saben,
    hipócrita.

    En la aurora de los tiempos
    hablemos de tu muerte
    contigo muerto
    desdichado gobernante de la impiedad.

    Estás viendo en el espejo de tu desgracia
    a un poeta que llora por la humanidad,
    un poeta que sufre tu desprecio
    tu crueldad.

    Adiós hombre sin alma,
    adiós ataúd.

    Guanajuato, 23 de febrero de 2009

    GARZAS DE LUZ

    Para mi amada Carola en la ausencia
    Francisco Azuela


    Al despuntar el día
    sueltan sus alas al aire
    en la línea del horizonte,
    blancas y pequeñas
    se estampan en el cielo
    estrellas de la mañana.

    Muchas viajan en solitario
    mapa de puntos distantes,
    no son aves migratorias
    al atardecer caen como racimos de viento,
    puñados de plumas y de picos
    lluvia blanca frente al cerro de la Bufa
    en esta ciudad antigua
    reliquia de los tiempos
    donde el reloj de orfebrería
    marca la hora de cerámicas encendidas
    en cantos del pasado.

    Como pequeños avioncillos
    planean su retorno
    se insertan en las hojas de los árboles
    y se pierden en la oscuridad,
    Jardín de Embajadoras
    las campanas de la ciudad eclipsan el silencio,
    duermen los árboles cobijados de sueños
    el Paseo Madero está tranquilo
    y tú en la distancia de los Andes
    eres también mi avecilla de colores
    con tus ojos fijos en el Illimani.

    Guanajuato, Gto., México, enero 26 de 2009

    ISFAHAN

    A Isfahan, Ispahán,
    antigua Aspadana,
    ciudad de grandes augurios.

    Al Centro de Literatura Moderna de Irán,
    con afecto sin límites.


    I

    Mañana
    cuando nos vayamos
    en medio de los vientos
    que dejan hojas perdidas en el horizonte
    y un frío de espinas en el alba
    cruzando atardeceres,
    tú estarás allí
    sublime y espontánea
    en tus puentes
    del siglo diecisiete,
    río del norte Zaindeh Rud,
    puerta Alí-Kapu,

    II
    Río y luz
    noche de los tiempos,
    si un día yo muriera
    en tu seno de mezquitas de oro
    y cementerio
    con mis ojos en la Masjid-i-Shah
    y en la Masjid-i-Shaikh-Lutfullah
    de azulejos y tejas persas,
    desearía reposar mis huellas
    y mi tiempo
    en tus orillas donde la alborada
    tiene un nombre verdadero,
    Alá y el canto de sus pájaros
    que no olvidan al mundo
    ni el sufrimiento de estas naciones
    sometidas al hambre,
    pena y lágrimas.

    III
    Vi los ojos de Alá en el Corán
    su corazón en Irán,
    patria de amor, de esperanza
    y de sueños.

    IV
    Isfahan,
    cubierta como un misterio
    en el manteau y el chador,
    cultivadora de algodón,
    seda y lana;
    brocados y alfombras
    como la de Ardabīl;
    tierra de $3>$3>$3>l que canta
    el santour en mazos de madera
    y el Xanê Keyqa,
    jardines donde habitan los ángeles;
    el Chihil Sutun
    cuarenta pilares donde duermen los siglos,
    lo mismo que en Shīrāz
    uvas, madera y plata,
    tumba de Hafiz y Sadi,
    mezquita Masjid-i-Jama
    cerca de Persépolis
    y Qom,
    Kum y Kom
    nueces y amapolas de cristal
    en la orilla del río
    y sus murallas

    V
    Voy al encuentro de tus derviches
    monasterios
    tekkes y khanagahs,
    los que cantan su dirge
    zikr,
    los kadiris
    tristes aulladores de cantos,
    los comedores de vidrio y brasas calientes,
    tragadores de espadas,
    los de la orden mawlaw y mevlevi
    bailarines y giradores del poeta
    Jalal ad-Din Muhammad Din ar-Rumi,
    los qaladaríes vagabundos de vida
    y abandono.

