
Fotografía: Lucio Russo — Miraggio di Lux / Semplicità del Caos
Colombia – Chile | Poeta, psicóloga y Subsecretaria General de Poetas del Mundo
Maggy Gómez Sepúlveda es una poeta cuya trayectoria se encuentra profundamente ligada a la sensibilidad, al mundo interior y a la búsqueda del encuentro humano. Nacida en Colombia y residente en Chile, su formación como psicóloga se ha unido a su experiencia poética y, posteriormente, a su trabajo con la biodanza y la danzaterapia.
Como Subsecretaria General de Poetas del Mundo, ha participado en encuentros internacionales en distintos continentes y ha llevado su voz poética a países de América, Europa, Asia y África.
En junio de 2026, Maggy formó parte de la delegación internacional del II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo en Italia, que recorrió Roma, Florencia, Bolonia, Ferrara, Rovigo, Mestre y Venecia.
Maggy Gómez Sepúlveda 🇨🇴🇨🇱 | Poesía, sensibilidad y movimiento | Poetas del Mundo Italia 2026
En este video, Maggy Gómez Sepúlveda comparte su poesía y parte de su trayectoria durante el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo en Italia. Su voz representa una poesía íntima y sensible, vinculada a la experiencia humana, al amor, al cuerpo y a las emociones.
Maggy Gómez Sepúlveda, poeta colombiana residente en Chile, durante el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo en Italia 2026
De Colombia a Chile: el camino hacia la poesía
Maggy Gómez Sepúlveda nació en Bucaramanga, Santander, Colombia, en 1968. Psicóloga de profesión, su camino la llevó posteriormente a Chile, país donde ha desarrollado una parte importante de su trayectoria personal, profesional y poética.
Su relación con la poesía como creadora adquirió una nueva dimensión después de su participación en el V Encuentro Internacional de Poesía “Tras las Huellas del Poeta”, realizado en Chile en octubre de 2009.
A partir de aquella experiencia comenzó a proyectar con mayor fuerza su camino dentro de las artes de la palabra.
Desde entonces ha participado en encuentros poéticos en diversos países, entre ellos Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Cuba, Perú, Venezuela, Francia, Italia, Mozambique y Taiwán.
La dimensión internacional de su trayectoria está, por tanto, estrechamente relacionada con la propia naturaleza de Poetas del Mundo: una comunidad en la que la poesía viaja de un país a otro y donde diferentes culturas pueden encontrarse a través de la palabra.
Psicología, Poesía y Movimiento
Una de las características que hacen particularmente interesante la trayectoria de Maggy Gómez Sepúlveda es el diálogo entre disciplinas.
Su formación como psicóloga le ha permitido desarrollar una mirada atenta hacia el mundo emocional y los procesos humanos. Pero esa mirada no permanece únicamente en el ámbito profesional.
Con el paso de los años, Maggy se ha acercado también a la biodanza y la danzaterapia, disciplinas en las que ha integrado sus conocimientos psicológicos con el movimiento corporal y la expresión artística.
La propia organización Poetas del Mundo ha destacado esta dimensión de su trabajo, señalando que su propuesta combina literatura, psicología, biodanza y danzaterapia como herramientas vinculadas al desarrollo humano y la transformación social.
En su caso, la poesía parece formar parte de un universo más amplio: un espacio donde pensamiento, emoción, cuerpo y palabra pueden encontrarse.
La cumbia colombiana: un regalo que viaja con ella
Hay algo que se ha convertido en un hermoso sello de la participación de Maggy Gómez Sepúlveda en los encuentros de Poetas del Mundo: la cumbia colombiana.
En cada encuentro en el que participa, Maggy nos regala una mirada hacia su tierra de origen a través de la música y la danza. La cumbia aparece entonces como mucho más que una expresión artística: es una manera de compartir Colombia, su alegría, su identidad y una parte de su memoria cultural con los poetas y las comunidades que nos reciben.
Este aporte siempre ha sido un plus en nuestros encuentros, porque después de escuchar poesía en distintas lenguas y desde diferentes culturas, la música y el movimiento abren otro espacio de encuentro. La palabra deja por un momento el papel y se transforma en cuerpo, ritmo y celebración.
Y Italia no fue la excepción. Durante el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo, Maggy volvió a llevar consigo esa expresión de la cultura colombiana, integrando la cumbia a una experiencia que, como todas las actividades del encuentro, buscaba acercar a las personas a través del arte.
Hay algo especialmente bonito en esto: Maggy no solamente lleva sus poemas a los encuentros; lleva también una parte de Colombia consigo.
7 secretos de la poesía de Maggy Gómez Sepúlveda
1. La mirada
En varios de sus poemas aparece la mirada como una forma de encuentro.
“Te vi” y “Me miras” sitúan al lector frente a ese instante en que dos personas dejan de ser desconocidas y comienzan a reconocerse.
La mirada no es solamente un acto visual. En la poesía de Maggy puede convertirse en una forma de comunicación silenciosa.
A veces una mirada dice aquello que las palabras todavía no se atreven a pronunciar.
2. El deseo
El deseo ocupa también un lugar importante en su escritura.
Pero aparece expresado desde la intimidad, sin necesidad de grandes declaraciones. La poeta se acerca a él mediante imágenes, sensaciones y recuerdos.
