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Cynthia Berenguer
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
cynthiaber@yahoo.com
Biografia

Cynthia Berenguer

Nacida en Buenos Aires, el 3 de mayo de 1974... Así es como debe empezar una referencia biográfica. ¿Pero una autobiográfica? Es que el asterisco que marca mi nombre me perturba. Así de poeta soy. Después de eso, nada más.

Quizás contar que estudié Sociología en la Universidad de Buenos Aires y que soy docente y que coordino talleres de escritura y que anduve los últimos años por un camino en zigzag diseñado por un dios que supo hacerme bailar.

Pequeña poeta errante, de niña aprendí a leer muy pronto y ya no supe detenerme. ¿Para qué hacerlo, de todas formas, si la lectura es el inagotable vergel de mis palabras? Luego, allá por la adolescencia, mientras la escuela secundaria me hacía repetir la tabla periódica de los elementos y aprenderme de memoria el inicio de la Divina Commedia (en italiano, claro), esbocé mi primer poema titulado, desde luego, Las Palabras, cuyo destino hoy ignoro.

Atravesé de lleno la Universidad, plena de inquietudes y activa en la defensa de los Derechos de la Humanidad, sin pensar siquiera en circunvalarla y esquivar el desafío de ser la mejor estudianta de mi promoción para dar a plena voz el discurso en la entrega de diplomas, momento en que esgrimí como argumento para ejercer la profesión, un verso que leí -quién sabe cuándo- de un poeta: “creo... que si el amor no es la respuesta, es porque equivocamos la pregunta”. Fue para la época en que comencé a frecuentar micrófonos abiertos.

Trabajé, incansablemente, en labores de todo tipo (ay, el sustento del poeta...), y participé de programas de radio (La última gota, La pasión de compartir), coordiné muchos talleres de escritura (académica y “de la otra”), escribí en algunas revistas (Camino Lateral, Sueños Compartidos), publiqué un poema (sí, uno solo, que salió impreso con un título que no era, ¡no era!)... Y así, la vida.

Pero desde que nací en Buenos Aires, el 3 de mayo de 1974, soy poeta. Después de eso, nada más... nada más que todo.

 

Mantra

 

He llorado.

He llorado y sufrido.

He llorado y sufrido y perdido.

He llorado y sufrido y perdido y sentido.

He llorado los lirios.

He llorado los lirios, las rosas, las cosas,

las casas, las masas y las amenazas.

He llorado las puertas, las muertas,

las tensas promesas que pesan y dejan.

He llorado las tumbas, las zundas,

las zurdas absurdas que burdas abruman.

He llorado ocasos, los casos, los mazos,

los mansos codazos dezcalzos.

 

He llorado.

He llorado y sufrido.

He llorado y sufrido, y he permitido.

He llorado y sufrido, y he permitido las penas.

He llorado y sufrido, y he permitido las penas que apenan y penan y suenan y queman y clavan más penas.

 

He llorado.

He llorado y sufrido.

He llorado y sufrido, y he abolido.

He llorado y sufrido, y he abolido el sentido, el barrido dormido, el niño nacido, he asido el jodido  fluido de todos los lirios, las rosas, las cosas,

las casas, las masas y las amenazas,

las puertas, las muertas, las tensas promesas,

las tumbas, las zundas, las zurdas absurdas,

ocasos, los casos, los mazos, los mansos codazos dezcalzos.

He llorado y sufrido y perdido y sentido.

He llorado y sufrido y perdido.

He llorado y sufrido.

He llorado...

Ya no lloro más.

 

Buenos Aires, 27 de junio de 2015

Para la Infinita Vol. II

Arte poética

 

(intensión)       Espasmo que te doblegue

                        yo busco tu conmoción

                        violento enroque

                        de redes

                        mito fundante

                        de otra visión

                        Yo ejerzo este oficio ajeno

                        transgredo la transgresión

                        escapo herida

                        de heridas

                        pero elevo

                        otra ilusión

 

(efecto)                       apenas sé lo que hago

                        apunto a  penas

                        disparo a  penas

                        así

                        convulsionando

                        perturbando

 

                        apenas arte poética

                        desbarata penas

                        agrieta piedras

 

(consuelo)       apenas,

                        pero es algo.              

 

Córdoba, 3 de junio de 1998

 

 

 

V.

 

Plenilunia de tus besos

arremeto como entrando

al jardín de mis desvelos

en la noche como un canto.

 

Cierta prosa me atestigua

cual espejo iluminado

trazo un verso ensombrecido

como mi alma llorando.

 

Déjame que te sepa cerca

antes del cuarto menguante.

Cada tarde me reserva

 

el dolor del alma errante

que te reclama, poeta,

como el cuerpo delirante.

 

Buenos Aires, s/d.

 

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