    Tu madrasa Shah Hussain,
    puente y arcos sobre el río Zaindeh Rud.

    VI
    Negra memoria de los selyúcidas
    cruel Tamerlán
    duerme en Shimkent
    Kazajstán,
    mausoleo Gur-i Mir en Samarcanda.

    VII
    Abbas I el Grande,
    sha Safawí de Irán
    tierra de arios,
    mecenas de las artes,
    uzbecos y otomanos
    hasta el Tigris y el Indo.

    VIII
    Persia
    región de los Aquemenes
    Ciro el Grande,
    lago Urmia
    Orumiyeh,
    descendencia del río Nilo
    y el mar Rojo,
    triste batalla en Maratón
    y Salamina.

    IX
    La memoria de la historia
    se estremece con los seléucidas
    y los sasánidas,
    ríos Éufrates y Tigris,
    heftalíes
    hunos blancos.

    X
    Isfahan
    donde se da el otoño
    serenidad de agua que corre
    sangre azul de los árboles,
    canto interior de piedras preciosas
    almas en plenitud
    himno a la vida,
    ciudad hermana de las estrellas,
    horizonte que habito en mi retorno
    con al-Rahman misericordioso
    al-Rahim compasivo,
    Abd Allah,
    Abd al-Rahman,
    Abd al-Rahim
    y la kalam Allah,
    palabra de Dios
    en el centro rojo oscuro de mi corazón
    cuando nos hayamos ido al otro crepúsculo
    lámpara delgada de la primavera,
    color sensible del silencio.


    La Paz, Bolivia, junio 30 de 2007.

    HUANUNI EN LLAMAS
    Pueblo viudo

    Del Libro inédito:
    Cordillera Real de los Andes

    Francisco Azuela
    Residente en Bolivia


    I

    Huanuni de Oruro
    Cordillera Occidental de los Andes
    nevado de Sajama
    cerro Toroni,
    Altiplano y lago Popoó;
    salar de Coipasa,
    tierras de los urus
    se levantan los aymaras
    hermanados con quechuas incaicos
    en estaño y bismuto,
    oro y plata.

    De nuevo hablan los tiamusis
    en sus ritos secretos
    sobre el dios misterioso,
    Wiracocha está en la Edad Oscura Chamak-Pacha,
    destruyó Tiwanaku,
    a sus hijos Wari-Wiracochas
    y a los hijos de la tierra Waris
    por corrupción y falta de acatamiento.

    II

    Huanuni

    pueblo viudo

    entristecido en la bruma,

    madrugada de lágrimas

    dinamita sembrando la muerte,

    sangre en llamas,

    dolor,

    desgarramiento,

    odio y codicia en Posokoni

    entre grietas

    y rendijas,

    la sombra se extiende en su duelo de patria.

    III

    Pueblo viudo
    caserío destruido,
    difícil acostumbrarse a la pólvora,
    minería de luto
    ojos rojos,
    llorosos,
    herida del tamaño del tiempo.

    IV
    Pueblo viudo
    hijo de la infamia,
    ¿dónde quedaron las palabras de entendimiento?
    ¿dónde quedó la voz?
    roto el ritmo
    todo ha quedado vacío,
    sólo herrajes viejos sin armonía.

    El llanto no es consuelo
    es desesperación
    impotencia ante la muerte.

    V
    Pueblo viudo
    audacia que tuviste para matarte a ti mismo
    a flor de mina,
    de tierra,
    camino a los sepulcros se encuentran tus cadáveres.

    Un nuevo sabor amargo en los panteones,
    viudas de pena
    de rencor en sus espinas
    abatidas en el destino
    de su abismo.

    VI
    Pueblo viudo
    octubre de sangre te persigue,
    cielo en llamas cae sobre tu pueblo
    gorrión desolado
    con alas rotas de susto
    se quiebra en la rama de caras negras.

