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Francisco Alvarez Quiones
Nacionalidad:
México
E-mail:
panchoalva46@gmail.com
Biografia

Francisco Álvarez Quiñones

Aventurero con vocación de escritor, dramaturgo, traductor, guionista, realizador en medios audiovisuales y promotor de culturas populares, aunque de vez en cuando practica artes plásticas, nació en México, D.F. el 11 de Mayo de 1946, y radica en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Colabora desde 1986 con la Asociación de actores y escritores Mayas Tzeltales y Tzotziles Sna Jtz'ibajom, A.C., la cual ha obtenido varios premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Fue becario del Centro Chiapaneco de Escritores. Junto con varios artistas y poetas, entre ellos Raúl Garduño, fundó el movimiento Trozista y la Asociación Lascasiana de Acción Cultural. Participó en el Taller Literario de Chiapas conducido por el poeta Juan Bañuelos. Ha escrito crónicas, cuentos, relatos, teatro, guiones para video, novela corta, ensayos y poemas. En Chiapas se publicó el libro "Nichimal Winik, el Hombre Florecido: raíces, religión y agricultura de los Pueblos Indígenas de Chiapas". La Casa de la Cultura de Juchitán, Oaxaca, publicó el poemario "Sesión de Asombros". La colección "La Hoja Murmurante" publicó cuentos y poemas en el volumen "Avatares de la pronunciación". Algunas de sus obras han sido traducidas al inglés y francés, como la obra de teatro "Dinastía de Jaguares' Es corresponsal en Chiapas de la revista "ZonAlta" del Estado de México, y colabora esporádicamente con el diario "Expreso Chiapas", y la revista "Jovel News". Poemas y cuentos suyos han sido publicados en antologías, revistas y periódicos, sobre todo en el sureste de México. Tradujo del inglés al español "El Florecimiento del Hombre", etnobotánica Tzotzil de Zinacantán, de los Dres. Robert Laughlin [Premio Chiapas 2001] y Dennis Breedlove, un compendio completo sobre los miles de plantas conocidas por los Mayas Zinacantecos, su cosmovisión y sus diversos usos. Entre algunos reconocimientos recientes, obtuvo el premio "Victor Jara" por su poemario "Días de Bizancio". De manera colectiva, forma parte del grupo de actores y escritores Sna Jtz ibajom, el cual obtuvo el Premio Nacional en Ciencias y Artes 2004, en la rama de Artes Populares. 

Días de Bizancio
“En mí se cumple la paradoja del bien y del mal:
estoy enfermo de Bizancio”.


I
¡Aya, Magnífica Sofía!:
Hermosas, misteriosas
esas creencias tuyas de Bizancio:
sanguijuelas en agua pura
para remedio de todo mal;

Proba y divina sabiduría.

Que si mi dama inclina la cabeza,
Diablesa natural, gracioso duende,
un gran amor me espera entre sus brazos.

Bendita sea Venecia, y bendito
el gran botín de Constantinopla,
siquiera por un libro de versos.

Los huesos de los santos eran puertas al cielo
ante los cuales se aglomeraban locos,
pobres tullidos y enfermos incurables
[mas nunca tanto como yo, que soy libérrimo.]

Ante Bizancio, centro del Universo,
donde hallarían remedio a sus mosaicos de penares,
cantando y danzando al son de laúdes y guitarras,
ante yembés y congas alucinantes.

No un Cristo en una cruz crucificado
Sino un Mesías en reliquias, fruto de guerras,
collares y dijes ambarinos de mágicas materias,
[Sin conocer las plumas del quetzal]

Ahora te pregunto, David Huerta:
¿Cuál fue la herencia aquí de los Bizantinos?

“...Pintura humana, donde Cristo resucita;
Se dice que Bizancio no era de este Mundo,
pero Jobel es también del otro mundo,
extraña ciudad, cosmopolita y enamorada”.

-Tal vez está habitada por gente como Mistra,
paraíso del viento, donde Calíope caminaba
entre flores que hablaban o cantaban con bella voz
en todos los idiomas. Cuna de Teologías.

¡Las chimeneas de la Filosofía!

Aquí era Ixchel, la Tejedora Luna,
Y Nichim Yanalté, el agua florecida,
Nicte’ ja’ del amor, mi Nanocihuatzin,
Acunando a este viejo en su bello lirio.

