Guillermo
Solano Figueroa
LA LOCA
Tenía sed de caminos y la ahogaron sus rutas. Con su morral al hombro de día o de noche iba sin rumbo fijo, comía lo que le daban pan, cáscara o basura, el sucio marcaba su piel y se confundía con la nada buscando un espejismo que no fuera mentira.
No tenía pesadumbre, ni origen, ni destino. Si caminar es bueno eso la sostenía. Sin recuerdos,sin esperanza, por el camino iba y su puerto era el cansancio que la detenía en cualquier parte y allí se ponía a soñar. Dejaba su carga, de fatiga, y comenzaba de nuevo a caminar medio dormida, como un fantasma.
Y un día, una madrugada quizá, un carro la mató. Como un harapo ella y su ropa sucia quedaron sin camino. El viento movía su canasto regaba sus jirones de miseria despeinaba su largo cabello y ella seguía mirando, los caminos del cielo, espejismos del alma que no encierran mentira, amor y agua bendita.
Así van por la vida muchos menesterosos con su alma solitaria, itinerario incierto que marca la fatiga y que los espejismos les hacen retomar porque creen que es verdad pero cada mentira los vuelve a engatusar.
SE ROBARON EL MONTE
Se robaron el monte y mataron la gente y de muchos se ignora su destino final ene ene, exiliados o desaparecidos en la balaca gris de las grandes ciudades. Se robaron el monte, vendieron la madera o quemaron su cuerpo que era como esmeralda y dejaron los ríos sin flora en sus riberas al socolar el monte y desnudar su falda. Se robaron el monte, destruyeron los nidos, los pájaros no trinan, la muerte los calló, y las flores silvestres se fueron al olvido no hay colibríes ni abajas, el campo se acabó.
EXODO
El llano quedó desierto sin pájaros en su cielo y los nidos sin garganta se deshilachan de tedio pues se fueron los turpiales y los han visto en la sierra, se fueron por la violencia contra ellos desatada para extinguirlos cual fieras sin respetar su belleza, adorno en la primavera y consuelo en el estío.
Allá los vieron cantando se fueron sin hacer ruido emigraron quedamente una mañana llorosa con gotas de lluvia leves que refrescaron su vuelo para aligerar la fuga, borrar la huella en el viento y ocultar así el sendero de la ruta hacia el olvido, que se convirtió en recuerdo de una vivencia extinguida.
En mi infancia el llano era un enjambre de turpiales amarillos como el oro negros como el azabache que dulcemente con trinos hacían sonora la vida pero ya todos se han ido para la lejana sierra dejando el llano desierto como terreno vedado porque apagaban sus trinos las gentes de la comarca.
Así se acaban las cosas que hacen la vida dichosa y va naciendo el desierto huérfano de inspiraciones con su soledad amarga y sus vidas destrozadas sin esperanza que vuelvan a su regazo marchito los turpiales que se fueron huyendo de la perfidia de los que sentían placer en amordazar su trino.
Hoy he visto comentar con nostalgia a algún vecino de las cosas que se van para nunca más volver y recordó, conmovido los turpiales sonorosos las bandadas de canarios los burros que rebuznaban los alcaravanes tristes con su voz de clarinete y las campanas del pueblo que sonaban más bonito.
Es el proceso siniestro que a la nada nos conduce por no saber apreciar la sabia naturaleza que nuestras manos resienten con su anhelo de hacer todo y nos va negando cosas que ni mostrarnos quisiera pero que el tiempo nos muestra cuando remedio no tienen como si de a poco el mundo su fuerza fuera perdiendo. El llano quedó desierto sin pájaros en su cielo y los nidos sin garganta se deshilachan de tedio pues se fueron los turpiales y los han visto en la sierra, se fueron por la violencia contra ellos desatada para extinguirlos cual fieras sin respetar su belleza, adorno en la primavera y consuelo en el estío.
Allá los vieron cantando se fueron sin hacer ruido emigraron quedamente una mañana llorosa con gotas de lluvia leves que refrescaron su vuelo para aligerar la fuga, borrar la huella en el viento y ocultar así el sendero de la ruta hacia el olvido, que se convirtió en recuerdo de una vivencia extinguida.
En mi infancia el llano era un enjambre de turpiales amarillos como el oro negros como el azabache que dulcemente con trinos hacían sonora la vida pero ya todos se han ido para la lejana sierra dejando el llano desierto como terreno vedado porque apagaban sus trinos las gentes de la comarca.
