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Juan Carlos Delgado Tapia
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
jdelgadotapia55@gmail.com
Biografia

Juan Carlos Delgado Tapia

Juan Carlos Delgado Tapia, nació en Los Vilos el 15 de septiembre 1955, es la tercera generación de pescadores de una familia en la caleta San Pedro de los Vilos, bisnieto, nieto y sobrino de antiguos pescadores, como sus bisabuelos, Vitaliano González y Juan Tapia,  su abuelo Fermín Tapia  y sus tíos Efraín y Raúl Tapia; Reinaldo, Jorge y Ramiro Trigo González; Nivaldo y Fortunato Alfaro, todos ellos pescadores de la caleta San Pedro.

El autor llegó a La Caleta San Pedro a la edad de diez años con su abuelo Fermín, quien lo lleva para que le ayude a encarnar los espineles, esta es una línea de mil anzuelos que tiene una dimensión de entre 800 a 900 metros de largo, éste fue el primer trabajo que realizó en la caleta San Pedro y su comienzo como pescador y luego como buzo mariscador. Sus abuelos nacieron en Los Vilos, Fermín en 1901, y Guillermina en 1906, Juan Carlos creció en Los Vilos con sus abuelos junto con su hermano Raúl.

 

MI VIEJA CALETA

De Juan Carlos Delgado Tapia.

Mi Vieja Caleta es un libro que nos trae al alma sentimientos profundos, nos hace penetrar en un mundo desconocido para muchos, nos emociona y nos hace amar más a nuestra gente, querer más a nuestro pueblo y admirar a aquellos hombres  que lidian cada día con el mar; hombres rudos, sufridos, que ponen en riesgo su vida cada mañana, cuando al amanecer, se van en sus pequeñas y humildes embarcaciones, con la ilusión a cuestas, con los sueños  de una buena pesca, pero sin saber si tendrán la dicha de regresar.  (del prólogo escrito por Luis Arias Manzo)

 

ALGUNOS FRAGMENTOS:

Estas líneas se las dedico a todos esos viejos lobos de mar, descendientes de los nobles changos, que poblaron esta costa y dieron inicio un oficio tan noble como la pesca y el buceo, y a todos los que me ayudaron hacer lo que soy hoy, en  especial a mis abuelos, Fermín Tapia (Q.E.P.D) y mi abuela Guillermina González (Q.E.P.D), a mi tía Victoria Tapia G, y a todas las personas  que me aportaron con sus historias, lo que me permite poderlas escribir.

"El pescador no está siempre solo, lo acompaña el rumor de las olas y el canto de las gaviotas".

 

Mi abuelo Fermín (Q.E.P.D)

En su juventud fue marino, hizo su servicio militar en la Armada de Chile, en 1918 hasta 1921, él me contó cómo se enroló en la armada; dice que un día llegó a la bahía un buque de guerra, de bajaron unos marinos por la caleta buscando los jóvenes que cumplían 18 años para hacer el servicio militar, esta comisión primero se dirigía la iglesia del pueblo y le pedía al cura de la iglesia el libro de bautismo para ver cuántos jóvenes estaban aptos para cumplir el servicio militar, él estaba en la caleta donde llegaron a buscarlo junto a varios muchachos más, les dijeron que les iban hacer una revisión médica, el doctor los miraba de pies a cabeza, dando vueltas alrededor de ellos, les tocaban el pecho y la espalda y les ponían un aparato, según que era para escucharle el corazón y los pulmones, después le hacían abrir la boca y les revisaban los dientes y los hacían correr, les volvían a poner el aparato para escuchar el corazón, luego los median. Mi abuelo era alto, media 1.73, era muy buen nadador, eso era toda la revisión, todo esto duraba como una hora, sólo tres quedaron seleccionados, él y dos más. Les dijeron -vayan a buscar su ropa, porque ahora pertenecen a la Armada de Chile-, cuando llegó a su casa, su mamá (mi bisabuela Ignacia Avalos) lo retó, pero su papá (mi bisabuelo Juan Tapia) lo apoyó. Según también me contaba que la armada reclutaba los jóvenes de esa forma, cuando llegaba a algún puerto. Él, a pesar de llevar sólo un tiempo corto en la armada, tuvo la dicha de ir a buscar a Inglaterra el buque más grande y poderoso de la armada nacional el acorazado Almirante Latorre y el caza torpedero Almirante Rivero, en1921

