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Gioconda Mara Delgadillo
Nacionalidad:
Nicaragua
E-mail:
osmincasdel@yahoo.com
Biografia

Gioconda María Delgadillo

Nicaragüense nacida en la Libertad Chontales el 14 de Septiembre del año de 1970, criada hasta la edad de 16 años en ciudad Rama su tierra más amada Abogada y Notario Público graduada en la Universidad Central de las Villas Cuba.

Desde la edad de siete años escribe poesía, cuentos y novelas cortas,  actualmente ha escrito alrededor de 250 poemas con carácter ecológico, social y romántico que definen su verdadera personalidad y su sentido común con el medio que le rodea, casada con el Estiliano Osmin de Jesús Castillo Laguna, médico veterinario con el cual procreo tres hijos. Docente de la Educación Superior en la ciudad de Estelí.-  Su poesía aun es inédita.

 

EMIGRANTE

Hoy se levantó temprano,
Más temprano que nunca
Agarro el salveque, agarro las pantuflas,
Con la mochila en su espalda y su voluntad precisa
Salió sollozando, sin volver la vista.

En su mente llevaba, el recuerdo de una familia
Y en el paso del peligro a ese recuerdo se aferraba,
Recorrió largos caminos, su boca se secaba
Dicen que lloro como un niño, dicen que a dios le suplicaba,
Con la muerte tuvo una cita, una noche de martirio
Caminando, caminando, solo pensaba en sus hijos.

El dolor de sus pies y la carne ya cayendo
Repetía tengo sed, siento que estoy muriendo.
Pero la muerte le brindo una tregua, llevándolo a su destino
Le pidió permiso a dios y lo guio por su camino,
Así llego el Emigrante a tierras muy lejanas
En busca de la suerte por muchos no encontrada.

Por desiertos y praderas de diez cinco llegaron
Volvió a ver la luz, el Emigrante, el hermano
Su sonrisa dibujo al ver el nuevo día
Su vista volvió atrás, dejando su travesía,
Dejando entre piedras una experiencia más que dura
Dejando compañeros, dejando amargura.

Hoy la chenta ya no vende las tortillas
Su casa no es de paja, su piso no es de tierra
Su cama un taburete
Hoy cubierto es de fina tela,
Hoy el rostro de su casa, fue adornado con dolor
Adornado con el sacrificio de un emigrante,
Como tú o como yo.

 

UN GIGANTE ENTRE GIGANTES

Allí va el NICA con su andar tan modesto
luciendo entre sonrisas el Darío que lleva dentro
Allí va el NICA con sus manos tan grotescas,
manos de hombre en Milpa, corazón de soñador.
El NICA que en grande ha crecido, trascender a la América
el Indio que la historia ha retomado y a muchos ha hecho crecer
con su rostro levantado en señal de gloria,
allí va un NICA ante el trabajo definiendo su victoria
NICA con olor a campo en su sangre victorioso,
no de años ya pasados, desde la conquista valeroso
Allí está el hombre que deja correr el sudor,
orgulloso por su cuerpo, que no siente el dolor
una mueca de esfuerzo más se ve entre su frente
el cacique omnipotente el Nahualt de corazón
El NICA aguerrido en Historias y Leyendas a la América ha trascendido
en NICARAGUA tras sus guerras
Tras los pasos de la historia la de ahora en adelante
Un NICA engrandece Centroamérica
entre Océanos y Gigantes.

 

LA ULTIMA PAGINA

Agradecida por los años te recibo Vejez
Orgullosa de mí andar, de mis caminos
De superar las pruebas del destino
Que se construyen sin timidez.
Te recibo vejez, alzando mí pecho
Engrandecida por la experiencia
el orgullo de haber vivido,
de haber enseñado a mis hijos,
como se vive para verte otra vez.
Te recibo en mis años vejez bendita,
como una flor marchita que renueva su alma,
como el pétalo se levanta en calma,
Volviendo a la vida, volviendo otra vez.
Las líneas que invaden mi rostro,
¿por qué han de ser un tormento continuo?
Si cada una dibuja la vida,

la experiencia, la herida,
aquello hermoso,
¿Porque sufrir, por la vejez que llega?
Si ella es lo que nos queda, después de un goce,
Es la que nos hace recordar lo hermoso
La primera travesura de nuestros años
El primer amor de antaño, la infidelidad, el engaño
La llegada de nuestros nietos.
Bendito el que tenga su vejez
Es la última parada de la vida
Quien la reciba orgulloso, cumplirá a Dios fatigoso
con el orgullo de haber cumplido a la vida
esta misión como algo hermoso.

 

EL SEPELIO DE LA MUERTE

Murió la muerte
Dicen que su rostro se tornó más pálido aun,
Muchos la vieron cabizbaja y ensombrecida
en el río que ayer se secó,
En la tristeza de un niño, en el crecimiento de la inflación.
Murió la muerte en el bosque que hoy es desierto
En los caminos que hoy son grandes calles,
en la caída del gran ceibón,
En la muerte del sacuanjoche,
en la noche que se torna de día,

por el exceso de contaminación
Murió,
dicen que fue de noche,
pero hace mucho que falleció,
Se murió en la vida que conocimos,
en la ternura al tiempo de la espera,
Murió en los hijos cuando fueron a la guerra,
en la crueldad de un mundo indiferente,
Murió por la injusticia de la gente
por la pobreza y la hambruna que hoy aqueja,
Murió por las plagas que azotan inclementes
Murió en el suspiro de la África ardiente,
Murió en la vida prodigando su queja
Murió en los campos y devastados sembradíos
Murió en las flores que pierden su belleza,
Murió la muerte ante el silencio de la gente
Cuando el pensamiento esta que se revienta!
El sepelio de la muerte continúa,

Resurgirá en la sepultura
Profetizando al tiempo peregrino.
El sepelio de la muerte es continuo seguirá presente en cada espera
En cada hoja que cae,
en cada río que expira
En cada desarrollo que la vida trae,
en cada cabeza que se baje ante la indolencia en la pobreza

En la muerte de cada valle en cada injusticia manifiesta.

 

BRINDO POR TI

Brindo por la vida, que para mí es toda
por el respirar de cada día,
por el sentir de cada ráfaga de viento
Brindo si,
por ti, por mí
por aquellos que llevaron a cuesta
cada parte de mi historia
brindo por la vida y sus memorias,
pues de ella me enamore
brindo por los que lloraron en su momento,
una muestra de la vida,
la presencia de un sentimiento
Brindo por haber Amado con locura
por haber tenido la esperanza,
del ganar y la derrota
Brindo vida,
que me diste la felicidad de haber engendrado
de encontrar un inicio en mis generaciones
a mis hijos amparado
brindo por cada sentimiento,
por las alegrías y las tristezas
por las lágrimas que he derramado
brindo por ti,
solo por ti,
muerte que un día has de llevarme en tu gloria
hasta por ti brindo,
aunque tu camino desconozca.

 


 

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