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Marizela Rios Toledo
Nacionalidad:
México
E-mail:
mariselari@hotmail.com
Biografia

Marizela Rìos Toledo 

Marizela Rìos Toledo (Juchitán de Zaragoza Oaxaca, México. Titulada en la carrera de Lengua y Literatura Españolas con Especialidad en Competencias Docentes emitida por la UPN Ha publicado los poemarios:  Especialista  en Soledades Edit. Praxis (1999), Porque nací del sur Edit. Praxis (2000). Obra suya ha sido compilada en la Antología Letras Mexicanas (2001) y (2004) Edit. Abrace, Montevideo Uruguay, En las memorias del Encuentro de Poesía Nicanor de la Fuente de Chiclayo, Perú (2002)..En la Antología: Canto a una ciudad en el desierto, Edit. La Cuadrilla de la langosta.  Cd. Juárez, Chihuahua (1998-2002) En la Antología Mujeres Poetas en el País de las Nubes. (2002). En el tomo de Pícaras de la Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica, Edit. La Cuadrilla de la langosta. (2004). Antología Voces sin fronteras. Èditions Alondras Montreal Canadá 2006 Y  en las revistas literarias: Oráculo (2002), Generación (2001), Alforja de poesía  (2002), Rehiletes de la Cd. de México. Olandina, Chiclayo Perú (2002); Bruegel de Cd. Juárez Chihuahua (2002). Luces y Sombras de Tafalla, Navarra (2003). Letras Salvajes (2004). Cipactli de arte y cultura del Estado de México. En la revista digital Nocturnario (2015) entre otras. Su tercer libro de poemas “AD LIBITUM” Edit. Praxis 2015, se está presentando en diferentes espacios para su difusión. Asistente y antologada en el 1er Encuentro Internacional MPI (Apertura Grito de Mujer Madrid 2016) Marzo 2016. Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez en Ecatepec en el Encuentro del X Festival “Palabra en el Mundo” mayo 2016.

 

BOCACALLE

 Se abre eléctrica en la mente  una visión

rumbo al sur de  nuestro cuerpo

con temores sin puerta.

Transita el torso a duras penas,

conduce sueños de ultratumba

al mundo seco del ombligo,

floración atrofiada por cerrojos

con ecos  que no se desvanecen.

Con azoro gritamos la visión,

enigma de nuestra vivacidad mortal,

y fluye en  los sentidos,

ahí donde  perseguimos ideas y formas

que no se disipen y nos conviertan en hebra cerebral

sin puntos cardinales que afiancen nuestro cruce

a otro intento, a otras interrogantes.

 

Basto el empeño y  con sonrisa amarga,

giramos  alrededor de nosotros  con los ojos cerrados;

y la luz fluorescente de la conciencia

se enmohece con demolidas  posturas cotidianas

o parpadea como la luz de una linterna oblicua.

 

Con espasmos poco visibles, con  amor atroz,

manipulamos el curso horario de nuestro reloj,

intervenimos en forma excepcional el  precioso objeto,

lo cautivamos con faenas que sean insaciables

donde nuestros pensamientos

en translación que nunca se disgrega,

bloqueen  o den un golpe mortal

a la brutal muerte que nos acecha  

en los transportes colectivos,

en los suelos infinitos de la espera,

en la brisa o en la cama.

Tortuoso el tiempo, relee nuestro tiempo deleble

marca  con cicatrices pendulares

el compás de nuestro ritmo

sin contratiempo;

y transeúntes, en madrigueras sin luna, en los espectros,

en las fibras que se extienden y hacen fluir en la respiración

nuestro origen con nombre propio,

o en  largas horas de sed sin trayectoria,

escarbamos trances con  sorprendentes conceptos.

Hacemos ronda con los espejos

donde danzan y se desnudan raíces de otros rostros.

 

Inclinamos las yemas de los labios sobre la hierba santa

que en la cadencia solar de su naturaleza,

redime el tiempo traicionado

donde el sangrante corazón de la justicia

llueve nuestra indiferencia, nuestra abulia,

y transmuta nuestras pulsaciones

en manojo  de miel escurridiza

que como cinta métrica,

ofrece el saboreo de su oropel

milímetros de milímetros,

por un instante registrados.

 

Somos trashumantes,

con ruta irrevocable a otro intento

a otra interrogante.

 

          EL GUITARRISTA

 

               Sus dedos

                 se deslizan.

                      Indagan

                      Oscilan

                        Tocan  

                 impecable

               su insomnio.

              Se incrustan

                        en la

           encordadura.

                  La tiñen

                   con oro   

                    líquido

             que abunda

            al amanecer

  en los aeropuertos..

               Carreteras.

        En los códigos

                  del agua.

      Las evoluciones

            de las nubes.

                 La cuarta

                   semana  .

                de agosto.

                      Antes

                   de nacer

                          la música

                               lo encuentra

                                          lo elige

                                             de raíz.

                                              Ofrece

                                           su cielo

                                    su estruendo.

                                             Exige

                                 del discípulo

                                     su locura.

                         La determinación

                                           con que

                                          se regalan

                                          los amantes.

                                                Su regazo.

                                                    La diaria

                                                resurrección

                                                      del goce.

                                                      La buena

                                                      posición

                                        del instrumento.

                                                  El ritmo

                                                 y rigor

                            de sus instantes

                         precisos.

 

 

NORMALISTAS

Son estudiantes.

 

Cuerpos y rostros que aún perfilan en la dulzura de crepúsculos de sus cerros

carne ávida con breves dosis de audaz epifanía

en la edad de la inocencia de su naturaleza sin arrugas.

 

Con estridor

el bronce mata la centellante alquimia de sus paraísos

su verdadero ser

¡su libertad¡

la necesidad de reconciliarse con el oro cercano de sus sueños.

 

Hoy no son presencia de materia en las estadísticas sociales.

Sus cabezas

rascacielos de inexploradas aventuras

¡han perdido la brújula del mundo¡

los extremos de la historia de sus transformaciones

el abrazo de sus puntos cardinales.

 

Los han matado sin razón

han desalmado sus ojos y sus lenguas

los han deshumanizado de su herencia colectiva

¡de su amor único¡

 

Cuarenta y tres hipotéticos homicidios

cometió la servidumbre carnicera.

 

Cuarenta y tres veces cometió crimen

¡la justicia falaz¡

 

Cuarenta y tres veces enmascaró con obstáculos

cada entrega de vacilaciones.

 

Cuarenta y tres teóricas muertes arrojadas al infierno

de una tierra mancillada por la infamia de regímenes aborrecibles

ajenos a circunstancias

que exigen ¡inequívocas revelaciones¡

 

Sabemos con confusión que ellos son esencias  anuladas

exiliados del tiempo coexistente con monólogos desamorados

en que  su sangre aún chirría el despojo.

 

Sombras de humo que añoran

el vientre de su madre

el susurro de su gente

 

Ayotzinapa

 

“Tabú territorio del azar

Tajante sin respuesta o conclusión”

¡Talego de desesperación¡

¡Tambor sin corazón¡

¡Taladro en el reloj¡

¡Talud de estragos sin transfiguración¡

¡Tantísimo dolor¡

 

¡Ta ta ta ta ta ta ta ta¡

 

¡Tantísimo dolor¡

 

¡Ta ta ta ta ta ta¡

 

¡Tantísimo dolor¡

 

 

 

 

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