***

El pescador Vileño siempre ha sido un nómada, que como buzo y pescador, recorrió las costas de nuestro país, por el sur hasta Puerto Edén, y por el norte hasta las costas de Iquique, en la llamada fiebre del loco, y así fueron quedando por esos lugares, en algunas caletas del norte y de sur de nuestro litoral.

Con la llegada de las vedas de los loco y la entrega de aéreas de manejos a los pescadores artesanales, éstos  empezaron a quedarse en estas caletas, no saliendo nunca más de ellas, terminando con el peregrinar por las costas de nuestro litoral.

***

Yo pasé por todos los trabajos que hay en una caleta como ayudando en los botes, sacando, ensartando y desviscerando la pesca, encarnando y aclarando espineles, pelador de pescado, vendedor de pescado por las calles en un remo, también hacer y arreglar redes y espineles, guardando los materiales de buceo y lavándole los trajes de buceo cuando llegaban los botes de los locos, después ya más grande  comencé a salir a la pesca como ayudante de pescador (porque antes existía el ayudante de pescador). Salí a la pesca con redes, espíneles, nailon de mano, bolinche (red de cerco), ayudante de buzo (tele) y este trabajo fue el que más me gustó, después tuve la suerte de aprender a bucear y hacer un curso de especialización y así sacar la matrícula de buzo mariscador, este fue el oficio al que más me dediqué y me llevó a conocer la costa, sus varaderos y caletas de norte a sur.

***

En el puerto trabajaban muchas personas, pero la mayoría de ellos eran pescadores, como los lancheros que eran los que trabajaban en los faluchos, estibadores, los que eran los encargados de cargar y descargar a los faluchos en el muelle y en los vapores, los jornaleros, y los aplayadores eran los que  cargaban y descargaban en las playas (patio de acopios) y los famosos galleros, los que trabajaban en cualquier labor del puerto, cuando faltaba uno. También otras tantas trabajaban en tierra como, los operadores de las grúas, los caldereros, carpinteros, oficinistas, etc., etc., se trabajaba en las canchas y en las bodegas del puerto. En el lugar que se encontraba la cancha de tenis, ahora se construye la Municipalidad, en esos años había una cancha de acopio de mercaderías, también unos corrales para el ganado que se embarcaba en los barcos, en aquel tiempo.

***

Estas historias que han pasado inadvertidas, ya que sólo estaban guardadas en la mente de estos pescadores patiperros y de estos antiguos trabajadores de los días gloriosos del puerto, también como fue naciendo nuestro pueblo, estas historias del esforzado pescador vileño, quienes fueron fundando algunas caletas de pescadores en nuestro litoral, también los inicios del gran puerto que es Valparaíso, hoy, y que fue descubierto por la misma carabela española llamada el Santiaguillo en 1536, que descubrió nuestra bahía, ese varadero donde encontraron esas Canoas y que sería el inicio de donde nacería nuestra querida y vieja Caleta San Pedro, con estas líneas, espero así rescatar del olvido estas historias y recordar a esos viejos lobos de mar, a todas aquellas personas que aportaron con su esfuerzo  para que nuestro pueblo fuera lo que hoy es.

ADQUISICIÓN DEL LIBRO:

Directamente con el autor: jdelgadotapia55@gmail.com 

O con Apostrophes Ediciones: apostrophes-chile@hotmail.com 

 

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