Gianna
Besada Reyes
Te esperaré
Te esperaré . en el breve espacio del vacío, escuchando como susurra el viento, en tu cercana lejanía, que me trae cada palabra. cada mensaje, que no fue por ti escrito y que percibo, en un fuego sediento, que emana de tus labios, que escapa hasta mi vida.
Te esperaré . como juego del destino, serena, ocultando mi impaciencia, en constelaciones de estrellas, que desde el infinito, se asoman a mi alcoba. y me besan.
Te esperaré . rasgando tu camisa, entretejiendo mi noche con tu cuerpo, tu llegada la encierro entre mis versos, donde la luz no libera tu conciencia, y la tenue penumbra se hace rezo.
Te esperaré. Dibujando una noche eterna entre mi lecho donde repose tu recuerdo vivo, y en mi corazón dejo la ventana abierta, mirando hacia los cuatro puntos cardinales, guardando tu voz . y tu presencia.
Quién sino tú, Señor
Quién sino tú Podrías recorrer el cosmos, Descubrir una constelación de estrellas, Un arco iris de mágicos colores, Una nave espacial Viajando en el espacio sideral, En busca de planetas Donde encontremos paz, Para vivir la eternidad De la vida que nos queda, Lejos del mundanal ruido De misiles y metralla, De aviones que despegan, A destruir los sueños, Con su vientre cargado De mortíferas armas.
Quién sino tú, Que nos creaste A tu imagen y semejanza; Pero olvidaste En la arcilla de nuestro cuerpo, Sembrar tus sentimientos De paz. Amor, Perdón; La pureza de tu alma.
Quien sino tú, Que todo lo percibes y lo ves Conoce la injusticia en esta tierra: La que creaste Para ser un paraíso Bajo las estrellas; Y sólo vagamente Verás algún oasis Dentro de las tinieblas, De escombros de ciudades Y de pueblos Que desaparecen.
Amaos los unos a los otros Predicaste, Pero no, no nos amamos, La ambición destruye Tus prédicos proverbios,
Ahora, las profecías son otras, Nos llegan del averno; Tus diez mandamientos Ya no importan; No interesan.
Dejad que los niños a mí vengan, Pediste; Y te los llevan; Sus despojos de muerte, Destruidos por el hambre, Enfermedades, epidemias, o destrozados Por las bombas cobardes De las injustas causas, Con que hacen las guerras.
Quién lee las Sagradas Escrituras? Ni meditan en ellas, El fin, los medios justifica, Para llegar a ellos; Escribió Maquiavelo; Y esa es, la esencia, de su ciencia. Siempre hay un argumento Para emprender la guerra.
Vampiros que nos llegan del siglo xx, No beben agua, sino sangre, Para saciar su sed, De poder, riquezas y grandeza.
Señor: Ten piedad de este mundo, Ten piedad de esta tierra.
Para decir Te Amo
Para decir te amo, no habré de usar palabras, Ni asumir la ternura de memoria, Sólo mirar tus ojos y tomarte las manos, Para que decir frases, sutiles y estudiadas, Y que al pasar el tiempo, quedarán olvidadas. Para decir Te Amo, solo bastará amarte, Como hoy te estoy amando, Cubrir tu boca con mi más bello traje, El traje de los besos que perturban mi calma. Y la dulce melodía de nuestros corazones, Mirando las estrellas desde la mañana, Para amarte, no necesito de sábanas de seda, Ni luces de bengala, Simplemente amarte, Y llevarte a la cama, Envuelto entre suspiros de nácar y de grana; Y los vicios de mi carne enamorada Hecha a la medida de tus manos, Y ese olor en mi piel a tus entrañas, Amarte es sólo eso, la mágica palabra, Es desear tu sexo, Y mirarme en el espejo de tu alma.
biografia: Gianna Besada Reyes Nací en la ciudad de Cienfuegos, Cuba el 20 de Septiembre de 1953, Soy Economista de profesión y actualmente me encuentro cumpliendo Misión Internacionalista en la hermana República de Venezuela. Siempre sentí gran afinidad con la poesía y literatura, a la cual dedico mi tiempo libre, publicando mis trabajos en páginas de Argentina y España.
anigbesadareyes@yahoo.com
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