Milagros Hernandez Chiliberti
[Cónsul - Estado Guárico]
CANTO NOCTURNO Un poeta visto por otro poeta.
Hostiario de metáforas como un cofre menudo de un aforo infinito.
Cualquier tarde tu mente de bitácora sacará de ti, tu tesoro más puro que es tu herida abierta de fértil lirismo
En el pan sagrado de un sueño comulgaremos de mágicas ideas redondeadas y mojadas en vino seco.
Y te dices pequeño con toda tu grandeza de sentimiento inmenso.
Cuando descubres tu tristeza tu metáfora se parece a mi sed y tu canto al filo de mi fantasía.
Y si tu risa surge en la quimera cual poeta, yo la asocio con la fe que quiere rescatar la poesía.
En el nocturno canto existe algo sublime como una huella interna proyectada, como un anhelo de luz, una llamada, un encuentro fugaz con lo imposible, un recuerdo, un dolor, una ansiedad, un amante que lucha contra la vacuidad un beso, una boca, un deseo, una mirada, y la total entrega del alma vehemente, la lágrima que flota o en la nada se pierde, pero vuelve a la vida en forma de parábola.
SorGalim Dedicado a mi acompañante fiel, de cálido abrazo, en mi melancolía, la de mi infancia y la de mis ansias como mujer. A mi propia poesía...
AL RITMO DE MIS PUNTOS ERECTOS
No persigo hacer un triste poema de amor, deseo y entrega que se fueron; será alegre, en la justa medida en que también lo creas y que un hombre te sientas satisfecho de acariciar mi herida, de mis reclamos hechos, en mi pronta sonrisa, si es que no hubo traiciones ni mentiras ni falsos encubiertos, mientras fui tu poetisa y tú mi verso.
Mírame… a lo lejos Entiendeme… en mi cripta Recítame… en silencio Siénteme
Eres hombre de medida exacta para mis caderas, de rostro madurado en el sereno que me amaste esa tarde en primavera cuando viste en las aureolas de mis senos dos estrellas. Y me sentí dichosa en tu mirada, y me sentí la fémina más bella, la de tus sueños, y me sentí la hembra más deseada.
Recórreme... con tus tegumentos Dientéame… con tus incisivos Descóseme… con tu corvillo Menéame…
No quise perder mi ingenuidad por ser hembra inexperta con hambre de tu orgasmo; quise regalártela sin nada esperar como toda mi luz completa dispuesta ante sus sombras para iluminarte; y mis pezones rosados, cual lanzas belicosas, desnudos para honrarte.
Envuélveme… de tu lardo Enmúgrame… de tu secreción Enciéndeme... de tu antorcha Enchúfame…
Luego leímos unas líneas diferentes y estuve allí, fiel y constante, esperando por ti y comprendí tu verso ausente, aún cuando no lo declamaste pero yo lo escribí. Igual fuiste tú quien delineó mi vagina entre las líneas de tu dialecto entumecido. Igual te quedaste sorbiendo mi rocío. Igual yo tomé tu falo entre la bruma de tu noche fría y silenciosa. Igual lo dibujé en mis manos que se templó de sangre en mi caricia, y se templó de fuego entre mi boca.
Entiérrame... como semilla Revísame... como consigna Saboréame… como agracejo Resucítame…
Nunca antes pude entregar con más frenesí los temblores de mi cuerpo, porque estaba enamorada y mi deseo por ti como el oleaje del mar, levantó indiscreto la ondulación de mi vientre en tu ego y mis ansias derramadas, humectando mi entrada para que entres; al ritmo de mis puntos erectos, raspando mis entrañas.
SorGalim
DESEO EXTENDIDO SUBLIMADO
Hoy desperté ceñida a tu virilidad serena, me agrado tanto mirarte, tenías los ojos cerrados a la luz y la mente abierta a los sueños; tu cuerpo... un roble bajo el cielo, o el cielo que bajó como un roble a enraizarse en mi lecho y en mi entelequia. Mis manos como alas en vuelo cuando revolotearon a explorar tus poros, tus canas y tu sexo.
Y sonreí callada, como brisa que observa el ciclón sosegado, como alba que pisa el filo de la noche, cual madurez feliz a mocedad pasada, relajados tus brazos, tus canas en la almohada, las huellas del tiempo en tu cara, experiencias y heridas catadas con mis labios. Fue un deseo diferente un deseo sublimado y extendido de despertar por siempre yo a tu lado… tú al mío.
