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    Susana 
    Lizzi de Bertuzzi 


    SOBREVIVIENTE

    Me gusta esa palabra que no dicen
    -oscuro tributo a lo callado-
    cuya primera palidez avanza, expuesta hacia la opacidad, al implacable
    sepulcro de la boca llena
    de miedo.
    Inclinación a no aseverar lo manifiesto
    la ruina
    de una siniestra noción que nadie aprobaría.
    ¿Acaso es la estricta flecha brusca y tortuosa
    que se ampara en la búsqueda? ¡insensato el que habla
    de más!
    Es conveniente usar el común vocabulario
    no desteñir, no desentonar,
    pertenecer al coro solemne de la mayoría
    avanzar en la misma dirección
    no cortar por lo sano
    ni siquiera
    intentar cambiar el rumbo programado por quién sabe qué hierático designio,
    largar el cuajarón de la sangre distinta
    y apegarse al embrujo del aplauso y la aprobación unánime.
    Digamos que perforar lo establecido,
    empezar desde el costado del pensamiento libre
    es destruir un cierto cordón
    umbilical
    con el fuego de pensamientos nuevos.
    Me gusta esa palabra
    que no dicen
    porque yo la recojo con la ternura de la brizna a la gota de rocío
    como a una sobreviviente
    me apropio de ella
    la protejo
    hasta que un día por fin
    la sienta mía.

    LA MUJER QUE SOY

    La mujer
    que yo soy
    tiene una blusa de neblina
    para vestir el sol de una mirada
    tiene
    una eternidad volcada de su vaso
    la arena
    de un reloj
    donde no hay primaveras.
    La mujer
    que encontró
    una huella renovada
    entiende
    que profesa la fugacidad
    como un tejido de croché que no hace falta.
    Esta mujer
    lleva la falda más arriba
    de la esperanza.
    Ciñe su cintura
    el eco
    todavía
    del deseo
    que ya
    no tiene nombre.

    EL ESPEJO

    Un espejo tiene
    el alma triturada.

    Origen y destino,
    tiembla
    secretamente desdeñoso
    mientras acecha
    la perplejidad.

    El espejo tiene raíz de aullido
    late entre luz y sombra,
    destiñe a zarpazos
    mientras alumbra fantasmas
    y ciega cuerpos,
    huesos.

    ¿Caben cuerpo y alma en un espejo?

    Los labios reflejan un cuento desgranado:
    el que dice que el mundo es real
    sólo porque mira y ve.

    El espejo contiene una llave imperdonable.

    Susana Lizzi- Gualeguaychú- Entre Ríos

    Biografía:
    SUSANA MABEL LIZZI DE BERTUZZI

    Narradora, poeta, docente. Nació y habita en Gualeguaychú, Entre Ríos, Argentina. Ha obtenido numerosos premios literarios, participado como expositora en Congresos y Encuentros de Escritores, y se ha desempeñado como jurado en concursos literarios.
    Ha actuado en teatro vocacional desde el año 1971 a 1992 en los grupos de teatro “La rueda”, “Tablas” y “Asociación Amigos del Arte”, de Gualeguaychú; ha dictado cursos y conferencias, colaborado con numerosas revistas literarias, y coordinado talleres de escritura.
    Fundadora y Presidenta de la Sociedad Argentina de Escritores, Seccional Gualeguaychú [SADE], periodo 2000/2003; como tal, organizó un Concurso nacional de cuentos, un certamen provincial de poesías, y un Encuentro Internacional de Escritores, entre otras actividades.
    Con el grupo taller de escritura para jóvenes “Vigilia”, organizó espectáculos artísticos tales como “Maldita poesía” [2.000] “Bendito arte” [2.001] y “Poesía desde el vértice”, ciclo que fue presentado en la XXIX Feria Internacional del Libro de Buenos Aires [2.003]. Asimismo se realizaron homenajes, y recitales de poesía en las escuelas.
    Su libro de cuentos “La telaraña” fue publicado en el año 2001. Sus libros de poesía “A dentelladas”, “Los silenciados”, “Los hijos de la serpiente”, “Cadáveres ocasionales”, “La oscura complicidad”, y otros, permanecen inéditos.

    susanalizzi@yahoo.com.ar

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