    ¿Dónde está tu linterna de carburo
    gambusino de la noche?
    minero héroe,
    inmolado,
    luz de estrella en tierras profundas,
    hoy ha llorado un pueblo por ti,
    han llorado el campo,
    ríos y cóndores,
    ha llorado tu patria
    buscando una palabra de aliento.

    VII

    Pueblo viudo
    con tu pasado de oscuridad y abandono
    flagelado en polvo.

    Responsables de emboscada
    verdugones
    incitadores de la sombra,
    la intriga y el cinismo,
    cae la cortina de humo,
    los delincuentes huyen,
    niños pequeños lloran
    gimen perdidos con gatos hambrientos
    y perros en las cercanías
    entre tapias viejas y puertas destruidas
    en la memoria rota.

    VIII
    Pueblo viudo
    hoy entierras a los muertos de tu desdicha,
    entierras el alma en los cementerios
    entre piedras violentas
    que estallan en tus ojos.

    Hundido en la orfandad
    vendrá el agua de lluvia
    a limpiar tu rostro
    a llevarse el frío de tu alma.

    IX

    Pueblo viudo,

    La Pachamama,
    “Tierra Madre”
    con sombrero de ala ancha
    dueña de montañas, rocas llanuras,
    que ayuda a tejedoras y alfareros
    evita heladas y plagas
    y hace madurar los frutos
    tocará el corazón de los mineros de Huanuni
    de rodillas ante la apacheta.

    La Pachamama atará su serpiente
    en esta encrucijada
    hará sonar su quirquincho
    para que baje de la Vía Láctea
    el dios dador de la lluvia Illapa.

    X

    Pueblo viudo,

    Pacha Tata
    “Señor del mundo”
    Pacha-Kuti
    “dios del milenio”
    Kon-Tizi-Wiracocha,
    dios de dioses
    “espuma del mar”,
    vendrá a hilar tus heridas
    en un tejido donde queden para siempre
    unidos tus sufrimientos.

    Habrá un nuevo canto
    que espante la sombra de la noche,
    un nuevo día de luz
    de esperanza.

    XI
    Huanuni,
    pueblo viudo
    no estás vencido
    vive en paz
    en el vuelo de los cóndores.

    La Paz, 7 de octubre de 2006.

    LAS MANOS DEL CHE

    Poema Sinfónico

    Del libro inédito:
    CORDILLERA REAL DE LOS ANDES


    Francisco Azuela
    México


    Con mi amistad en el tiempo,
    para la poeta Giovanna Mulas
    y el poeta Gabriel Impaglione.

    .

    Canto Primero

    No he llegado tarde comandante
    para saludar tu nombre
    de historia grande en América
    en la que todos cabemos.

    Vivo en la casa contigua
    donde estuvieron ocultas tus manos en Bolivia,
    todas las mañanas
    pongo mis manos sobre esa pared de piedra y de ladrillo
    para saludarte.

    En la noche estrellada de octubre
    veo el vuelo luminoso de un cóndor rojo
    sobre la Cordillera Real de los Andes,
    bajo la Cruz Andina,
    veo volar sobre el tiempo
    tus manos y tu mascarilla.

    Te acompañan desde el Cañon de Ñancahuazú
    tus combatientes y comandantes,
    los que sintieron la tierra
    de la serranía de Incahuasi,
    y bebieron en el río de la quebrada de Yacunday,
    la espesura del bosque.

    Los enterrados en Choreti
    detrás de los hornos de ladrillo,
    los perdidos en Alto Seco
    y Río San Lorenzo
    donde deambula solitaria
    Tania.

    A las 13:30 del aquel domingo negro
    del 8 de octubre de 1967
    en que se oyó tu voz
    '¡Me rindo! ¡No me maten! ¡Soy el Che!;
    ¡valgo mas vivo que muerto!'

    Canto Segundo

    Los que te asesinaron,
    los que te cercenaron,
    los que viajan del lado oscuro de la historia
    merecen ser olvidados.