Fue un deseo diferente al de la noche mágica, un deseo extendido sublimado en las hilachas del fuego del alba, y en la elipsis de mi canto. Y te acaricie -con el resplandor de mi mirada iluminada y el misterioso lenguaje de mis dedos festivos- desde el cabello a los pies. Tú, plácidamente, no te percataste pero el amor fue testigo.
SorGalim
EL REGOCIJO DE LA PASIÓN CROMÁTICA
O LA SENSACIÓN ACELERADA DE REGARME, DISIPARME Y FUNDIRME CROMÁTICAMENTE EN TU SER
Quiero regarme -como traslúcido barniz- por todas las imágenes cromáticas de tu ser: el azul de tus pensamientos, el moreno fuerte de tu piel, tu cálido torso de dorado matiz, el claroscuro de tus expresiones faciales y el plateado de tu cabello…
Quiero disiparme -como betún regado- en el cromatismo asimétrico de tu virilidad: el pardo dulce de tus ojos, el amarillo de tu complicidad, el ocre de tus historias del pasado, el difumino que destapa mi sello granate, y la chispa de tus chistes rojos…
Quiero fundirme -como luna en tu río- a la cinética luz que disfruto en tu beso, el blanquecino de tu discusión, la sombra rayada de tus vellos, el púrpura del fuego en tu cariño, tu frase turquesa que acaricia al corregirme y el carmesí brillante de tu pasión.
SorGalim
Estos versos escribo para ti… así como te dedico cada uno de mis brindis, vaciando la copa en la boca, me inundo… me estremecen ilusiones que fluyen y se posan dentro… y tus burbujas me acarician.
CON TU TACTO VIRIL SE DERRAMÓ MI COPA
Rebosamos el brindis, esa noche como antes junto a la brasa ardiente, con champán espumeante, con tu tacto viril se derramó mi copa que provocó tu antojo, que saboreó tu boca.
Esa noche supimos que estábamos perdidos, seguíamos recorriendo caminos recorridos, en zona inextricable, ya no habría retroceso ni conciencia que apague al calor de los besos.
Fueron labios de fuego que la humedad no extingue fueron llamas ardientes que aviva con las fuentes fue un gran brindis de sorbos, de líquido y jadeo.
Esa noche supimos que el amor no se finge, es dignidad que al tacto desata las corrientes, y hace pulcra, impoluta la huella del deseo.
SorGalim
Biografía: Milagros Coromoto Hernández Chiliberti - SorGalim
Nacida en Altagracia de Orituco, Estado Guárico – Venezuela, el 16 de marzo de 1965.
Profesora en Lenguaje y Literatura; Especialista en Dialectología; magíster en Gerencia Educativa y Phd en Psicolingüística. Aficionada a la música y a la pintura, ejecuta cuatro, guitarra y dibuja rostros.
Desde 1980 y durante más de 25 años, se ha desempeñado en la Unidad Educativa Ramón Buenahora de Altagracia de Orituco, como profesora por diversas generaciones, tiempo durante el cual pudo distinguirse como Docente de Aula, Jefe de Seccional y Coordinadora de los Departamentos de Evaluación y Control de Estudios [donde está en espera de su jubilación]. En el año 2.003 fundó -con otros seis socios- la Asociación Civil 'Batalla de la Victoria' y el acreditado Colegio del mismo nombre, desempeñándose desde sus inicios, en el Cuerpo Directivo.
Ha sido facilitadora a nivel universitario, en el escueto panorama de oportunidades del Orituco: IUTELL-FUNDAIUT [1.993-1.998], IUTELL-FUNDARENTAL [1.999-2.000], IUTIN [1.999-2.000], CUC [2.000-2.001], UPEL- MÁCARO [1.999… 2008], UNESR [2.005… 2008]
Su producción como escritora abarca alrededor de 500 poemas, 60 cuentos, 3 novelas y 4 libros que sólo han sido publicados parcial e internamente con fines didácticos. En la actualidad cumple el rol de asesora de trabajos de investigación y ofrece talleres de redacción, ortografía y composición literaria a miembros de la comunidad orituqueña.
milagroshernandez@gmail.com
|