Víctor
Corcoba Herrero
¡AMAD!
Hay algo que da luz a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar el amor, aire de todos los andares humanos, en los labios donde la vida vive. Cuánto más me busco en el verso, más me hallo junto al deseo de ser amor, amor para los que nadie ama.
Me niego a que el amor sea negado. Amar con amar se amarra. Rechazo amores con interés. Donde escribe el amor, sobran papeles.
El amor lo enciende todo, y todo lo enardece. Nada es fuera del amor, nada. Dentro del amor, la vida es fruto.
Hay mucho que amar: amarse primero uno, y sólo uno amado asimismo, puede luego amar sin fines ni finales.
Amad. Es el sol de la existencia, el único verso que respeta la vida. ¡Amad! Amad. Dios vive en el amor, y en el amor vive Dios. ¡Amad!
Amad, es el amor primero y primario. Por más que el mundo guarde silencio, todo habla de amor, todo habla de Dios.
Víctor Corcoba Herrero
EL CARÁCTER
Hay amores que viven en nosotros y por la voz nos reconocen, somos como somos, la forma de ser que el corazón vierte.
El que no tiene carácter es una piedra con movimiento de estatua ciega, que nada es y nada revela, donde no cabe la vida ni el sueño.
Porque es necesario el temple firme para hacer frente a los desengaños, el ardor guerrero del sol y el arranque de la aurora sobre la noche, levanto mi voz con la grafía del mar.
El mar en su bravura y mesura, con la audacia que mueve el aire sus brazos, nos propone ser jinetes de ojos abiertos antes de que la burla nos desfigure la personalidad con un cincel en el pecho.
Y para siempre nos duela la carne del alma por haber sido corchos en una sociedad que rubrica sus derechos de propiedad a su manera, que no tiene porque ser la mía.
Hay que dejar al hombre ser hombre, que el hombre sea amante de sí mismo, que se cultive en el hábito de quererse para querer y, así cautivo, liberarse de mundo, de un mundo de cosas que esclavizan.
Nos hace falta sembrar energías puras para recoger esencias y coger los estribos del ser. De un ser reencontrado a su especie y a su modo. Dejar, pues, que el singular atributo de la letra, con distintivo de género humano, trace sus pasos. Es un buen signo de hacer camino, cada cual con los suyos y los suyos con los demás, respetando los andares de uno en uno, todos unidos.
Víctor Corcoba Herrero
EL EFECTO CONTAMINANTE
La mar, encendida por la concentración de contaminantes; el campo, desértico por el aluvión de vertidos que nos invierten los días de sol y las noches estrelladas; un cielo que ya no es celeste, y una nube irrespirable se traga la vida.
Hay que poner a salvo la tierra, con el amor como aliento, el orden como luz, y el camino como colina de viento.
Tras el viento, que todo lo purifica, hasta del barro humano, volverán a brotar las claridades para auparnos en la belleza, antes de que nos fumemos la existencia.
Todo tiene que volver. También el humano ser a ser humano. Sólo puede salvarse así la raza. Utilizar el arma de la risa y el alma de la entrega, es el principio.
El fin es nutrirse corazón a corazón, esparciendo latidos que depuren los días, purgando noches que no amanecen y enmudecen el violín del tiempo.
Sin música nada existe. La orquesta del universo es el todo. Todo ha de ser estético. La estética jamás contamina ni quebranta los acordes del aire que dan brillo a la retina del mundo.
Víctor Corcoba Herrero
JOVEN POETA, EL MUNDO SALE A TU ENCUENTRO
Joven poeta, el mundo sale a tu encuentro, anhela cobijarse en el verso encendido de lozanía.
Poeta joven, el cielo acude abrazado de sueños a tu almohada, para hacer la vida cielo, porque la tierra es un infierno.
Cuando la creación se despoja del creador, todos los caminos se llenan de ídolos, y todos los caminantes caen en el vacío.
Hay que resucitar la esperanza que vive en las miradas jóvenes antes que el ocaso se trague nuestra juventud.
Necesitamos otro estado de ánimo, y otro ánimo para alcanzar la belleza, por la que tanto suspiramos.
Joven poeta, poeta joven, por muchas noches y días víveme y avívame, que sólo en mocedad uno se merienda las telas de araña.
Únicamente la poesía nos traspasa el corazón, nos rejuvenece y nos despierta, como si los años fuesen primavera en nosotros y por la tierra no hubiesen pasado los años.
Todo se renueva, joven poeta, sal a recitarlo y a recetarlo como cultivo para el alma, que alcanzar el verso es renovarse y rehacerse.
Un verso para la vida. Un poema para la muerte. Un poeta joven o un joven poeta para reconquistar tiempos fusilados, espacios perdidos, humanos olvidados. Tú y yo, todos juntos, juglares a tiempo completo.
Víctor Corcoba Herrero
TRAS EL SUEÑO, SOY
Hoy me he propuesto levantar castillos de amor a cada paso, mañana estoy dispuesto a seguir ganando tiempo para descender a los cimientos del alma, al día después espero ser un obrero de la paz en el primer batallón de la vida.
Vivir alentando sueños y alimentando
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