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    Modesto 
    CABALLERO RAMOS 


    BUSCANDO EN LAS HOJAS DEL TIEMPO
    LA IDENTIDAD DE LOS MALDITOS.


    Villon preside. Su trono
    desde Meung nos convoca
    a hojear el tiempo. Su roca
    es la nuestra, tenue tono,
    la identidad del Dios Crono
    bajo el auspicio del Arca
    de los condenados. Parca
    manía de ser cadalso
    quien nos condena al descalzo
    encierro eterno en tu barca.
    El poeta nunca marca
    su camino, nunca miente
    pero es su voz un hiriente
    saetazo que desmarca
    luz y sombra en la comarca
    del tiempo. Cuando se explora
    tu huella, ¿quién la avizora?
    Un aire azul escarceó
    en mi velamen, tornó
    a tu estela que devora
    todo el tiempo sin demora.
    Dime, Rimbaud, ¿con qué brisa
    flota tu barco en la prisa
    del puerto que me deplora
    tanta ausencia? Si me escora
    ser armado caballero,
    no lo pretendo: me esmero
    en otear el horizonte
    y es la barca de Caronte
    el disfraz de tu velero.
    En este islote te espero
    pero la suerte navega
    junto a un tiempo que reniega
    ser el mío. Desespero,
    la distancia es un estero
    donde se pierde la usura
    del destino. La locura
    nos llama. Nadie responde,
    nadie, Rimbaud, ¿desde dónde
    brota esa voz casi oscura?
    La demencia es nuestra cura,
    somos Malditos. ¿Quién sube
    a salvarnos? Nuestra nube
    lleva miel en su estructura
    de sueños. Tras la negrura
    del alma, sobra la cena
    que oxida gris la alacena
    del ancla. Siempre contigo:
    si caballero o mendigo,
    no me importa la condena.


    UNA NOCHE EN EL SUR

    También por mí lloró Borges:
    Hay hasta el alba una casa en el sur.
    Mi casa, donde fue a buscarme
    la que nunca olvida y él con ella.
    Las pampas interminables gravitan,
    con su espacio para el encuentro.
    Yo no lo sabía, siempre dije.
    Seguramente no lo supo.
    Borges- la noche del silencio
    junto a la espera interminable,
    me miraba- murmuró:
    Me conmueven las menudas sabidurías
    Que en todo fallecimiento de hombre se pierden.
    Callé ante el genio.
    Borges de todos modos lo iba a profetizar,
    por mí o por cualquier hombre.
    Las caras graves obligan,
    los velorios son fiestas
    y los transeúntes se preguntan
    dónde estarán memorizando
    las andanzas que ahora duermen.
    El velorio gasta las caras;
    Los ojos se nos están muriendo en lo alto como Jesús.
    Él, con los ojos antiguos de cualquier futuro
    prendió el último disparo
    hacia la penumbra que se vuelve.
    Nunca fui libre para decir, le conté.
    Desde su retiro me escribió un poema:
    Y la noche que de la mayor congoja nos libra:
    La prolijidad de lo real.
    No quise marchar sin ser agradecido:
    lo esperé en el viento.


    SALMO SEGUNDO

    Papá, es verdad que nada nos obliga
    a enrejarle la puerta a la promesa.
    Tampoco hay que invitar a nuestra mesa
    a aquellos que se fueron. Tú mitiga

    la sed que se derrama en mi garganta
    pero olvidas que hay veces que el rocío
    no es suficiente calma si el hastío
    enloquece en el fuego que lo espanta.

    Pero hay que proteger cuánto se empeña
    la palabra. No importa si el destino
    a seguir es difícil. Siempre enseña

    tropezar con la piedra si te ofende
    lo que adeuda el honor en el camino
    aunque debas cargar con tanta afrenta.

    Biografía:
    MODESTO CABALLERO RAMOS:


    La primera distinción como poeta la obtuve en 1962 en Matanzas, en un concurso para niños y jóvenes. Entre otros reconocimiento tengo premios Francisco Marischal, Yaguajay, 1999; El Medina, Isla de la Juventud, 2000; Francisco Manzano, La Habana Vieja, 2000; Regino Pedroso, periódico trabajadores, 2003; Francisco Pereira, Nueva Paz, 2004 y tercer Premio Iberoamericano Cucalambé 2006.
    Soy Vicepresidente del Grupo Ala Décima desde su fundación en el 2001 y Sud Director de la revista digital del grupo, www.peglez.blogspot.com También soy Director del taller literario Majadahonda, radicado en la Casa de la Poesía del Historiador de la Ciudad, La Habana Vieja.
    He participado como jurado, tanto de poesía como de narrativa en diferentes certámenes en varias provincias del país, tales como Ciudad de La Habana, Matanzas, Camaguey y Las Tunas.
    Tengo publicado el poemario Piedra de escándalo, Guatemala, 2008 y la novela policíaca Culpable sin castigo Editorial Política, 2008 y en proceso de edición están mis novelas de igual género, Saravia 105, donde el cielo se ve cuadrado y Ciudad en pánico que serán publicadas en el 2009 y 2010 respectivamente. Además, soy autor de otras 8 novelas inéditas, dos libros de cuentos y varios volúmenes de poesía. He sido publicado en periódicos, revistas y en cinco antologías en España, Méjico y Cuba.
    Graduado del Primer Diplomado de Creación Poética de la Universidad de La Habana en 2006

    kasike@cubarte.cult.cu

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