José Pablo Quevedo
[Embajador - Alemania]
Un cómic -sionista
Simón Pérez, hombre murciélago, antifaz de lo absurdo, del gato rapaz, saltibanqui y cascabelero que asalta toda región desde sus rascacielos y con técnica modernista y escapista echa bombas de racimo, erupta su veneno.
Simón Pérez, hombre murciélago, antifaz de lo absurdo, con lengua discursiva y víperina con la engañomancia del chicle en la palabra, arremolinándote en las pantallas, vienes, aterciopelado en el salto de la araña, en el calibalístico destejer del nylon, en el cambio camaleónico de la ropa, en el pendular del estupor y del disparo en la maraña de la hazaña de tu banda de las algas más parasitarias y corruptas, de lobbystas, paquidermíficos y estercoleros, de remíficos, xenofóbicos y seonistarios que escupen fuego y burlan convenios.
Hombre murciélago, Simón Pérez, los colmillos del carnicero llevas, coetes de hiena, cráteres de luna, planetas sangrantes, pólvara y humo, dejas. El capital chorrenado de pies y manos es la pose de la dictadura de tu mando. Simón Pérez, o Bush, o Nizon o Carter, el cuchillo del degollador te ha delatado, de la invención de proxenetas imperiales, de Holliwood, eres la más vil de las marionetas que al dios de la guerra en el pecho llevas.
Gaza o la hora del Poeta contra el Poeta [El título ha sido tomado de Nora Alarcón] La línea del mar impresora de imagenes regresivas nos advierten las caídas de sus crestas. Olas que andan con las salidas y puestas de los soles. Y con las nubes parten. Llevan las ideas que creamos intuitivamente, traen el color que les impulsa nuestros sentidos.
A veces, las nubes altas, ocultan un momento el sol. Y las olas tienen el brillo de nuestros pensamientos, el racimo de una ilusión que sembramos ante una acometida, y la voluntad donde queremos lo imposible.
Nuestras ideas son los totales resultados de la condensación del tiempo en marcha de las nubes, ellas no toleran que solamente salga la sensibilidad del ombligo para abajo en una cuarta.
El uranio empobrecido escruta la risa de Bush en los campos de la infamia y en el bufet de rameras sionistas. Los niños que han sido cercenados por bombas de racimo y el plomo caliente en Gaza sirven al canibalismo imperialista. Entre lo que mide uno y otro poeta frente a esta hora y
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