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    Marcela Predieri 
     [Embajadora - Argentina]


    NADIE ME VERÁ DE ESPALDAS

    Huérfana de cautela o ceremonias
    voy hacia el génesis

    No hay razón para maniatar al grito
    atrincherar la verdad tras una mueca
    ser escrupuloso títere del hambre
    o un selecto imbécil del silencio

    Por eso me revelo
    trasmuto con terquedad de hormiga
    todo antiguo anonimato

    La mano del juego comanda los destinos
    y me invita a no irme al mazo

    Hay cuatro barajas sin jugar
    una es la muerte

    CONVOCO A LA CONJURA DE LOS TIGRES

    El miedo desborda cicatrices
    que tiñen de violeta la piel y el humo

    Te creo muerto en un hoyo sin memoria
    Hay vino entre las grietas
    en tus pies de andamios desmayados

    Como si no hubiera nacido antes de ahora
    un ahora que no es
    que no es posible
    no soy yo
    pero no me asusta no encontrarme

    El tiempo se detiene
    alza sus agujas
    y mi vientre lapidado en el ayer
    es parca y entrega

    Arquera de gorriones derribo la tarde

    Un abrazo de Möebius repite la historia

    LA ELEGÍA DEL COBARDE

    Amatista contra fuego ciega giralunas
    Danza el gato sobre el escote negro de aquel crucifijo
    Tras el péndulo de aquella capital de alfombras a tu boca
    no soy sino siendo como fui
    de espinas inacabadas y fuego entre los dientes

    Cubramos de escarcha y vodka las represas cóncavas de ayer
    Es hora de sangrías y de ecos
    En voladizo duerme el pecado
    pero no hay pecado que no sepa nuestros nombres

    Incapaz de abrirse a las tardes antes del viento
    el junco apenas moja sus pies en otra muerte
    No creo en diccionarios que intenten explicar
    de la palabra sus vestidos

    Avancemos hacia las cuevas del fuego encolumnado
    bebamos con boca virgen la cicuta
    abandonemos los escudos a partir del agua
    Ya no muñeca o antebrazo
    no a medias
    no a pico despertar si así se vive
    entre vino y zócalos

    Y es así: a pura escarcha que se levantan los conjuros
    un aquelarre de entrepiernas bajo el grito de la soledad más sola
    Esa que compartimos con silencio de campanas en luto
    con la culpa entre los dientes
    con la sangre que se retira de tan roja
    ¡y haber sido apenas pájaro!
    Así te pronuncio
    con la violencia del silencio
    Así me ofusco
    y por qué no morderte fruta o piedra
    a mansalva
    y hacerme llaga de limón
    un pubis de sangre verde
    capaz de ahorcar las piernas de la tarde
    Así morimos
    de pura belleza jamás besada
    porque no hay ternura en el deseo
    el sol pasa de largo
    la noche esquiva
    y ella no duerme
    cae
    en fuga irremediable
    como la muerte de una orquídea
    sobre su cuello virgen

    biografia:

    Marcela Predieri
    : Nació en Buenos Aires, en 1960 y reside en Mar del Plata desde 1991. Ha publicado los siguientes poemarios: Sangre de Amarras, Invierta un hijo, La Pancarta, y Los Andamiajes del Miedo, Participó en más de veinte antologías. Ha sido galardonada con premios en los distintos géneros, entre ellos el Premio Lobo de Mar a la Cultura 2004 en reconocimiento a su aporte a las Letras Marplatenses. Es ingeniera naval pero desde 1991 se desempeña, en forma exclusiva, como coordinadora de 'DELAPALABRA' ¾Grupos De Estudio y Creación Literaria www.delapalabra.com.ar


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