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    Juan Carlos 
    Hidalgo Antigoni 


    Niño

    Niño que duermes junto a una fogata,
    sobre el verde lineal de la banqueta
    que acuna tu orfandad, raza fortuita,
    tú que no luces seda ni capota...
    La intemperie curtió tu forma enjuta.

    Sólo ves al final la catarata
    que ante tu indefensión abre su grieta,
    pasa a tu lado el hombre de levita,
    el prelado, el edil y la devota,
    pero de tu orfandad nadie se inmuta.

    Niño como aquel niño, el de corbata,
    de pantalón planchado y de chaqueta,
    Quién al verte nacer cambió tu cita,
    Quién te arrebata el pan y quien te explota,
    Quién te vuelve ladrón o prostituta.

    Niño de cara sucia y alpargata,
    que no elevaste nuca una cométa...
    Cuando miras girar la calesita,
    descubro que es tu alma una gaviota
    que nadie alcanza a ver... Por diminuta.

    EL CORTEJO

    Yo soy quien va detrás en el cortejo
    del largo funeral que es mi camino,
    partí cuando era niño y me hice viejo
    andando tras el fúnebre aparejo,
    del cual alguna vez seré inquilino.

    Alguno me antecede y cabizbajo
    yo pienso en el hermano, en el amigo,
    en el desconocido que a destajo
    llevó una dura vida de trabajo
    y hoy pasa en pos del premio o del castigo.

    Tantos marcharse vi. que aún no dejo
    a solas de pensar, que contravino
    la esencia espiritual por un reflejo,
    que tras la risa leda y el festejo
    impone lo profano a lo divino.

    Ya mucho pregunté sobre la vida,
    y aquel que me enseño que a contrafuerte
    nos libra lo inmortal, de la caída,
    jamás vio el catafalco en la avenida
    pasar hacia los predios de la muerte.

    La vida en su sentido tan complejo,
    cercena la esperanza hilando fino,
    estafa nuestra fe y en su manejo
    nos da un largo morir que es un bosquejo,
    ante nuestro pasaje tan mezquino.

    Detrás vienen los otros, los que esperan,
    los que me han de llevar al campo santo,
    y más atrás aun, ya se aglomeran
    los que a mis deudos lleven cuando mueran
    a un tálamo bordeado de amaranto.

    Me gritan ya el cansancio y el espejo,
    que el tiempo es el dador y el asesino,
    pues pone sobre el foso un azulejo
    y al fondo la ilusión de quien, perplejo,
    ve derramarse el vaso del destino.

    TRES SONETOS DE GUERRA

    LA ÚLTIMA CRUZADA I


    Más de doscientos mil son los soldados,
    incontables los tanques, los aviones,
    destrozando trincheras y bastiones,
    con mísiles y carros artillados.

    Uno que otro misil en los mercados,
    en los puentes, colegios y estaciones,
    sangre, llanto, dolor, amputaciones,
    niños, hombres, mujeres masacrados.

    ¿Que estandarte enarbola esta cruzada
    o en nombre de qué Dios se justifica,
    el que una gran nación, mucho más rica,

    esgrima el poderío de su armada,
    y al imponer su ley hienda su espada,
    que desangra, somete y sacrifica?

    LA ÚLTIMA CRUZADA II

    ¡En nombre de que Dios se justifica!
    ¿La sangre derramada es diferente
    vertida de soldado o inocente,
    o acaso derramarla dignifica?

    ¿Porqué el anglosajón se glorifica
    de asesinar con ímpetu inclemente,
    a todo aquel que siendo independiente
    se niega al vasallaje y lo que implica?

    ¿Será acaso que un bíblico mandato
    lo impele a conquistar instalaciones,
    que se han de convertir en bendiciones

    al darle un combustible más barato...
    ¿Hará el Señor tan indecente trato
    cuando es el Dios de todas las naciones?

    LA ÚLTIMA CRUZADA III

    Si una tercera parte en rebelión,
    en los cielos perdió celeste guerra,
    ¿Qué se puede esperar en esta tierra
    de la nueva ciudad hija de Albión?

    Ella quiere ocultar su condición
    y al discurso de paz, falaz se aferra,
    pero tras la palabra un hecho aterra,
    y es que paz nunca habrá en su corazón.

    Y este gris paladín del occidente,
    caballero de lanza y armadura,
    pone en ristre su lanza y asegura

    que diezmar a su hermano del oriente,
    es un hecho aprobado por la gente,
    pero esa no es razón ¡Eso es locura!

    [Karim]

    biografia:

    Juan Carlos Hidalgo Antigoni [Karim] NAcido en Perú y asilado voluntariamente en Venezuela hacen 30 años por razones políticas.
    dedicado actualmente a las letras.

    Violeta Boncheva
    Patricia Andrea
    Rodriguez
    Ahmed
    Almarasi
    Elena
    Kohen
    María
    Aparecida da Silva
    Roberto
    Da Silva
    Luciana
    Campos
    Gardenia
    Barraza Farinelli
    Nkai
    Mpiosso-ye-kongo
    Ljubomir Mihajlovski