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Luciano Alejandro Prelle Pino
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
lucianoprellepino@gmail.com
Biografia

Luciano Alejandro Prelle Pino 

Estudiante,  músico, compositor y poeta. Nacido en Santiago de  Chile el 19 de Febrero de 2002. Hijo de Italo Prelle y Malicia Blues.

Estudio en el Boston Collage, Colegio Josefino Santísima Trinidad, escuela Palestina y en el colegio polivalente York y por disgustos con la educación tradicional optó por una educación independiente, realizando exámenes libres

Es aficionado a las matemáticas, Ciencias, Artes, política.

 

Cielos cercanos

 

Me desperté un día como cualquier otro, que era hora de encontrar esa vida perdida por mí mismo hace años desde que me encontraba recluido en mi corazón roto.
Pero claro, pocos conocen esa amargura que tan mal hace, pero, adictiva, te convierte en un viviente tan apagado como un dueño de páginas rotas en una noche entre una bestia y sus fauces.
Mis ojos lo único que observan es la calma del silencio guardado por años, solitario, inerte, pero alimentado cada dia por los pasajeros de trenes vivientes y mercenarios.
Al divisar esa luz tan tranquila y pacífica me pregunté, si existía en los alrededores de las páginas rotas de mis libros una frase tan dulce como las rosas que de niño corté.
Mas alegre fue mi sorpresa al enterarme que cuando poco se sabe, más se puede imaginar, y triste fue mi reflexión al notar que ya la inocencia de va por el desagüe.
Pero aún así la conciencia se mantiene sin fraudes, pero los lobos siguen a su manada sin pensar que lo que hacen es quizá su sentencia, dichosos los lobos inocentes que al parpadear se dan cuenta que su alma no es cambiante.
Al bajar esas miradas a la tierra mojada de otoño, reconozco una leve sonrisa, sonrisa que tan dulce y pacífica me observa, sin decir ni una palabra, sin conocer lo que añoro.
Poco dura ese cruce de miradas pues el viento pronto emprende el viaje, que acaba también con mi calma y mi esperanza, que debe ser coronada en la Biblia y sus pasajes.
Al entender que todo eso no lo volveré a vivir decirlo comenzar a caminar, al conocer que es una decisión inconciente me detengo, pero vuelvo a emprender el andar.
Pasa un escarabajo riéndose por su libertad, que pecador, ya no conoce nada más de lo que  entiende al volar, o quizá yo no entiendo nada pues a la tierra iré a parar.
Díganme quién tiene el secreto de la pesadilla de ayer, o la medicina de la pesadilla del mañana, pues cuando uno vive mal, las experiencias son un mal trago para beber.
Se encierran en la noche oscura luciérnagas que drogadas, buscan iluminar el camino de otros pues nadie ilumina el suyo, que no renuncian a su trabajo aunque ya estén agotadas.
Caminando luego veo un libro viejo tirado en el suelo, al sacudir el polvo, veo que es un diario de un niño o niña de no más de 10 años que preocupado o preocupada escribe sus sueños.
¡Ay que viejo he de estar! No puedo entender sus escritos, que alguna vez a su edad yo también escribí en mi altar.
Pero no olvido esas palabras tan tranquilas y pacíficas, que se alejaban de mi cada vez que las escribía para desahogar por dentro en las calles de mi vida magnífica.
Pero tampoco recuerdo las memorias, que, tranquilas y pacíficas recorrían los extremos de mi cabeza para encontrar una solución tranquila y pacífica a mis días.
Ahora entiendo lo que debí haber comprendido hace ya varios años, no hay que buscar una solución tranquila y pacífica siempre pues pronto las serpientes muerden tu mano.
Y espero estar completamente equivocado pues ya no conozco una luz que ya haya apagado, una luz tranquila y pacífica como el viento del océano Atlántico.
Porque el Pacífico no es Pacífico pues las aperiencias engañan y los dientes cortan la historia del ayer, quizá sea el significado de la vida misma que tanto intenté entender.
Dejo el diario del niño o niña en mi mochila, quizá algún día tome sus ideas tranquilas y pacíficas y las escriba para formar una aventura digna de un infante en mis poesías.
Ya no recuerdo quién fui a esa edad, inocente y llena de falsedad; y preguntárselo ya no vale nada. Sólo se que algún día volveré a esa tierra prometida tan tranquila, y pacífica.

 

Casa

 

En la cálida noche de aquel oscuro día
Solemne por los pensamientos que se dividían
Por cada susurro de las neuronas estériles
Que vivían en mis memorias frágiles
Conociéndose desde años atrás
Que pronto sabrán que más no vivirán.

De pronto corre una tormenta larga y húmeda
Cuando desde mi ventana veo la penumbra
Tan humilde que sorpresas ha de traer
Y poco tiempo después no he creer
Las sorpresas que han de pasar
Podrán conocer que más no vivirán.

Podría entonces contar que lo que pasa
En esa penumbra lluviosa
Aún recuerdo cuando a mi cara llegó
Aquel grito que se soñaba desgarrador
No hay que ser un genio para adivinar
Que aquel grito más no vivirá.

Las calles oscuras y los pasillos oscuros
De mi casa abandonada por mis augurios
No hacían más que espantar la soledad
Que acompañándome desde la tempestad
Desaparecía hoy para no verla jamás
Y pocos saben que más no vivirá.

Pero aún así pocos son los testigos
De paranormales y terribles hallazgos
Que me asustan cada vez que los recuerdo
Y veo aquel cadáver de nuevo
Cayendo por mi ventana rapaz
Y sólo yo sabré que más no vivirá.

Aquel pálido e inerte cadáver
Que cuando intenté salir a la calle
Me tomo del hombro y casi llorando
Me contó que no hay nada de malo
Temerle a lo paranormal
Pero él también sabe que más no vivirá.

Cuando me levanté de aquel sueño
Tan real que me sentía despierto
Rodeo los pasillos oscuros de mi noche
Que la tormenta no quiere parar
Más me caigo por la escalera y al no sentir dolor...
Entiendo la cruel realidad
Que mi mañana más no vivirá. 

 

Mañana

 

Mañana, Mañana es el delirio

Pero el ayer no existe 

¿Cómo existe el hoy si el ayer

No existe?

Todo es hoy 

Pero nada es hoy

Entonces, ¿quién soy?

 

Compro, luego existo

 

Compro luego existo 

Los árboles, ofertas de primavera 

Y me da miedo

Por eso lo compro

 

Cuando me una a mis enemigos 

Confiaré en el mañana

Los policías mataron a mi madre 

No importa, es su trabajo 

 

La noche pasada tuve un sueño

Un sueño maldito

Construías un muro falso

Y yo empezaba a destruirlo 

 

Amigos, vengan 

Y acabemos con ese muro

Porque sólo nuestros derechos

Se cumplirán si nos mantenemos juntos

 

Príncipe de la milicia celestial 

Quiero ir a casa

Extraño a las abejas

Me aburren ya los ratones 

 

Extraño el sol

Y su crepúsculo rojo

Pero todo está bien

Las leyes se quemaron

 

Compro luego existo

Es la única regla que hay

Pero no hay nada que hacer

Porque nadie confía en el mañana

 

 

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