s
s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Isabel Matta Bazan
Nacionalidad:
Perú
E-mail:
isabelmattabazan@gmail.com
Biografia

Isabel Matta Bazán  

Isabel Matta Bazán  (Lima, 1971): En el 2005 obtuvo el primer lugar en el concurso EROS de poesía de la Región Puno. Tiene publicados los poemarios: “Soledad Nuestra” (1999), “Reina Moribunda” (2005) y “Últimas Moradas” (2014) -en conjunto con otros poetas- publicado por la Feria del Libro de Huancayo donde fue segunda finalista del concurso de poesía FELIZH 2014. Es Comunicadora Social y Licenciada en Educación de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En los años noventa trabajó como periodista en diversos medios de comunicación y en la última década se desempeñó como profesora de español para extranjeros. Empezó su trayectoria poética en el año 1989 y a comienzos de los 90 participó en el Grupo poético Neón. Ha participado en diversos recitales poéticos. Hoy integra el grupo poético RARA AVIS.

 

FUEGO DE PRIMAVERA

 

Escribo desde ese espacio conectado a un no ser, que es, indefectiblemente.

Un no ser, un no era, una constante inexistencia auténtica

ángel de la muerte que vivió como ángel de ensueño

subyugado por imágenes y fenómenos absurdos.

Por siglos rodeado de figuras impuestas, diseñadas por tentáculos

y ya estas ventosas sofocan el último fuego de primavera

y el fuego y el fuego

es necesario para quemar la voz silenciosa,

 la acción detenida, la libertad encadenada.

Este ser se evapora como una gota de veneno sobre las catedrales

y el dueño de los templos no escucha ni responde

y creo que estas manos han hecho tan poco como la nada.

 

                                            (De “Últimas Moradas”)

 

                           SOLEDAD NUESTRA

 

 

¿Merecíamos acaso el amor y las caricias de los insectos?

No. Ni sus patas rozando la soledad de nuestros genitales.

Los hombres partieron a la guerra dejando cuerpos femeninos

a merced de las hormigas-soldado, de las cucarachas murciélago.

Sé que nuestros hombres fornican atrás de los cerros

con rameras de nalgas firmes y pezones botón.

 

Hay una araña en mis cabellos y hace su nido.

 

(De “Soledad Nuestra”)

 

Como un perro que de pronto  amanece alado

persigo el hueso con menos esfuerzo que ayer.

Y de noche lo hago mejor porque los vecinos duermen.

Y en las cuevas sólo las piedras ciegas hablan lentamente

con esa boca que apenas se abre.

 

Las polillas bogong le tememos al sol,

nos seca las articulaciones cual bisagras de biombos chinos

atacadas por el óxido espeluznante que nos marca el tiempo.

 

Como ebrios trasnochados buscamos el osario entero.

Hacemos lo que sea por hallar el esqueleto completo.

Nos sumimos bajo las cuevas llenas de ecos, lechuzas y arañas.

 

Y nos odian porque lo destruimos todo con el pensamiento.

Obsesionados  por los capullos tejemos como locos

para no morir quietos como los gorriones en invierno.

Y tejemos, y volamos y nos llenamos de placer sólo en la noche.

 

Esquizofrénico vuelo nocturno, medicina urgente, viento azul.

 

Otoño, no digas que nos viste, sólo déjanos volar al norte

cual cometas en miniatura que anhelar recalar en el llano.

Que nuestra apariencia de barro no asuste a las flores

sólo déjanos hallar la poesía, nuestro hueso predilecto.

 

(sin título. De “Reina Moribunda”)

 

A veces sueña en morir, otras en matar,

en ponerse boca abajo, boca adolorida

de náusea mínima, óleo seco, honor expuesto.

 

Esa mujer ha enloquecido al tiempo,

a los papeles del fax, a la herida de los leones.

No se alimenta de habas ni de arroz.

Con su boca apuntando al cielo aspira el hermetismo

que nace del techo frente a su imagen fantástica.

 

Esa mujer se deshace recostada sobre una mesa

desnuda como un seno al viento,

de su cabeza brotan insectos, galaxias,

mas quebrada toda, algo de ella perdura.

 

                               (sin título. De “Reina Moribunda”)

 

Cuando no soy río soy mar que besa el malecón.

