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    Stella 
    Maris Taboro 


    Escuché

    Escuche el rumor
    de las plantas
    en la fuente cercana,
    escuché el murmullo
    de los pájaros
    que se encendía en la brisa
    y seguía soñando
    bajo el sauce llorón ,
    que en un suave arrullo
    traía tu voz misteriosa y serena.
    Ebrio de fuego, el sol
    eran tus brazos en mi espalda,
    y mi sangre se vestía
    con los húmedos pétalos
    de tus labios .
    Ni la melodía danzando el aire ,
    ni la música de los pájaros,
    de las flores y las fuentes,
    ni el arrullo del sauce llorón,
    nadie puede imitar
    el aroma que sellaste
    en mi sangre .

    Aún eres hoguera

    Hoguera encendida,
    chispas en el oscuro callejón
    de mi alma que te busca.
    Me sumerjo
    en las heridas que sembró el dolor
    sin la compañía de tus pasos.
    Si arcilla en mis manos fuiste
    por que no aseguré mi partida
    antes que la tuya.
    Si eras luminoso como el sol
    por qué la noche devoró tu luz.
    Si andabas como un pájaro
    con tus alas pintadas de libertad
    por qué buscaste otro paraíso.
    Me sumerjo en tibios versos
    sintiendo tu sabia latiendo
    en mis manos.
    Me fundo en este renglón
    donde están las golondrinas
    de tu entrañable voz...

    QUIERO SER

    A José Marti

    Quiero ser la rosa Blanca que cultivaste,
    y apretarte en el infinito tu mano franca,
    porque eras un hombre sincero,
    que le cantaste a la vida,
    y al alma partida en dos.

    Te veo águila herida en tus versos,
    y no es un suspiro que derramas,
    sino un manso arroyo que murmura,
    para callar la pena que duele.

    La mirada soberbia y amarga
    que el aire va meciendo
    la arrancaste de súbito
    porque es la serpiente del jardín
    que quiso dañar tus versos.

    El mismo fuego, el mismo sol
    se encendieron en tu pluma
    y el corazón vertió su pena
    la pena ajena, que hirió tu pecho
    que buscaba un cielo limpio y sereno.

    A la sombra del ala de un ángel
    quiero cantarte poeta
    entre lirios y jazmines
    entre la noche palpitante

    donde brilla tu estrella.

    Lejos de la paz

    ¿Qué sueños tendrán los soldados aturdidos
    en el la boca feroz de la guerra ?

    ¿Dormirán amurallados entre estampidos,
    abrazados a la tortura de la guerra .?

    Verán sus sueños enhebrados,
    en aquella paz ausente y lejana.

    Sentirán el profundo hambre
    que corroe la lejanía de sus afectos..

    Nadie puede explicar,
    que la paz está desarmonizada
    no hay amaneceres arrancando alegrías
    ni puestas de sol enamorándose.

    Enterradas las risas
    en las horas atroces,
    y los barrotes del fuego golpean
    en la angustiada mente.

    América mía


    Ennoblecida desde Tupac Amarú
    y Juan Chalimin
    con sus sangrantes gritos de libertad,
    regaron la América que nacía
    alzada contra el bárbaro invasor.

    Desde los albores de la patria
    los idearios de Mariano Moreno,
    el fogoso pensamiento de Francisco Miranda
    y más al norte ,la pasión de Morelos,
    lanzaron semillas de emancipación.

    Haciendo temblar al imperio hispánico,
    sin mezquinar esfuerzos y sacrificios,
    dos estrategas tuvo mi América
    San Martín y Simón Bolívar,
    sus espadas hirieron d e muerte
    al yugo español.

    Mujeres de mi patria
    como Juana Azurduy
    y gauchos con arrojo ,
    Martín de Guemes brillando
    en el cielo con su aporte
    silencioso y eficaz.

    Mi América dio más hombres
    que no inclinaron su cerviz
    y a la oligarquía sacudieron
    con sus ideales indiscutibles.
    Marti, Mella,
    Mariategui, Haya d e la Torre
    Zapata y el Che
    esperan que los imitemos.

    Mi América espera hoy
    más compromiso de su gente
    ¡ los pueblos hacen la historia,
    sólo es preciso unirse
    con firmeza y decisión!

    Sentir

    Para sentir
    que nuestra sangre nos hermana
    es necesario…
    hundir nuestros pies descalzos
    en el barro, cuarteados de frío.
    Dormir aunque sea una noche de invierno
    bajo el techo de chapa helado
    o en una vivienda de barro y paja,
    o bajo un puente
    o acurrucado en la vereda,
    clamar dignidad y que te la nieguen,
    sentir que retumba cerca tuyo
    el ruido de la guerra,
    ir a la escuela
    sin un trozo de pan en tu estómago.
    Sentir hambre, frío, indiferencia.
    Sentir que nuestra sangre nos hermana
    Sentir que la sangre nos une.
    Sentir que todos sientan los sentimientos
    de estos versos.

    Biografía:
    Stella Maris Taboro

    Maestra Normal Nacional,Profesora de Historia, Escritora. Libros editados: 'Cuentos para Milagros' Poemas: - Sonidos de luz y de sombras - Burbujas de alma - Rocío de alma - Pétalos en el viento - Olas del silencio - El cuenco de mi valle - Poemas con historias

    smtabo@gmail.com

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