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24 Mar 2022

EL CAPITAL TRANSNACIONAL IMPERIALISTA TRAS LA HEGEMONÍA COGNITIVA

Yldefonso Finol

No es nada nuevo que el manejo de la información forme parte de las guerras. Tampoco que los conceptos ideológicos predominantes en las sociedades sean móviles de acciones violentas. Los prejuicios raciales, étnicos, clasistas, han estado presentes en la formación de grupos hegemonistas.

Concluyeron Marx y Engels en la Ideología Alemana que: “las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época”. Treinta años antes, en su discurso por la instalación del Consejo de Estado en Angostura el 10 de noviembre de 1817, Bolívar había sentenciado que: “la primera de todas las fuerzas es la opinión pública.”

A comienzos del siglo XX Lenin dijo que “la verdad es siempre revolucionaria”; El Libertador Simón Bolívar consideraba que “la verdad pura y limpia es el mejor modo de persuadir.” (Carta al Gral. Rafael Urdaneta, Guayaquil, 3 de agosto de 1829)

Nada es más revolucionario, liberador y democrático que el conocimiento de la verdad en términos históricos. Los explotadores necesitan mentir para sostener sus sistemas inicuos. Los opresores internacionales basan su actuación en las estrategias de guerra. Las masas trabajadoras son el enemigo a controlar/derrotar. La explotación de la fuerza de trabajo y de las personas en tanto consumidoras, igual que la dominación de las naciones dependientes, constituyen realidades fundamentadas en el ejercicio sistemático de la violencia. 

Revisemos la Doctrina Bolivariana al denunciar el rol que los imperios insistían en imponerle a los pueblos: “siervos propios para el trabajo, y cuando más, el de simples consumidores”… “ellos sostienen a los tronos, a los reyes; nosotros a los pueblos, a las repúblicas; ellos quieren la dependencia, nosotros la independencia...La opresión está reunida en masa bajo un solo estandarte, y si la libertad se dispersa no puede haber combate”.

A inicios del siglo XXI, desde La Habana, Fidel Castro preveía: “Cuando surgieron los medios masivos se apoderaron de las mentes, y gobernaron no sólo a base de mentiras, sino de reflejos condicionados. No es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta el conocimiento, el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar; y no es lo mismo estar desinformado que haber perdido la capacidad de pensar”.

En el siglo V antes de Cristo, el Arte de la Guerra de Sun Tzu calificaba el pensamiento cohesionador como un factor estratégico: “La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro.”

Los imperialismos saben que “El arte de la guerra se basa en el engaño”. Y los primeros engañados son sus ciudadanos, condicionados –como dice Fidel- por la avalancha desinformativa y manipuladora de sus sofisticados medios de difusión masivos.

De allí que la “doctrina” supremacista inculcada en las poblaciones atrasadas de Inglaterra, Estados Unidos y Europa, han engendrado los flagelos más inclementes y destructivos de la humanidad: colonialismo, imperialismo, nazismo, fascismo, sionismo, falangismo, racismo, neoliberalismo.

Nada de esto hubiese sido posible sin la maquinaria ideológica que destruye toda sensibilidad hacia la otredad, considerando inferior al diferente, sujeto de dominación, esclavitud, genocidio, exterminio: todas las fobias que interesen a la hegemonía del capital y los centros imperialistas.

Sin duda la diferencia entre los siglos anteriores y la actualidad, es el desarrollo vertiginoso de las tecnologías aplicadas a las comunicaciones. El control casi monopólico a nivel global de las llamadas “redes sociales”, la concentración en pocas manos del negocio mediático y la industria del entretenimiento, bajo la égida del conservatismo político y la moral zigzagueante del capital, han transfigurado a medios de comunicación que llegaron a ser referencias “éticas” de estilo del periodismo académico, en verdaderos aparatos de guerra al servicio de intereses imperialistas. 

II

El 15 de febrero de 1819, El Libertador pronuncia su discurso inaugural del Congreso de la República de Venezuela en Angostura. Sigamos con Bolívar para no extraviarnos del camino correcto: “Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición”.