Así se acaban las cosas que hacen la vida dichosa y va naciendo el desierto huérfano de inspiraciones con su soledad amarga y sus vidas destrozadas sin esperanza que vuelvan a su regazo marchito los turpiales que se fueron huyendo de la perfidia de los que sentían placer en amordazar su trino.
Hoy he visto comentar con nostalgia a algún vecino de las cosas que se van para nunca más volver y recordó, conmovido los turpiales sonorosos las bandadas de canarios los burros que rebuznaban los alcaravanes tristes con su voz de clarinete y las campanas del pueblo que sonaban más bonito.
Es el proceso siniestro que a la nada nos conduce por no saber apreciar la sabia naturaleza que nuestras manos resienten con su anhelo de hacer todo y nos va negando cosas que ni mostrarnos quisiera pero que el tiempo nos muestra cuando remedio no tienen como si de a poco el mundo su fuerza fuera perdiendo.
EL RANCHERIA
En la solemne música del río que ameniza la danza de los peces una sutil sonoridad de estío preludia estertores y vejeces.
¡Hermoso Ranchería! cuando creces inundas y doblegas el plantío pero el maltrato, que tú no mereces va agotando tu antiguo poderío.
Se acabó tu ictiológica riqueza tus riberas parecen un erial y declina tu mágica belleza.
Es tan grave y patético ese mal que sólo si te hacen la represa volverá tu pujanza a ser igual.
ANTEPENULTIMA
Sandunga lúbrica exótico cántico lánguida luna tétrica fronda.
Rústica loma límpido arroyo fétido fango pérfido balance.
Séquito armado diáfano cielo pútrido remanso inhóspita montaña.
Clásica melodía sancocho trifásico pésimo augurio tácito empeño.
Armónico despliegue terrorífico grito trámite loco pírrico debate.
Simétrico montaje estúpido paciente sistemático error retórica vibrante.
Húmedo plantío tónico mensaje público amorío drástico rugido.
Paupérrima zona paralítica ola ínfima tarea trágica ruta.
Histérica charla diabólico pacto rítmica canción metáfora ocurrente.
Esférico cumbión folclórica función famélica emoción límpida estancia.
Traslúcida ventana indómita fontana célebre carnaval cálida fiesta.
Ágape suculento intrépida jornada explícita expresión vernácula canción.
Réplica de la noche cúspide del ensueño crisálida naciente libélula estridente.
Élitro bullicioso cándido peregrino ósculo temerario víctima improvisada.
Cómico fracasado tímido enamorado bálsamo ennegrecido mútila orfebrería.
Émulo sin rival icástico paisaje rútila pedrería dinámico rastreo.
CUENTO SIN VOZ
Mi madre era un cuento azul que ella misma me contó cuento de amor y ternura que su muerte disipó.
No puedo contar el cuento mi madre se lo llevó porque el cuento era su vida y esa vida se acabó.
Digo que era azul el cuento que mi madre me contó porque en su final partida en el azul se perdió.
Diluido en el cerúleo no lo puedo repetir cuando terminó esa vida se murió el cuento también.
El cuento era su destino el cuento era su vivir ella misma era ese cuento paradoja, unión feliz.
Es que una vida tan buena sólo un cuento puede ser tan extraño en este tiempo que nadie lo puede creer.
Vamos a vivir del cuento que mi madre relató vivirlo sin recordarlo fuente es de dicha y amor.
Como ahora quiero narrar de esa vida que era un cuento nó, era un cuento y una vida y ambos de aquí se alejaron.
Sí, ellos volaron muy juntos cuento y vida ¿ Adónde están? deben estar en el cielo ¿ Quién puede el cuento contar ?
Cómo se mueren las flores cómo se diluye un cuento cuando efímera es la espiga sobrevive la simiente.
Las madres quizá son hadas como aves de una leyenda que nadie sabrá contarla sólo ellas con su excelencia.
Las madres tejen un cuento con hilos del corazón y la plástica de un sueño con tintes de luz y amor.
Y como la madre es una su imagen no se repite se va con ella a la tumba que borra el cuento y la vida.
Y si yo les cuento un cuento será otro, malhaya el día en que aquel se fue al olvido y murió la madre mía.
TODO LO TUYO ES GRANDE
Tienes la tierna voz de la mañana cuando apaga la noche y la sepulta con un canto de flores y de luces para que el sol nos muestre la montaña. Tienes un raro encanto de lascivia, un dulce caminar, voz de sirena, tus labios son de fuego, tibia llama donde nunca hace frío para el amor. Y si es cálido el sol de tu mirada donde imágenes claras amor brindan cómo será la posesión extrema en el deliquio de tu cuerpo amar. Penetrar en tu cuerpo como vino que te llene de mágica ilusión tus senos disfrrutar, besar tu boca y decir con ardor ¿ para qué más?