    Dejaron sembrados en Valle Grande
    y en la Quebrada del Yuro
    la sangre de los que dieron luz a nuestra historia.

    Canto Tercero

    Comandante de América,
    ala triste en los vientos de madrugada,
    el sol cruza por tu horizonte
    tu sangre no es en vano
    todavía pienso en ese frasco de formol
    que trasciende una lluvia de esperanzas.

    Aquí te hicieron héroe,
    te hicieron patria
    tú sembraste el camino de estrellas,
    tú eres patria,
    la patria americana.

    Suelo de espinas
    de quebradas y senderos oscuros
    donde se abrieron a la vida
    tus recuerdos.

    Comandante
    hoy también te doy mi saludo
    y mi abrazo fraterno,
    tú ya triunfaste
    y contigo hemos triunfado todos.

    Tus manos han viajado al reencuentro
    del resto de tus miembros
    de tu cuerpo dolido,
    herido en sus venas
    monumento vivo de América
    “Che” Comandante
    compañero del tiempo y de la aurora
    donde aparece cicatrizada tu alma.

    La Paz, Bolivia, 14 de mayo de 2006.

    - Poema Sinfónico- Inédito: Del libro inédito: Cordillera Real de Los Andes


    .

    Las manos del Che

    Poema Sinfónico

    Tratto del libro inédito: CORDILLERA REAL DE LOS ANDES


    Traduzione:
    Giovanna Mulas
    Gabriel Impaglione.


    Francisco Azuela
    Messico


    Con la mia amicizia nel tempo,
    per la poetessa Giovanna Mulas
    e il poeta Gabriel Impaglione.


    Canto Primo

    Non sono arrivato tardi comandante
    Per salutare il tuo nome
    Di storia grande in America
    Nella quale tutti entriamo.

    Vivo nella casa vicina
    Dove sono state nascoste le tue mani in Bolivia,
    Tutte le mattine
    Metto le mie mani quella parete di pietra e mattoni
    Per salutarti.

    Nella notte stellata di ottobre
    Vedo il volo luminoso di un condor rosso
    Sopra la Cordigliera reale delle Ande,
    Sotto la Croce andina,
    Vedo volare sopra il tempo
    Le tue mani e la tua maschera.

    Ti accompagnano dal Cañon di Ñancahuazú
    I tuoi combattenti e comandanti
    Quelli che sentirono la terra
    Della sierra di Incahuasi,
    e bevvero nel fiume della quebrada de Yacunday,
    lo spessore del bosco.

    I sotterrati in Choreti
    Dietro i forni di mattone,
    I persi in Alto Seco
    e Río San Lorenzo
    dove deambula solitaria
    Tania.

    Alle 13.30 di quella domenica nera
    Dell’ 8 ottobre 1967
    Nella quale si ascoltò la tua voce
    “Mi arrendo! Non mi ammazzate! Sono il Che!
    valgo più vivo che morto!”

    Canto Secondo

    Quelli che ti assasinarono,
    Quelli che ti tagliarono,
    Quelli che viaggiano nel lato oscuro della storia
    Meritano d’essere dimenticati.

    Lasciarono seminati nella Valle Grande
    E nella Quebrada del Yuro
    Il sangue di quelli che diedero luce alla nostra storia.

    Canto Terzo

    Comandante d’ America,
    ala triste nei venti dell’alba,
    il sole incrocia il tuo orizzonte
    il tuo sangue non è stato invano
    tuttavia penso a questo barattolo di formol
    che trascende una pioggia di speranze.

    Qui ti fecero eroe,
    Ti fecero patria
    Tu hai seminato il cammino di stelle,
    Tu sei patria,
    La patria americana.

    Suolo di spine
    Di quebradas e sentieri oscuri
    Dove s’aprirono alla vita
    I tuoi ricordi.

    Comandante
    Anche oggi ti do il mio saluto
    E il mio abbraccio fraterno,
    Tu già trionfasti
    E con te abbiamo trionfato tutti.

