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09 Jun 2011

COMUNICADO: Estimados Poetas de la Patagonia chilena y argentina

CHILE-Patagonia: Como todos sabemos, el planeta está siendo herido por la actividad humana. Estamos frente a un proceso de calentamiento global del clima que está haciendo peligrar la continuidad de la vida de muchas especies, entre ellas la humana. Nos encontramos ya en presencia de cambios climáticos irreversibles cuya detención podría durar hasta un siglo. Observamos en estos momentos una tendencia al incremento de la temperatura que está teniendo como consecuencia profundos trastornos meteorológicos. Las grandes olas de calor que empiezan a aparecer en nuestra casa común incrementarán los huracanes, ciclones, tifones, fuertes sequías, inundaciones, desaparición de glaciares, disminución de las superficies fértiles, migración de especies, en fin cambios drásticos que traerá transformaciones profundas de la biodiversidad del planeta.

Nuestro universo es diverso y su unidad se fundamenta en la integración de las diferencias que permite la sincronización, el movimiento, el desarrollo y la evolución de la vida en la Tierra. El universo y la naturaleza poseen una ética cósmica que permite acoger a todos en sí. La Antropóloga Patricia May [2001] apunta a que el universo y el planeta pueden ser entendido como una expresión mental que actúa y se organizan con pautas y procedimientos coherentes, integrando lo micro y lo macrocósmico, es decir, integrando la diferencia. Desde esta perspectiva, el cosmos y la naturaleza se comprenden en sí mismo, no existiendo ningún principio exterior que la proteja. Las “barandas” que sostienen a la naturaleza son intrínsecas, propias de ella, creadas por ella misma en un libre juego dialógico entre la diversidad de sus componentes.

La vida tiene la capacidad de moldear las condiciones de la tierra que le permiten seguir viva, satisfaciendo sus propias necesidades en los marcos del respeto a la ética de la naturaleza y del propio cosmos. Existe un estrecho vínculo entre la vida y su entorno territorial, configurando la vida sus propias condiciones para vivir, creando un entorno territorial que le permita vivir, desarrollarse, evolucionar. En sus orígenes el entorno territorial creó condiciones mínimas para la vida y en el transcurso de su desarrollo, a su vez la vida fue haciendo surgir un entorno cada vez más favorable para que ella evolucionara a través de la relación entrópica entorno/sistema y del aumento de la complejidad de las diversas formas de vida.

La existencia de Gaia como sistema de control ha transformado la evolución actual del planeta según J. Lovelock [2005], en una construcción biológica que la protege contra las perturbaciones naturales tanto de su entorno como de las generadas dentro del propio sistema. Este sistema de control de Gaia ha sido de una gran invariabilidad en el tiempo que le ha permitido hasta ahora defenderse de las agresiones de elementos del cosmos, como la tendencia al recalentamiento de las estrellas, entre ellas nuestro sol. Hasta ahora también había sido capaz de mantener la vida en el planeta a pesar de las propias perturbaciones territoriales que el ser humano ha ido creando en su devenir industrial actual, pero también con sus cultivos y ganado depredando los ecosistemas. Pero en las actuales condiciones de ataque humano a su entorno vital vale preguntarse, ¿se mantendrá en el tiempo esta ética de la naturaleza como sostenedora de la vida, o ella será avasallada por la actividad inmoral de los centros empresariales y gubernamentales nacionales y transnacionales de todo signo que controlan las tendencias principales de la actividad humana global?

Una funesta combinación de avaricia, irresponsabilidad e ignorancia ha aumentado exponencialmente las perturbaciones del entorno que están averiando en forma irreversible las condiciones del planeta tierra, que daña a su vez la construcción biológica que la protege, amenazando con ella la vida de nuestro mundo. El aumento de la tala de bosques originarios y su cambio por plantaciones