s
s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Elias Letelier
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia

Canto de invierno
Elías Letelier

Déjame sentir las cabelleras del humo
de la fogata copiosa y distante;
el oleaje caliente que me acaricia las sienes
y me lleva hasta la cuna agreste
de la brisa encendida.

He recorrido paraísos transitorios,
guerras donde los incendios del corazón
arrasaron la aurora de multitudes humanas
y todo fue quietud, torrentes de frío puro,
piras de abandono y desolación.

Estoy cansado de las lejanías.

Quiero despertar en la boca
que ilumina la lenta tarde
hasta volver a ser una nueva tempestad.

POEMA X

Historia del vacío;
de una mueblería rota;
de un diminuto espejo en un cuarto oscuro;
de un vértigo balanceándose
en el tacto de una espina,
arrastra la orgía de la campana
desde su pedestal de estatua
sobre los pilares de un columpio.

En los templos verdes
y andeles de la selva,
la campana izó la furia de un altar
suspendido sobre un arquitrabe,
y encumbró hasta la punta de una estaca
las libertades que había en el continente:
con cabezas de indios decapitados,
apuntando hacia las extensiones mezquinas del cielo,
alumbró la magnitud del nuevo orbe.

La furia de la campana y su tilde,
montó la huella vertiginosa de los ríos,
y por los peldaños del misterio de la llovizna
subió hasta la costura de los capiteles andinos,
arrastrando las industriales instalaciones
de su vicaría de sables,
y entre la liturgia de aquellos que caían
apresurados por el miedo y el chantaje,
se transformó en bacteria cardinal de la teología:

En la asaltada copa de América,
la lengua de la campana
fermentó con su azote.

En la gravedad de la gota
que retorna drogada por el aerotropismo
a los suspendidos arrecifes del cielo,
la campana subió como un cántaro nevado,
hasta los extremos de los ponchos polares,
y desde las ventiscas glaciares de Chile
al gran norte canadiense de cenizas boreales,
quedó de guardia en el corazón de un copo de nieve,
hecha un retén de advertencias infernales.

La muerte
fue el primer campanario
que anunció la llegada del cristianismo,
y por los andamiajes de América,
con rezos y espadas
la habían subido.

¿Y qué hizo con el hombre?

Caín de flechas quebradas,
sepulto en el domo felón de la vida;
calvario de pólvora y arcilla,
que matando caía muerto
en los intentos de levantar
otro inmenso campanario.

¿Y qué hizo con el hombre?

Sobre peldaños de indios muertos,
sobre estertores de almas vacías,
de bulto en bulto subía la campana con su sexo,
y mientras más alta su sanguinaria corporación,
más grande se hacía la uña
de los asexuados herederos del santo reino.

Fue de bronce,
de fierro,
de mandíbulas famélicas,
de navajas filudas
que ya habían pasado
por otros dormidos territorios,
pero, sobre todas las cosas,
su alcurnia, no era pura.

En las sagradas superficies de la tierra,
donde el indio, después del rito de la colecta,
compartía el néctar del grano
y el cuarzo amarillo de sus tubérculos;
la campana con su clítoris y piernas de campana,
como un molino con sed de oro y sangre,
embistió las rucas del continente:

En una orgía de sonidos dilutos
en las cuerdas vocales de los campesinos muertos,
orquestó una ferviente eucaristía de pillaje
y saqueo sin fin.

El terrorismo de la campana
es el primer vocabulario de un púlpito
que engrasó con la desolación;
es un semáforo que ejerció a diestra y siniestra
el privilegio de un parlamento de servidumbre.

Después de la orgía de dioses y calendarios
que se fundieron en las hogueras
con los sabios desnudos de América,
la campana estableció un rígido monopolio
sobre el volcánico temperamento del sexo,
imponiendo los estatutos
de un nuevo orden de libertad.

¿Y qué pasó con el hombre?

Allí,
él quedó sin memoria,
sin lengua y sin dioses,
con su minúscula ofrenda, desangrado
en el intestino meticuloso de una zanja,
donde fueron instaladas
monumentales abadías de mármol,
malaquita celestial y otras piedras del paraíso,
para poder contar los quintales de oro
y levantar más campanarios
que salven a las almas perdidas.

