Cristina
García Barreto
Exodo
Se deslizan los días apoyados en mi pechera. Melancolía de paisajes efluvio de hierba buena. Volátiles proverbios acucian mi existencia.
Su verso, su ofrenda, albergue que desampara. Y en mi soledad de espada lidio lo insurgente cotidiano. En esta vida subjetiva sostenida por mis manos.
Arde el incienso
Vislumbré la muerte en el cielo. Así lo sentí, y no, no lo exagero. Entrelazadas cadenas de ángeles se alzaban a la cima del aura mas limpia y pura del firmamento.
Cumbres albas sobre valles sin dueño, adormecen el día precipitándose al tiempo.
Caída la noche cual verso, veo, veo y observo la cara y cruz de la naturaleza loca, loca y hermosa.
Nací por ver la luz, vivo por encontrar la gloria. Busco reflejos de Dios y rehúyo de la parodia.
Cuanto manifiesto con mi corazón, mañana será requiebro arrojado en otras almas. Si me expelen a la nada también habrá futuro que otro pórtico me abra.
La hostilidad desagua mis ojos pero ni la muerte me veta pronunciarla. Pues todos nacemos inocentes mas algunos fallecen canallas.
Amo a mis hermanos. Amo a la justicia noble y elevada. Y si la justicia no ampara mi amor me siento muerta y apartada.
La pujanza hacia la impostura revela lo pérfido, cual morada sin techo que cala de moho el talento.
Nací para vivir en la salvación y no morir en el destierro. Por ello, arde incienso en el cielo, clamando los ángeles con ira: reviste tus oídos y cúrate las heridas.
La Guerra [Gaza]
Amanecen los días en la sombra del combate. Los gritos y el retumbar de las casas, abren ojos que, tal vez, en esa precisa mañana, se replieguen eternamente. Algunos sólo deseaban jugar sobre un firme. ya salpicado de sangre, otros, el retorno a sus casas. Pero -todos- son prisioneros de un sol que se ocultó hace más de cien años. Las madres derraman lava de sus ojos que se esparce sobre sus hijos muertos. Los dejados de Alá en un litoral de sucesos, atados al puño que dispara. Los ángeles celestiales no se disocian ante ultrajes cavadores de tumbas y heridas inocentes. ¡Decidles que cese esa condena que desabrochó el plasma de las canas más lejanas! ¡Decidles que arrojen sus armas! ¡Por Dios! Que todos son uno. ¡UNO! Alá, Yaveh. ¡UNO! Y nosotros, lejos de municiones, queremos que Gaza tenga auténticas mañanas. Días coetáneos ¡sin soles ciegos! ¡Sin infancia sepultada! Donde sea la guerra quien perezca presa por los grilletes de la HUMANIDAD.
biografia: Cristina García Barreto Nace en Barcelona. Ha vivido treinta años en Tenerife y los últimos en Madrid. .Ha cursado estudios de Derecho Laboral en la Universidad de La Laguna de Tenerife. .Es Técnica Especialista en Administración y Comercio de empresas. .Su último trabajo: Jefa Ejecutiva en una Entidad Pública Empresarial dedicada al transporte a nivel nacional. .Se inicia a los once años de edad publicando artículos en la página infantil del diario: El Día [Provincia de Santa Cruz de Tenerife]. .Empieza a escribir poesía a la edad de trece años. Retoma su vocación poética en 2002. .Ha participado en algún concurso de poesía internacional. Tiene poemas publicados por haber quedado finalistas en los mencionados concursos y otros pendientes de serlo. .Inicia su debut de recital poético en el Café Gijón de Madrid en este año. Se considera poeta tras su debut siendo miembro de la Asociación de Versos Pintados del citado café del Cerro de los Versos y socia de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. .No se atribuye sobrenombre. Tiene poemas publicados en varias antologías y ha escrito su primer libro en solitario titulado: Deshojando un Corazón. Participa en recitales poéticos en el Ateneo de Madrid; Círculo de Bellas Artes, Café Gijón, La Lobera de Gredos, etc.
cbarreto8@hotmail.com
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