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    Pedro F. 
    Báez 


    Poema negro

    Mi poema negro
    no tiene color:
    tiene tintes abismados
    de silencio.

    Mi poema triste
    no tiene llantos:
    sólo dádivas ahogadas
    de desvelo.

    Mi poema sordo
    no tiene palabras:
    sólo músicas marchitas
    -sólo eso-.

    Mi poema
    maltratado
    incoloro
    se desgarra.

    La noche
    cómplice
    y yo
    presenciando
    su fuga
    de galopado pavor.

    Triste poema
    sacrificado
    al olvido de inauditas esterilidades
    -denso y dulce
    como semen de argonauta-.

    Venga a ver, luna.
    Venga, silencio.
    Venga, noche
    disfrazada de horas
    -amordazada-.

    Viejo viento, venga.
    Venga
    la estrella opaca
    de tanto brillar.

    Venga
    la calma rala,
    el valle hollado,
    el arlequín
    hecho fragmentos...

    Venga, ídolo muerto
    [más peligroso por muerto].

    Venga, mano fina
    [polvorienta ave de rapiña de los basureros].

    Venga, espiga viril de los gozos.
    Venga, imperio destrozado
    [cabizbajo y vencido imperio].

    Venga, virgen.
    Venga, loba.
    Venga, niño
    con máscara de mocos
    huérfanos...

    [Mi poema negro
    se va
    desvaneciendo;
    caliente la sangre afónica
    de su vena
    marina y rota:
    se lo traga el olvido...

    Se lo traga].

    Poema para dos

    - Silencio...
    - La hoja se desmaya
    suspendida del miedo.
    - Silencio.
    - A esta hora
    la medianoche clara
    traza un círculo de presagios.
    - Y los peces beben el deshielo
    de las almas solitarias...
    -Y los pájaros lloran otoño
    en la quietud terrosa de su rama...
    -Y el glaciar de tus ojos
    se viene en olas de escarcha...
    - Ahora que todo es perfecto
    despertamos al olvido
    del insomnio
    rodando hojarasca abajo
    asidos a las crines de la muerte...
    - Caballo cansado.
    - Caballo sin fuerzas.
    - Caballo que huele
    a yerba de los cementerios...
    - Caballo.
    - ¡Silencio!
    - La hoja se desmaya.
    - Temerosa.
    - Suspendida del miedo.
    - Hojarasca abajo
    en la hojarasca de la muerte.
    - ...
    - ...

    Sideral

    [Se sugiere Los mareados, de Ástor Piazzolla como complemento musical del poema]

    La hora escasa
    invadida.

    Soles muertos.
    Lunas suicidas
    me rodean.

    Atrapado
    en el vestigio del tiempo
    extinto
    -donde no marcan
    relojes
    inútiles-
    sólo
    la cadencia de mis párpados
    ahuyenta
    tranquilidades.

    El año es
    un ave que arrastra
    sus plumas de polvo
    preguntando a las estrellas
    si existen descansos
    en los cielos venusinos
    de sus vuelos sin regresos...
    [y me voy con él
    como se va mi edad].

    biografia:
    Pedro F. Báez

    Nacido en La Habana, Cuba. Emigrado a los EE.UU. en 1980 donde reside actualmente, en la ciudad de Los Ángeles. Autor del poemario 'Insomnia' [Ediciones Universal, 1988]. Colaborador en numerosas revistas y periódicos en español de los EE.UU. Actualmente publica diariamente en su bitácora [blog] bilingüe Pedro's Island [www.pedrosuniqueblog.com].

    pfbaez@earthlink.net

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