A este anciano de huesos adivinos,
Con la senil tarea de explorar, casi estallando,
La Fe y la Ciencia. Cristianismo, Amor y la Verdad.
[Nunca serán completas las palabras mías,
y están abiertas las heridas de sus épocas.]

II

¡Levantan a vuelo las alfombras de las mezquitas
Y el horizonte del Bizancio Imperial!

Llegan más allá de las bibliotecas del Benasque del Tibidabo
hacia las montañas Pirineas en la Selva de Aragón,
y misteriosamente sueñan ... ¡en los bosques de Chiapas!

Genatius, el Teólogo: ¿Nos enseñó esa filosofía?

...Por ello no puedo creer en los encantos
que amaban aquellos paganos,
mas como yo veneraban al bosque,
origen y horizonte de la vida,
de la terrible y guerrera naturaleza.

Hicieron que la iglesia flotara para entregar
su frente a la Tierra, hacia la Meca y la oración.
En mulas blancas como álgidas palabras
viajaban por los reinos del mundo.

Después de tales viajes,
Deshazme, que ya valgo poco;
Rompe mis cuadernos que te aman,
Quiebra mis alas, enamórate más de mí,
Sin merecerlo. Ahora soy testigo.

Espero milagros de ti. Puedes herirme hasta el fondo.
Si piensas tú de mí, palabra esquiva,
Todo yo me haré lince para escucharte,
Pues ya comprendo que estoy correspondido.

Me sublimas más profundamente que los sueños;
¡No cabes en mis pulmones, me inflamas siempre,
Me haces llamarada, volutas de pasión, nube de fuego!

Me hallé en este regreso, porque allá
era príncipe de nadie, paria de las uvas
sobre la yegua de las noches que sueñan
y derraman sus colores: ¡el agua musical
que bebemos al volar entre mefíticos olanes!

En la belleza estamos, profundos, enamorados,
siempre bien venidos, bienidos, ajos de la niñez,
mal o bien, olorosos, casi jamás contemplados.

En los cuencos de tus manos
existe el brillo misterioso que yo anhelaba.
Donde yo me miraba con indulgencia,
y tu angustia era un eco quebrado de la eternidad.

Breve como un cabello, por tu tacto
Podría yo declamar la gloria reptil de vivir,
¡Celacanto! ¡Nautilus, Medusas o detrás!
...Imponderable Amor,
Capullos de falenas y millones de años.

¡Acabo de llegar de la luna y te me ocurres!
...Acabo de ser el sol ...y me curas.
Digo: ¡me dueles, pero más!, como el regocijo
de un perro feliz, transido al batir la cola
porque sucederán... muy pocos años
de acariciarte y hundirme en tus cabellos.

Y así: ¿Qué voy a descubrir?
¿Estaré vivo entonces, Constantinopla?
¿Seré por ventura digno de hacerte una ciudad?

Me nace un teatro inmenso, con miles de personajes:

En la Realidad, en Oventik, en Acteal, en Espíritu Santo.
En la divina rebeldía de Chan Santa Cruz, en Carrillo Puerto.

Los idiomas nativos forman conjuros
De alguna forma siempre rectos.
Dios es por fin quien los copia
Con letras torcidas.

Ahora soy más viejo y menos sabio que antes,
Y más que miope me pongo a contemplar
Qué dúctil es la vida, cómo es el agua,
De un sueño a vapor, de gas a cielo,
De firmamento a sueños de los más bellos ciegos.
Cómo cual títeres balbuceamos:
¡Qué miel sentir, cómo renacer, Estambul!

Noviembre, 1998.

Pancho Álvarez Q.




CELIA

J’aime le ciel perdu
Avec mon enfance, les nuages
Merveilleuses qui Baudelaire chantait
Le ciel bleu tonnant du Soconusco,
Plus beau que l’Olympe
Quand je prononce le nom de ma femme.

Francisco Álvarez Q.

CELIA

Amo el cielo perdido
Con mi niñez, las nubes
Maravillosas que cantó Baudelaire,
El cielo azul tonante del Soconusco
Más bello que el Olimpo
Cuando pronuncio el nombre de mi mujer.

Francisco Álvarez Q.

24 de Abril, 2006
Real Jovel, Chiapas





 

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