    Le tue mani hanno viaggiato al rincontro
    Del resto delle membra
    Del tuo corpo addolorato,
    Ferito nelle sue vene
    Monumento vivo d’America
    “Che” Comandante
    compañero del tempo e dell’ aurora
    dove appare cicatrizzata la tua anima.

    La Paz, Bolivia, 14 de mayo de 2006.

    Tratto del libro inédito: CORDILLERA REAL DE LOS ANDES

    Trad. Giovanna Mulas- Gabriel Impaglione


    EL TREN DE FUEGO

    ¿Quién camina poeta sobre tus lágrimas?

    Lágrima uno

    Lleno de sauces el tiempo echa su llanto y su asma;
    viejo y tullido echa su cárcel de árboles sobre el mundo,
    su tierra de meetal y de hambre eléctrica.

    El tren lleva el nombre de una estación que nadie sabe,
    la piel de cacto emana sangre de muertos
    con una nueva especie de dolor.

    El cementerio se enraíza,
    pinta pálidos en la cara,
    el pozo dejó salir el agua;
    tumbas sin muertos,
    esqueletos sin hueso,
    tierra de asentamiento amplio,
    largo,
    hondo.

    Ya saben por qué todos los días
    alguien se lleva algo de humano
    en la leyenda de las hondas lastimaduras.

    Lágrima dos

    Era un tren de fuego,
    extraño,
    legendario,
    medidor del frío,
    detenido en el sismo;
    invierno viejo,
    grande de tiempo,
    cansado,
    donde todos los olores
    llevan el ritmo de una esencia desgastada.

    Cómo llovía esa vez,
    el Reconocedor se echó a dormir,
    castigador de hierba,
    cadáver recobrado en sus aptitudes,
    manchador de agua.

    Alguien dijo que la música de los caracoles era perpetua,
    el eco,
    cuerpo gemidor de almas.

    La tierra se ha llenado de arrugas,
    el agua hará su revolución,
    visitadora de espacios.

    El cántaro es un tiempo aglomerado de brujerías,
    suspendido del aire,
    abofeteador;
    no hay vacío en el cántaro,
    atrapador de los ruidos;
    el día que el nicho sea abandonado por sus rumores,
    ¿quién podrá resistir la manifestación de claves
    aún no descifradas?

    La filosofía se cientifíca con la nostalgia de otros dolores,
    vieja cárcel de hambre
    donde el olor de flores dejó el camino del espíritu.

    Si el frío viniera a la intensidad del fuego
    y el Tren siguiera el murmullo de las quejas
    como oidor de solitarios,
    cuya única herencia en horas
    depende del motor y el carbón de lumbre.

    Si fuera recogiendo lo roto y llorado,
    lo amargo,
    lo infierno;
    si recogiera la viudez de la gente,
    de la tierra,
    del polvo;
    ceniza y pájaro carpintero ya fallecido,
    el silbido de fuego llegaría a las ciudades de nieve
    y el frío volvería a su antes.

    Lágrima tres

    Tren de fuego:
    pájaro de ala humana injertada de piel,
    asoleadora de agua y sal,
    nave rompedora de arcos
    donde la cicatriz es llamarada de frío.

    Algún demonio ha llegado tarde,
    triste clepsidra.

    El Tren ensancha sus costillas,
    rueda sobre dientes de hilo en hojas de pedernal,
    la ciega estación se paraliza de soles jóvenes,
    ángeles destronados en la guerra.

    ¿El demonio se dulcifica?,
    tirador de astros,
    plantas,
    árboles,
    golpeador trampero del viento;
    desvirgador,
    violador de espacios.

    Lágrima cuatro

    El mar abrió sus conchas
    donde el sol vomita sus espumas de rabia
    y una estrella copula su virginidad
    con luces de agua silenciosa.