La atracción, la cercanía y la espera forman parte de un lenguaje amoroso que busca expresar aquello que ocurre en el espacio más privado de la experiencia humana.
3. La piel
La piel aparece como uno de los territorios sensoriales de su poesía.
En “Aroma de piel”, el cuerpo se convierte en memoria y presencia.
El amor no es únicamente una idea abstracta: tiene aroma, textura, proximidad y temperatura.
La poesía se vuelve entonces una manera de conservar aquello que los sentidos han experimentado.
4. La espera
En “Te esperaba”, la espera se transforma en una experiencia emocional.
Esperar significa imaginar, recordar, desear y construir mentalmente la llegada de alguien.
La poesía de Maggy sabe detenerse precisamente en esos momentos en los que todavía no ha ocurrido el encuentro, pero ya existe dentro de quien espera.
5. La ausencia
Si la presencia puede ser fuente de felicidad, la ausencia también puede convertirse en materia poética.
“Un día sin ti” se construye desde esa sensación de vacío que deja alguien cuando ya no está.
La ausencia transforma los espacios cotidianos y hace que aquello que parecía insignificante adquiera un nuevo significado.
La poesía aparece entonces como una manera de hablar con quien está lejos.
6. Los pequeños instantes
Uno de los aspectos más interesantes de su escritura es la capacidad de encontrar poesía en elementos aparentemente sencillos.
Un ejemplo es “El sorbito de café”.
Un gesto cotidiano puede convertirse en una experiencia cargada de emoción cuando está asociado a una persona, a un recuerdo o a un momento compartido.
También “Sol” nos lleva hacia una imagen sencilla y universal, capaz de adquirir diferentes significados dependiendo de quien la contemple.
La poesía no siempre necesita acontecimientos extraordinarios.
A veces basta un instante.
7. El secreto
Finalmente aparece el secreto.
“Mi secreto” puede leerse como una declaración íntima, pero también como una metáfora de aquello que cada persona guarda dentro de sí.
El secreto es aquello que todavía no ha sido dicho.
Y quizás por eso pertenece naturalmente a la poesía.
Porque el poeta transforma en palabras precisamente aquello que durante mucho tiempo permaneció en silencio.
Maggy Gómez Sepúlveda en Italia
En junio de 2026, Maggy Gómez Sepúlveda participó en el II Encuentro Internacional de Poetas del Mundo en Italia, una experiencia que reunió durante nueve días a poetas, escritores, artistas y gestores culturales provenientes de diferentes países y continentes.
El recorrido comenzó en Roma y continuó por Florencia, Bolonia, Ferrara y Rovigo, para culminar en Mestre y Venecia.
La presencia de Maggy formó parte de esa diversidad de voces que convirtió el encuentro en un verdadero recorrido internacional de poesía, junto a poetas como Cristina Galán Rubio y otros participantes provenientes de distintos países. El encuentro reunió voces procedentes de diferentes culturas, entre ellas la de Rajaa Gharbi, cuya trayectoria también une poesía, arte y diferentes tradiciones culturales.
En Italia, su poesía encontró nuevos lectores y nuevos espacios de escucha.
Su voz, nacida en Colombia y desarrollada también en Chile, pasó a formar parte de una experiencia colectiva en la que las fronteras lingüísticas y geográficas fueron atravesadas por la poesía.
Una poeta entre dos mundos
Hay algo simbólico en la trayectoria de Maggy Gómez Sepúlveda.
Nació en Colombia.
Vive en Chile.
Ha recorrido numerosos países llevando la poesía consigo.
Y su trabajo profesional la ha llevado también a explorar el territorio del cuerpo, las emociones y el movimiento.
Tal vez por eso su poesía tiene una particular vocación de encuentro.
No se trata solamente de escribir sobre el amor, el deseo, la mirada o la ausencia.
Se trata de reconocer que detrás de todas esas experiencias existe una persona que siente, recuerda, espera, desea y busca comunicarse con otra.
Y allí es donde la poesía vuelve a cumplir una de sus funciones más antiguas: acercar a los seres humanos.
Una voz que permanece
La participación de Maggy Gómez Sepúlveda en Italia fue una nueva estación dentro de un camino que comenzó en Colombia y continuó en Chile, pero que no conoce fronteras.
Su poesía se mueve entre la intimidad y el encuentro, entre el cuerpo y la palabra, entre la presencia y la ausencia.
Psicóloga, poeta, artista de la danza y Subsecretaria General de Poetas del Mundo, Maggy representa también esa diversidad que caracteriza al Movimiento.
Porque los poetas no llegan todos desde el mismo lugar.
Cada uno trae consigo una historia, una cultura, una sensibilidad y una manera particular de mirar el mundo.
Maggy trae la suya.
Una poesía que observa, espera, recuerda, desea y siente.
Una poesía que encuentra en una mirada, en una piel, en un aroma, en un sorbo de café o en un rayo de sol la posibilidad de decir algo sobre aquello que nos hace humanos.
Y cuando esa palabra cruza las fronteras, deja de ser solamente la voz de una poeta.
Se convierte en parte de la voz del mundo.
La palabra sembrada permanece.
Coco Lisseau