GUAJIRA
Tierra de dunas, cactos y trupillos, carbón y sal, de gas y dividivi, emblema de energía que el sol genera lujurioso vergel de mar y luna,
Undívago arenal, artesanías, cereza, pichigüel, mujeres bellas, llamadas en su lengua majayuras cuya voz es canción embrujadora.
Cuando tus noches claras iluminan la pampa y se derraman los luceros la chichamaya rompe tu silencio y estremecen su carne tus beldades.
La tambora se traga el horizonte y el lúdico festín insomnio causa lo mismo que a los pájaros silvestres que sin sueño nos brindan sus gorjeos,
Guajira cuyo amor es trova errante como su brisa de la arena hermana y que juntas hilvanan al desierto un vestido de amor azul intenso.
El indio, claro ejemplo de cultura, sin tener un tratado con la ciencia sigue firme en la paz de sus costumbres indiferente, activo y solidario.
La india, incansable tejedora, cuya pobreza nunca la amilana, teje, cose, cocina, nunca cesa de ser en el hogar luz y excelencia.
¡Guajira! para amarte yo he nacido, ¿ y qué mejor destino que adorarte? besar tu suelo y admirar tu cielo con plenitud de amor en la conciencia.
LOS MAIZALES
Cuando vuelvan los maizales A ver paz en sus espigas Y el campesino en su grano Vea un futuro de abundancia No veremos niños tristes, Ni la tierra desolada, Lo que impide la contienda Que ojalá pronto pasara, Para que Colombia cante A la redención deseada.
LAS HOJAS
Las hojas son alas vivas con calor de primavera, son libélulas cautivas del jardin y las praderas.
Seres de extraño destino, algas de río misterioso que recubren el camino y ponen el valle umbroso.
Son de las sombras el alma, del céfiro son el nido, son mariposas en calma de uniforme colorido.
Augurio de bienandanza, preludio de miel y grano, verde voz de la esperanza, glauco dédalo de manos.
IMMORTALIDAD
Letra por letra sílaba por sílaba palabra por palabra hoja por hoja libro por libro se consumió en la llama la amada biblioteca de Pablo, voz de América.
Si eso fue con Pablo ¿qué importa lo demás? y con Pablo ya muerto el cuerpo carcomido sin ardor en la sangre sin voz en la garganta sin armas en la mano vencido por la muerte.
Como quien dice Muera la poesía! Abajo la elocuencia! Maldita la libertad! Viva el fuego asesino! Como quien ama la noche para esconder la culpa, como las hienas en su impiedad.
Pero la voz de Pablo se diluyó en el mundo sin que nadie su fuerza pueda disminuir no se perdió una sílaba ni una gota siquiera tenía enchufes astrales con la inmortalidad.
BOLIVAR
Bolívar en los llanos y las cumbres volaba como águila bravía quería la libertad para que el yugo hispano no fuera en esta América como eterna coyunda, augurio de opresión.
Cruzaba heladas serranías, inmensos ríos, largas llanuras, anchos mares, penosas vías, oteaba con recia certidumbre la luz de un mundo nuevo y su firme propósito idealista era crearlo, dueño de su destino.
Culminó su tarea como un gigante, ileso, ni espadas, ni balazos, ni indómitos caballos, de su sangre valiosa las gotas dispersaron, pero la ingratitud minó su alma, su sueño destrozó, cambió su mundo, de espacio gigantesco, por uno reducido, escuálido y pequeño.
Era águila en las cumbres, en el llano era un tigre, un delfín en el agua, un león en el combate. Pero perdió una guerra, con muchos insensatos, torpes y desleales, que, arruinada su vida, le negaron cariño, lo dejaron muy solo.
Efímero laaurel, traición, vileza, humano yerro, que la historia sensata desaprueba para elevar el genio sempiterno al solio que enaltece su memoria donde, invicto y glorioso, por la senda transita de la inmortalidad mientras sus detractores sin voz ni pies, no se levantarán.
LA FINQUITA QUE ANHELO
Un molino de viento, 300 cocoteros una vaca, una yegua, un caballo tranquilo, un jardín, una casa, y un florero en la sala para poner las rosas.
Es la finca que quiero, sin perros y sin gatos con una pajarera y un gallo que me avise que ya la madrugada vierte su azul fragancia.