Soy montaña donde no crecen los cactus.

 

Cuando no soy río bravo, intenso y feliz

soy árbol olvidado en plena carretera.

 

Cuando no soy río de extensiones magníficas

soy la piedra que se sumerge sin sentir.

Porque el río es la constancia de la felicidad,

a veces rápido a veces lento

pero siempre caminando hacia delante.

 

Pero cuando no soy río, cuando no soy río

soy la casa donde se velan los difuntos

y no he de sonreír, ni mirar,

ni gritar al cielo, ni recibir los dones.

 

Entonces soy

la pluma que no se mece con el viento

las piernas que se destrozan en un solo lugar.

 

                 (sin título. De “Reina Moribunda”)

 

                  SUBLIME CAOS 

 

El sublime caos  de sus elementos ordena la atmósfera,

otorga alma al fósil, a la madera madre de los bosques

y hace resplandecer el acto oscuro e inerte de las falanges.

Aleteo y palabra conviven en la estancia del amor

sutil armonía que da vida  al suspiro exánime del fauno.

Matrimonio de carne y magia en esta jauría de enfermos y soledades

                 pantallas,  teclados, horas y tráfico interminable.

 

                                                   (De “Últimas Moradas”) 

              

Cuando no soy río soy mar que besa el malecón.

Soy montaña donde no crecen los cactus.

 

Cuando no soy río bravo, intenso y feliz

soy árbol olvidado en plena carretera.

 

Cuando no soy río de extensiones magníficas

soy la piedra que se sumerge sin sentir.

Porque el río es la constancia de la felicidad,

a veces rápido a veces lento

pero siempre caminando hacia delante.

 

Pero cuando no soy río, cuando no soy río

soy la casa donde se velan los difuntos

y no he de sonreír, ni mirar,

ni gritar al cielo, ni recibir los dones.

 

Entonces soy

la pluma que no se mece con el viento

las piernas que se destrozan en un solo lugar.

 

                                                            (sin título. De “Reina Moribunda”)

  

CUERPO DEL DOLOR

 

Destila flores y fuego el cuerpo del dolor

y una ausencia de extensiones sin horizontes

Es hermano de la roca antes de ser esculpida

ajena al amante de la piedra arenisca

al sueño del artista, al pulso de sus manos.

Es un elemento desarraigado del presente

espacio y tiempo ahogados en el pozo de los deseos.

En el mundo de la abolición existe,

en el paraíso de la nada

donde no canta el pájaro ni se acarician los lirios

donde la mariposa no muere en el primer día,

donde la palabra no muere con el sueño,

donde el amor no muere en la puerta de los templos.

 

Ah, cuerpo que se desdobla, cuerpo irracional

encapsulas los lamentos en una botella

que entierras bajo árboles ciegos y entumecidos.

No hay silbido ni carnada para espantarte

Eres el pez que se ahoga en su propio estanque.

El demonio el orate el látigo el orificio la rebelión

 

          (De “Últimas Moradas”)

 

LUZ ARROLLADORA

 

La diosa que hoy se hunde en el pantano emergerá cual loto al alba

y todas sus derrotas se convertirán en palmas sobre su frente,

monumento y victoria, trueno y relámpago.

Se hablará de la batalla que libró en las Termopilas

de cómo un Leónidas emergió de su corazón para vencer los reveses.

De cómo sobrevivió en el inframundo mezclada entre las diosas ctónicas

Se hablará por supuesto

de la magia que poseía en los pies para saltar las murallas,

del poder de su talón, de su melena

Y empezaran la historia así:

 

Érase una vez una diosa telúrica que se convirtió en Loto, en luz arrolladora.

 

          (De “Últimas Moradas”)

  

TIEMPO DE LA PARÁLISIS

 

   Sobre la línea del tiempo la maquinaria funciona

arrastra pérdidas sustanciales y victorias fatuas

    fatuos impulsos, veneno en las piezas superiores

soles desolados, silencios, sabiduría enterrada.

Funciona como las patas del minotauro herido

       y el aceite se derrama y el ímpetu se vuelve piedra.

  Piedra que medita sobre el tiempo de la parálisis

  de los pasos no dados, de los engranajes secos.

 

          (De “Últimas Moradas”)

 

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s
s