    Se hace la penetración
    en la casa desvestida de espejos;
    ventanas maternales de luz,
    difunto tendido sobre el suelo,
    el blasfemo termina la ceremonia cargando el ataúd,
    cadáver largo y frío sobre la copa de los árboles;
    injertador de ramas en la casa,
    hueco de manga ancha,
    oculta electricidad de murciélagos,
    prisión de ojos.

    El tejado manda su agua,
    los animales manchan sus alas
    con el color de piel que se hincha de aire.

    Trotador caballo de cascos,
    los caracoles expulsan sus sueños,
    gusano de seda,
    castillo de fosas.

    Lágrima cinco

    Inventor de mentiras,
    embustero demonio trampero del viento,
    trepado en el pico de un pájaro de nieve encendida,
    quemador de alas de ángel desnudo de astros,
    rama y perro,
    mordedores de viejos molinos.

    Se putrefactan rancios jinetes,
    cabalgaduras de hueso colorado,
    la mejilla recobra su río de sangre como un eco,
    fusil parador de disparos.

    Lágrima seis

    Alguien ha venido a preguntar por sus ojos,
    del tiempo de sus ojos,
    tránsito largo en una región de hambre.

    Le dijeron:
    no despiertes al tigre,
    no es bueno despertarlo,
    ¿qué iba a entender sus pecados de soledad?,
    amigo de sombras,
    largos cuervos pestilentes.

    Lágrima siete

    Pomona se apareció con sus árboles rotos y fríos
    de vientos desechos en ruinas.

    Comedor de raicillas blancas,
    aves enfermas,
    locomotora manca y vieja pule los rieles.

    Le dijo al ángel que dejaba la casa,
    anochecía en sus dientes
    el recuerdo de otra estación,
    hierba transplantada en los intestinos,
    manchas de azufre,
    hormiga y grillos de arena.

    Se llenaron los pies de camino
    y sal de música intoxicada;
    largas carreteras,
    angostas y curvas;
    con la vista vuelta hacia atrás.

    El tigre seguía en el cerebro,
    matador de carne.

    París, 1975.

    .

    Aztecal VIII

    En este poema de muertos
    se te murió tu padre,
    se murieron tu abuelo y tu siembra
    y se acabó la tarde en una mirada.

    En este poema de muertos
    se murió el amor de tus antiguos,
    se murieron tus pájaros
    y se calló la estrella de tu frente
    como un puñado de rosas enfermas.

    En este poema de muertos
    se te murió la vida,
    y por segunda vez se te murió la patria
    cuando tú te quedaste mirando
    como un arco iris sin color.

    En este poema de muertos
    se te partió la sangre en dos ríos azules,
    y un esqueleto de sombras
    en tus ojos de nieve
    busca a pesar de todo, la libertad de tu pueblo.

    .

    EL CONDOR DE LOS ANDES, VÍCTIMA DE SUEÑOS

    I

    En la sombra de la vida, que es una sola, alta, profunda y misteriosa cae un eco de destinos imposibles. La humanidad anda sin aliento, cautiva, rompiendo sus silencios. Llega el viento, trae su rostro, su espejo, ánimo de flor en tierra.

    El alba nace en la comisura de sus labios, caléndula del tiempo. Cuánto cuesta soltar la soledad a la orilla de la vida, la hierba crece hacia adentro y se hace verde el pensamiento, el ojo de la tarde indefinida.

    Como una tempestad de ilusiones la herida cicatriza el instante de antiguos sufrimientos y un beso tierno de sus labios adelanta el sentimiento, los ojos se llenan nuevamente, cántaros de vida, de amor silencioso donde la oruga prepara su cosecha de sueños en la admiración del brillo de una pequeña estrella perdida en sus ojos nebulosos.

    El párpado del pájaro guarda su último canto de desdichas en la madrugada que a nadie dice nada, caen rayos de ira, el viento levanta su coraje de espinas y en la concha marina viajan sus pensamientos como el último aliento de sus deseos de ir muy lejos de la raíz profunda que encarnó sus primeras tierras de fértil contextura en la piel.