Unos palos de mango, de ciruela y guayaba, maticas de tomate y ají para el sancocho, un cenacho repleto de frutas tropicales y una hamaca en el patio para escuchar el viento.
¿Qué más pedir para una vida buena? la luz de una mujer en la casita y unos niños que charlen con la luna para que nunca el pan desaparezca. Que pájaros invadan el alero, que la lluvia nos preste su bonanza, que haya mansos corderos y un bombillo de luz para ver la esperanza.
PRIMAVERAL
Al compás de nidos musicales Las hojas con su silbo sonoroso Preludian la radiante primavera Que se personifica en los ramajes.
El orto con su baño de rocío Y su efímero brote de frescura Convida a un eternal sueño de olvido Balsámico de frondas y alquería.
Las flores y la tarde se confunden En leve conjunción de aroma y cielo Vienen los arreboles a las rosas Y las rosas se trepan a las nubes.
La brisa se desgalga de la sierra Y el río musita adioses de viajero Pasan las mariposas por el prado Y se posa el crepúsculo en los cerros.
Barrancas, 18 de diciembre de 1947
TÚ
Se enamoró la lluvia de tus senos Y de tus pies se enamoró el rocio Y en la cascada de tu cabellera Despeinaba la luz undoso río.
En blanca techumbre de tu frente Tus ojos la llovizna iluminaban Y en tu rostro la lumbre evanescente De un lucero que envidia tus miradas.
Para amarte nacieron mil luceros Que viven lejos para no abrasarte Pero te envían su luz que en los senderos Te convierten en reina del paisaje.
Si la lluvia en tus senos se evapora Y el rocio en tus pies mueve tus pasos Tendrás luz y calor a cada hora Para un inmenso amor en tu regazo.
CABO DE LA VELA
Cabo de la Vela verde con barcos de blanca vela con aves de vela negra con peces de plata y perla.
Sin color de maquillaje con tu icástico esplendor tus aguas sobre la arena mecen su canto de amor.
Cabo de la Vela ardiente pones fuego al corazón, tu salitre marinero tiene estimulante olor.
En ti veo el infinito regazo de la hermosura engastado en dulce trino de caracol y querube.
Te lanzo cual barcarola esta mi humilde canción como plegaria a tus olas que tienen algo de Dios.
Verdes velas que se quedan blancas velas que se van pájaros que van y vienen y un indio que va a pescar.
La resaca bambolea un pelícano pirata que con su pico rastrea los pececillos de plata.
Piragua contrabandista, chinchorro, playa y arena y atado a recuerdos tristes un cayuco se desvela.
Biografía: GUILLERMO SOLANO FIGUEROA [Departamento de la Guajira] Una voz que empezó a forjarse desde la adolescencia con el influjo del padre poeta Gabriel Solano Vidal y el maestro poeta Lorenzo Solano Gómez. Ellos lo llevaron a los primeros descubrimientos con la palabra, convietíendole en un devorador de libros. Allá en eso años se dieron los primeros cimientos para lo que sería la obra poética más importante de la Guajira colombiana a finales del siglo XX y uno de los bardos más connotados de la región Caribe y Colombia.
Su poesía ha incursionado las más variadas formas, desde lo clásico a lo neoclásico y siempre su sustancia cantarina y pletórica de imágenes nos lleva al deleite de sentir un espíritu joven en en ebullición.
Guillermo Solano Figueroa nació en Barranca, Guajira un 17 de de octubre del año 1926, con una prolífera producción literaria ha incursionado en la pesía, la novela, el pensamien to filosófico y el ensayo. Sus libros publicados son: Surco en la arena[1991] El clamor de la fontana [1995] La pampa y el mar [1997] Camino Iluminado [1998] Yivinaca [1998] Alba sin Ocaso [1998] Conticinio Plenilunar [1999] Reflexiones de un poeta [2000] Retazos de historia barranquera [2002] Barrancas ayer, hoy y mañana [2002] Mensajes de Conducta Formal [2002] El aventurero feliz [2003] Autumnal [2003] y Pensar, hacer y vivir [2008]
Guillermo Solano Figueroa, es el primer poeta en recibir la Medalla Luis Carlos López al mérito poético en el Caribe colombiano, en el año 2004, e la ciudad de Barranquilla cuando iba a cumplir 78 años de edad. Sin duda que es un justo reconocimiento a quien tine una de las obras más cualificadas y diversas de la poética de la región y Colombia.
[Información tomada del libro: Antología de Antologías]
guillermosolanof@hotmail.com
|