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    Fernando 
    Vargas Valencia 


    Hay lucidez
    en el instante en que te deseo,
    furiosa y clandestina,
    desgarrada y obvia.
    Objeto del deseo
    desencadenado en la ruina de su ser,
    destrucción del instante
    que se ha dado a sí mismo
    el límite y la desnudez,
    soy torpe en eso de tocarte,
    eres la apertura y el obstáculo
    de estas manos que se detienen
    hasta exasperarte
    [infinitud disgregada]
    ante la imposibilidad,
    apenas momentánea,
    de arrebatarte de ti misma
    en mi propio arrebato.

    * * *

    Es verdad que estamos solos
    que nuestro signo es la muerte.
    Somos el instante que
    en el instante mismo de su revelación
    desaparece.
    Hay un sonido itifálico
    y una provocación
    en la aniquilada seguridad
    de que todo es efímero:
    Efímeros los pasos que seguimos,
    efímera la huella
    y sus recomienzos.
    Es verdad que nuestras estrellas
    son de hojalata
    y que nuestra risa
    es la confirmación del espanto.
    He aquí que estamos solos
    y que la sensación de derrota
    provoca en nosotros
    la tempestad de la carcajada.
    He aquí que somos libres:
    vivimos al límite de nuestros sentidos
    siempre desgarrándonos,
    siempre a punto
    de aniquilarnos
    incluso en los actos más vitales.
    [hay que estar muerto
    para ver las lágrimas de Eros,
    para participar de ese pulso
    que nos hermana:
    es la conciencia de la muerte
    la que nos hace precarios, derrotados,
    y algo, en la exhalación
    de ser uno en el otro,
    de alternar los rechazos,
    nos dice que allí reside
    nuestra victoria].
    Es verdad que la naturaleza
    es la muerte de nuestro signo.
    He aquí que estamos
    provocando nuestro propio estallido
    en la inútil cosa
    del respirar.

    * * *

    [A Javier Neira Marín]

    HE AQUÍ AL POETA:
    se le pide que grite.
    Hay un ritmo que se deja disipar
    por la voz de la anticipación.
    El instante se consume en su potencia.
    El poeta sólo puede registrarlo
    en su verosimilitud primera.
    Dolores de tierra agitan la bondad
    de su despertar.
    Hay una política errabunda
    en lo más profundo de su sueño.
    El retorno es su signo,
    el espiral su paso.
    Detrás de su centro están las sinfonías
    de lo por venir.
    Vieja música de sordos
    la de sus simulacros disipados
    en las sombras pavorosas.
    Todo aguarda la palabra del poeta
    que oficia de curandero de la memoria.
    Allí la dignidad de la palabra:
    la voz de aquellos que callaron.
    Allí la dignidad de la poesía:
    anticipación de una imagen
    en la que todos los hombres son uno solo.
    Afuera se escuchan los susurros de las botas
    que se dicen al oído los instantes
    de la tortura.
    El poeta se resigna a ese despertar maligno
    de los hombres asesinados.
    El poeta se lanza a ese abismo
    y es tan humano como las balas
    que testarudamente relaciona
    con el cuerpo derrotado de su amada.
    La luna puede esperar,
    el amor puede esperar,
    el hombre se va dejando habitar
    por la palabra punzante del poeta.
    Afuera gritan angustias de sangre derramada
    y el silencio del poeta es su mayor protesta.
    Afuera, los hombres juegan
    el horrible juego de las decapitaciones
    y el trono del poeta
    es una confusión de discrepancias.

    biografia:
    FERNANDO VARGAS VALENCIA [C]

    Poeta nacido en Bogotá, en 1984. Abogado de la Universidad Externado de Colombia. Auxiliar de investigación en sociología jurídica en el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de dicha universidad. Estudios en Literatura y Sociología. Tutor en programas de formación docente en el área de Cultura de la palabra y creación literaria. Ganador de varios concursos nacionales e internacionales en Colombia, Cuba y España. Director de la revista poética Fata Morgana y de la sección literaria de la revista Somos - Libertad Bajo Palabra de la Universidad Externado de Colombia. Incluido en varias antologías de nueva poesía hispanoamericana en Perú, España y Cuba. Invitado a varios encuentros nacionales e internacionales de poesía en Colombia, Brasil y México.



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