    Enamorada el ave suicida sigue en el vuelo su inmensa soledad, el cristal del aire atraviesa sus ojos tristes, ojos de nieve.

    II

    El IlLimanI envía en el reflejo de su nieve, una vez más, su manto de amor a una ciudad perdida, el cóndor se conmueve en su propia ternura de siglos.
    América dolida hasta los huesos de su arrepentimiento, hasta los huesos de su alma y de su tierna sangre indefensa y cálida.

    Viene nuevamente el recorrido de todo lo pasado, la estirpe humana se conmueve y la orilla del espejo vuelve a desdibujar en el aire la imagen del cóndor que agoniza en el vuelo sublime que toca el ala de los ángeles.

    ¿De qué color es tu alma hombre-pájaro-cóndor?, ¿dónde quedó el último aliento de tu sombra?, ¿dónde quedó tu pasado?, ¿dónde quedó tu América con sus puertas al sol, con sus guerreros de flechas en pedernal?.

    La palabra héroe se inventó para nombrar tus vientos, no hay nada más que decir, te has ido de nuestros sueños, te has ido de la vida, sólo ha quedado tu sombra en el vuelo imaginario de la tarde, de esta tarde que tiene en su remordimiento una escritura que ya nadie sabe leer.

    III

    Ayer fue el fuego, el agua y la lluvia. Tu te llevaste el viento, te llevaste en el aire la soledad entera para que nadie estuviera triste.
    Cóndor de los Andes infinitos, de patrias compartidas, silencio de luz en tu plumaje de esperanzas.
    Ágata de vuelos, la noche también crece en tu firmamento, ahí te haces infinito en tus espejos de oro. Cóndor-hombre, Cóndor- ángel.



    EL MALDICIONERO. POESÍA EN PROSA.

    VIII
    A LOS POETAS QUE MURIERON cuando éramos niños, mutilados de lengua, del sonido y del aire. A los poetas revolucionarios, prisioneros, maestros de la voz y de la lluvia, antipájaros que un día se estrellaron en el vómito del agua.

    IX
    LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO de nuestro tiempo, bajo mis pies hay una ciudad de pájaros subterráneos, la noche los ahoga en par, ¿cuánto cuesta jugar al sepulturero?

    Aceptar de golpe sin medir la susceptibilidad del insecto, el tiempo cambió veinticuatro horas desde la última vez.

    El cuervo endurece el espinazo en el asoleo, lo hace indiferente a la humillación, tantas veces repetida la circunferencia en el aire, ¿qué importa que el aire sea distinto?, buscador incansable de una línea.

    El hipócrita oído se hace inofensivo, la tierra cae y se filtra con la delicadeza de su peso, la humedad de la hoja desprendida renace en el ojo, tierra y sal se identifican en un nuevo estilo de soledad.

    El agua deja su sabor y el ciervo como un tren de papel se detiene en la sombra, nadie sabe que estuvo de visita, habló del contenido de una nueva sustancia que denunciará la debilidad de los sentidos, ha dicho que las cosas van a cambiar en el camino a Tlapalán, país grande y azul donde los hombres aprenderán el idioma del agua.

    Dice que la cruel sustancia cambiará la electricidad con la deslucidez de su aspecto y otra órbita en segundo grado de desintegración perecerá en el diagrama de una superioridad descendente.

    X
    ALGUIEN VIENE CON SU CASA llena de canarios adiestrados por el indio, silueta silvestre empacada en una vieja construcción en la espalda; la lengua se neutraliza y a la arena le crece una uña de pasto.

    Quetzalcóatl como un ser solitario riega las flores de su casa, así aumenta su prisión de edades a donde viene todos los días una ciudad distinta de alcaldes.

    Los niños aprendieron la historia de Texcoco, Netzahualcóyotl ya no está solo, despacio conquistador del tiempo; el dolor se va con dignidad.