Febrero de 2003. Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El General Colin Powell, representando a Estados Unidos, afirmó que Irak contaba con armas de destrucción masiva, para justificar la invasión a ese país. Sin presentar pruebas. Pasadas casi dos décadas, un millón de muertos, cuatro millones de refugiados, el ardid resultó falso de toda falsedad.

Presidente de Estados Unidos George W. Bush, junio de 2003: “Tengo una misión asignada por Dios. Dios me dijo: George, ve a combatir a esos terroristas en Afganistán. Y lo hice. Luego me dijo: George, ve a poner fin a la tiranía en Irak”.

Año 1400 sin Jesucristo. Libro Deuteronomio del Antiguo Testamento: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra”.

Las leyendas y mitologías forman parte importante de los contenidos fuertes dentro de la hegemonía cognitiva que las diversas formas de fascismo han perseguido a través de la Historia.

21 de marzo de 2022. El presidente gringo Joe Biden aseguró que el mandatario ruso Vladimir Putin “está contra la pared” y planea utilizar armas biológicas en Ucrania. Sin pruebas. Sin mirar a las cámaras de frente y con una mueca de cinismo atrapada en la quijada.

24 de agosto de 2005. El predicador evangélico Pat Robertson llamó abiertamente a matar al Presidente Hugo Chávez durante su programa El Club 700, donde dijo, literalmente: “asesinarlo sería menos costoso que ir a una guerra para derrocarlo”, de manera que “con un grupo de agentes encubiertos sería fácil hacerlo”.

Mediados de la década de los 60’. La CIA crea su departamento de estudios del cáncer como arma de guerra con participación de científicos nazis y sionistas.

Junio de 2010. Hugo Chávez condena ataques terroristas israelíes contra el pueblo palestino.

10 de agosto de 2010. El Presidente Hugo Chávez visita Santa Marta para reanudar relaciones con Colombia. Odiseo estaba de moda entre los “agentes encubiertos” del Deuteronomio.

27 de octubre 2010. Escenario post Santa Marta. Muere sorpresivamente el primer Secretario General de UNASUR, ex presidente argentino Néstor Kirchner.

Junio de 2011. Escenario post Santa Marta. Presidente Chávez es diagnosticado con cáncer en región pélvica. Cunden cánceres contra líderes latinoamericanos.

Marzo, 5 de 2013. El cáncer abrasivo y reincidente se lleva a Chávez “a la posteridad, que es el lugar de los héroes”, como diría Urdaneta.

10 de julio de 2017. Un artículo de opinión del uribista Abelardo de la Espriella propone públicamente el asesinato del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro: “Los venezolanos de bien y la comunidad internacional en pleno deben entender que la muerte de Maduro se hace necesaria para garantizar la supervivencia de la República. No se trataría de un asesinato común, sino de un acto patriótico que está amparado por la constitución venezolana y que resulta, por demás, moralmente irreprochable”.

La “libertad” de sicariato paramilitar en los medios colombianos.

Sábado 4 de agosto de 2018. Intento terrorista de magnicidio con drones explosivos contra Nicolás Maduro y el alto mando institucional de la República Bolivariana de Venezuela durante un desfile en el Paseo de los Próceres.

III

Troya, años 1194 al 1184 a. d. C. Un enorme caballo de madera (símbolo y mensaje) sirve de engaño para tomar la inexpugnable ciudad.

Maquiavelo no dijo eso del “fin justifica los medios”. Lo que sí se lee en su obra maestra El Príncipe es: “porque el vulgo se deja engañar por las apariencias y por el éxito; y en el mundo sólo hay vulgo, ya que las minorías no cuentan sino cuando las mayorías no tienen donde apoyarse.”

Los imperialistas anglosajones y sus serviles europeos (OTAN) pretenden en cambio que los medios (de comunicación) justifiquen sus fines (hegemonistas).

Los pueblos, las mayorías, eso que el florentino llama “vulgo”, debemos apoyarnos en la verdad histórica para comprender la realidad internacional, más allá de la dictadura cognitiva universal que la transnacional mediática intenta imponernos.

 

Yldefonso Finol

Economista-Historiador. Experto en Geopolítica, DDHH y Derecho Internacional de Refugiados.

 

 

Sólo la verdad histórica forma pueblos libres.