.
.

Elías Letelier [ -1957]


A los 15 años entró a militar en el Partido Comunista y fue asesor cultural de la Ilustre Municipalidad de Quilicura. Súbito al derrocamiento del Presidente Allende, trabajó durante la dictadura en la reconstrucción de la Juventudes Comunistas de Chile; la creación de los Comités Antifascistas, y formación de cuadros políticos junto al dirigente socialista Manuel Almeyda; en la formación de los Frentes Externos de la zona sur de Santiago [ADA] y dirigió talleres literarios en las industrias, barrios marginales y en la Sociedad de Escritores de Chile.

Fue preso político en 1976 y posteriormente detenido en 1979, 1980 y 1981. No ha prestado declaración al gobierno de Chile post dictadura, por no reconocerlo como un régimen democrático ni recibe compensación alguna.

En 1976, después de su liberación, publico su primer libro, Cantos del Gato, el que fue dedicado a la campaña de finanzas de la Juventudes Comunista de Chile y distribuido clandestinamente en el país.

Salió de Chile hacia Canadá en noviembre de 1981 y desempeño funciones como Director del diario El Siglo [ver. Ingles]; Comisionado de derechos Humanos de las Universidades Marítimas del Canadá; corresponsal de diferentes medios de prensa; ex-editor del Consejo Nacional de Cultura de Nicaragua, ex-Oficial Teniente Primero del Ejercito Popular Sandinista de Nicaragua y miembro de la guerrilla guatemalteca.

En 1996 fundó la Red de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de Chile [RFAPPCh] y luego el sistema de comunicación del Frente Patriótico Manuel Rodríguez [FPMR] y otros medios.

Ha residido en Suecia, Francia, Alemania, Nicaragua, Guatemala y México.

Estudió lingüística antropológica, psicología, inglés, francés, alemán, italiano, electrónica, robótica, computación y programación, como también literatura para una maestría inconclusa.

Actualmente [2005], prepara dos publicaciones: Un libro de poesía, titulado “Tribunal del Agua” y un manual de “Métrica Castellana y Recursos de Estilo”. Escribe ensayos, actas literarias, estudia turco, enseña literatura en inglesa y francés; es promotor de la “Campaña de Alfabetización Tecnológica” y asesor de diversas revistas literarias y diarios impresos, como también de medios electrónicos.

LIBROS PUBLICADOS:

Mural. Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América, 2002
ISBN 1-894879-01-5

Histoire de la Nuit. Montreal: L\'Hexagone, 1999
ISBN 2-89006-619-3

Silence. Montreal: L\'Hexagone, 1998
ISBN 2-89006-583-9

Silence. Montreal: The Muses\' Company, 1992
ISBN 0-919754-41-4 ISBN 0-919754-40-6

Symphony. Montreal: The Muses\' Company, 1988
ISBN 0-919754-12-6 ISBN 0-919754-10-4

Canciones del Gato. Santiago: Horizonte, 1976
[This book was seized under the Pinochet dictatorship.]

ANTOLOGÍAS:

Canto a un Prisionero. Antología de Poetas Américanos: Homenje a los Presos Polítcos en Turquía. Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América, 2005.
ISBN 1-894879-10-4
Anaconda: Antologia di Poeti Americani: Omaggio ai Prigionieri Politici spagnoli detenuti in Francia. Trans. Elisabeta Lasagna; Prefazione di Moreno Pasquinelli. Ottawa: Poetas Antiimperialistas de América, 2003
ISBN 1-894879-04-X

MULTIMEDIA:

Poemas Escogidos. Multimedia. Ottawa: Cdpoesia [www.cdpoesia.com], Editorial Poetas Antiimperialistas de América 2002
ISBN 1-894879-04-X

TRADUCCIONES:

Farkas, Endre. Palabras Sobrevivientes. Trans. Elías Letelier. Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América, 2002
ISBN 1-894879-02-3

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s