    Cuando apenas era un niño de meses su espíritu se pegó a su piel, poeta de una sola vez que aún no termina.

    Con los dedos guardados en la cintura de algún sin lugar siquiera, mundo de eternidades, piedra vieja, tallada con el color de un hasta-ahora imposible.

    Qué fácil suceden estas cosas, perderse de vista con la sospecha de lo mismo de siempre, soledad inmensa que nos vive de sobra, ¿qué hacer, callarse el corazón como los pájaros enfermos cuando cambia el tiempo?

    ¿Para qué seguir masticando edades si el hombre de este siglo no tolera himnos?

    Francisco Azuela, nació en la Ciudad de León, Guanajuato, México, en 1948. Es sobrino nieto de Mariano Azuela, primer novelista de la Revolución Mexicana. Estudió en las Universidades de Guanajuato, Iberoamericana, UNAM y Panamericana de la Ciudad de México, y en las Complutense de Madrid y Laval de Québec. Es miembro de la Sociedad General de Escritores de México, Miembro Ordinario y Miembro del Consejo Panamericano de la CISAC y Miembro de la International Writers Guild.

    Fue diplomático en las Embajadas de México en Costa Rica y Honduras [1973-1983] y fue condecorado por el Gobierno hondureño con la Orden del Libertador de Centroamérica FRANCISCO MORAZAN, en el grado de Oficial. Fue candidato de la Academia Hondureña de la Lengua al Premio Internacional de Literatura CENVANTES de España en 1981.

    Es autor de El Maldicionero [Universidad Nacional Autónoma de Honduras, 3ª.ed.,1981], El Tren de Fuego [Instituto de la Cultura del Estado de Guanajuato, 1993], La Parole Ardente, edición bilingüe [John Donne & Cie., France, 1993], Son las Cien de la Tarde [Instituto de la Cultura del Estado de Guanajuato, 1996], Ángel del Mar de mis Sueños [Centro Cultural Internacional El Cóndor de los Andes-Águila Azteca, A.C., 2000]. Además, su obra se ha publicado en Interactions [Department of German-University College, London], Rimbaud Revue [Semestriel International de Création Littéraire, France et la Communauté Européenne des poétes], en la Revista Neruda Internacional y en revistas de Canadá, Centroamérica, España, México, Portugal y Puerto Rico.

    Fue Director de la Biblioteca del Honorable Congreso de la Cámara de Diputados del Estado de Guanajuato [1991-1997] y fundador de instituciones ecológicas de la sociedad civil.

    Fue Coordinador General de Foros del Consejo para la Cultura de León, Guanajuato [1998] y fundador de la Galería Internacional “Escultor Víctor Gutiérrez”- Siglo XXI, S.C., con sede en la Ciudad de México [1998].

    Es Director General y fundador del Centro Cultural Internacional El Cóndor de los Andes – Aguila Azteca, A.C., con sede en la Ciudad de Cochabamba, Bolivia, [1999]. La Editora Universitaria de Lisboa, Portugal publicó el libro de poesía contemporánea “UN MUNDO NO CORAÇAO”, del poeta francés Jean-Paul Mestas, edición bilingüe 2002 en portugués y francés que contiene 82 poetas de 57 países y en el que Francisco Azuela representa a México. The Contemporary Who’s Who 2002/2003 ha nominado a Azuela para que el American Biographical Institute haga la edición de su biografía.

    La Prestigiada Editorial boliviana Plural Editores, reeditó tres de sus libros, que fueron presentados por la Embajada de México en la VII Feria Internacional del Libro, celebrada en La Paz, en agosto de 2002.

    A partir de noviembre de 2001, Francisco Azuela radica en la ciudad de La Paz, Bolivia, en donde se desempeña como Director del Centro Integrado de Documentación e Información [CIDI] del Instituto Internacional de Integración del Convenio Andrés Bello, Organización Internacional Intergubernamental de la que son miembros: Bolivia, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, España, México, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela.

    fazuela@gmail.com

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