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    Lilí 
    Muñoz 


    Lilí Muñoz, Poemario: El cardo azul.

    El cardo azul


    Cerril de mismidad
    pedregal y desierto
    fuiste no en la fragancia sin fin de tus palabras
    certeridad del caos
    en tules de ilusiones.

    De la colina hurtaste
    el cardo que aun me mira
    y me hiciste una niña
    por retretas y siestas.

    ¿Cómo construir murallas que rechacen olvidos?
    ¿Con retazos de sangre, alma y tripas afuera?

    mi lluvia
    a la intemperie
    quiso amasar la tierra

    de pie crucé la puerta
    de blanco
    consunciones
    de blanco
    entre hogueras
    de blanco


    fiel
    tu fuga
    fiel
    amortajó en acequias
    el cardo fulgurante.

    Victoria, E.R., noviembre del 2007.

    [Carlos Fuentealba, siempre presente].

    En la pequeña lucha
    del trébol parpadeante
    reconozco tu senda y te imagino
    aquí estuviste
    en la presencia ínfima
    recurrente huellar de algún cabello
    paquete a medio abrir en la alacena
    miraste mar y luna en plenilunio
    amaneciste arena
    te sentaste en la playa
    la vertiente habrá bebido tu risa en las restingas

    en ardor de verano habías escrito
    el sueño más recurrente está en Las Grutas
    los dos
    con el Atlántico testigo

    aquí puedo sentirte
    por este azul abril desoled@des
    con el mar que ha llegado y se retira
    en los dones que borra sin respiro
    el lucero que mengua acantilados.

    soy vos en soledad este domingo
    incertidumbre y más
    perplejidades
    zumban nombres-recuerdo por las rutas
    y la tiza con sangre
    atiza grana.

    hoy somos todos sur
    sudacas entre sales.

    Las Grutas, Río Negro, abril del 2007

    Rocío entre colinas
    A Victoria o La Matanza, según quien cuente la historia.

    Llega la primavera al sur.
    El año dio la vuelta.
    A las tres de la tarde el sol agostará la tierra.
    Los vientos
    por nuestro sur al sur
    en el país azul
    hablarán de tu cuerpo.

    En noviembre
    ¿recuerdas?
    dormía apenas un aire atardecido
    y entre los riachos
    el rocío chaná
    arracimaba las primeras estrellas.

    Bordeé duros terrones
    y traté de encontrarte
    había grietas
    en la patria de esperas
    la de oblicuos olvidos
    la de siempre partidas.

    ¿Otra patria en mi patria
    desde tantos afueras?

    Amanecen los nombres
    tu nombre entre colinas.

    De: Puro limón y azúcar, Edit. Tierra Firme, Bs.As., 2006.

    MUJER GRUTAL

    La cresta azul de vértebras
    descentrada en las grutas
    la voz de carne de tus muslos
    bebedores
    mujer a gritos super cine
    no porno tal vez
    pero sí en video
    textura mística de calas
    que no darán a luz
    ya no
    no habrá suceso.

    Lame la aurora
    con pausas
    huecos de tornasol y orina
    en rosados
    espejuelos de álamos batientes
    se mezclan
    silabeantes en marea
    entre la arena rústica
    minimal
    hecha pubis.

    Escultura de nácar,
    saliva
    desperdicios, amor,
    de mar en celo
    ni el hueco
    ni la sombra
    ni la risa
    salitre espuma
    esperma
    rumor de la mujer que se deshace
    sin preludios.

    Algas que olvidan formas por venir
    Antigua y grutal al sur
    interminable inicio
    mujer.

    .

    Dos veces el amor

    Pasabas. Rítmicamente, pasabas.
    Tu cabeza oteaba a uno y otro lado como buscando un punto entre el cielo y la tierra.
    Rodeado de abrazos, cuerpo y pies seguían el sintético y ancestral remolino de la murga.
    Desde la catedral de pinares, yo te miraba.
    Primero se desprendió tu cabeza. Luego, los retazos multicolores de tu estructura.
    Cuando fuiste sólo un montón de brillantes despojos, bajé las escaleras y aplaudí.
    Dos veces el amor

    Hacer dos veces el amor
    en una hora
    no es cualquier cosa
    y menos a los cincuenta
    te lo dije
    amor,
    pero usted, nada
    mejor dicho,
    usted todo
    y más
    sin cansancio
    ni heridas de trabajo
    ni mujer que se ha ido
    por un rato.

    Usted sí y sí
    en el despeje
    tal vez
    sólo pensó en usted
    o en los dos
    siquiera un poco
    entonces
    yo le doy las gracias.

    Cuando crucé la esquina
    a contrapelo del adiós que no dijimos
    un hombre joven me pidió monedas.

    Supe que habíamos hecho pedazos cualquier quantum:
    cuatro eran dos
    y por instantes uno
    el cuadrado rodaba
    refutando la síntesis
    ... y sin embargo
    la realidad virtual
    venía de agonizar
    usted lo sabe
    aquí
    en noviembre
    el hambre
    y el aroma de los tilos.

    Biografía:
    Lili Muñoz:


    Lilí Muñoz, [lidiar@arnet.com.ar ; liliobeid@gmail.com] Nació en Victoria, E.Ríos. Vive en la ciudad de Neuquén, Patagonia Argentina. Ha publicado dentro y fuera del país. Entre otros, en narrativa, Cueva de la Barda y otros relatos, 1997; Clara de Huevo, 2001; Pupilas del desierto, relatos, 2003. En poesía: Catedral de Pinares, 1999 y Puro limón y azúcar, 2006. En ensayo, Mitos y leyendas de la comarca: ¿hijos de un dios menor?, 2004 y Formas del discurso, [en coautoría], 2004, con reedición para el 2008, por Edit. Miño y Dávila. En dramática, De vino, mujeres y poesía, [en coautoría], 2001; adaptación [en coautoría] de El Gigante Amapolas de Juan B.Alberdi, 2005 y Pasto Verde, Argentores, 2007. Inéditas: Homero al Sur, De espaldas y Desoled@des [esta última en coautoría].
    Es Maestra Normal, egresada de la Escuela Normal de Victoria y Profesora en Castellano, Literatura y Latín, por el Instituto Nacional del Profesorado de Paraná; Profesora en Letras y Especialista en Literatura Hispanoamericana del Siglo XX, por la Univ.Nac.Comahue [UNCo] y Especialista y Magíster en Didáctica por la Univ.Nac.Bs.As. [UBA].
    Desarrolla en forma privada emprendimientos culturales y talleres de Literatura. Es docente en el Dpto. de Arte Dramático del Instituto Universitario Patagónico de Arte, IUPA, Ciudad de las Artes, Gral.Roca, Río Negro, Patagonia Argentina.

    liliobeid@gmail.com

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