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Fernando Jos Martnez Alderete
Nacionalidad:
México
E-mail:
felipeelciego@gmail.com
Biografia

Fernando José Martínez Alderete

Escritor, poeta, actor teatral.

Nacido en León Guanajuato México el 21 de abril de 1977, estudió la licenciatura en comunicación dentro de la Universidad iberoamericana León, escribe poesía desde los catorce años de edad; ha publicado varios de sus textos en los diarios más importantes de su ciudad natal, revistas culturales de baja california, León, Guanajuato capital y Zacatecas, Estados unidos; de la misma manera participa actualmente como  administrador de varios grupos literarios, publicando sus poemas dentro de las  redes sociales, participa en varias antologías poéticas publicadas en isla negra chile y una de relatos en Madrid España junto a poetas de América y Europa, igualmente han sido recitados sus textos en programas radiofónicos en Montevideo, chicago, Barcelona y Argentina.

 

Costumbres

 

Se oía el lamento de un condenado,

de un hombre encadenado a las costumbres,

las pesadas piedras que impiden subir a las cumbres,

de la libertad de amar sin un grito al cuello apretado.

 

Son los eslabones de la moral, el dogma y quedarse callado,

seguir un patrón en el deber, oprimiendo la emoción,

fingir que todo está bien, cuando dentro hay revolución,

es la costumbre de aparentar lo que hostiga al condenado.

 

La vieja costumbre de esperar los aplausos,

cuando en la sonrisa de los otros hay puñales,

porque queremos respetar los cánones otoñales,

agradando a los demás terminando casi exhaustos.

 

Luego de un tiempo el prisionero ha despertado,

se ha dado cuenta que a pesar de su fatal cansancio,

continúan las serpientes a la costumbre pegadas con su veneno rancio,

Pero un hombre respira la nueva felicidad de fluir como agua

Y no quiere morir en la costumbre sin plenamente  haber amado.

 

 

Romance ritual del fuego

 

Fuego, hijo de dualidades,

calientas un alimento,

destruyes papel, madera,

llama sublevada al viento.

Chispa sagrada, serena;

¡Si! Quiero ser leño seco

para tirarme enseguida

rodando por tus encantos.

Luz que traspasa las ramas

de los árboles ya muertos,

cadencia de vida plena,

canto para lo profano.

sensualidad escondida

en los actos más privados,

donde los humanos damos

todo el amor sin agravios.

Un ritual quisiera darte,

fuego intenso, bien tan casto,

transformas hielo, vapores,

haces frente al cruel silencio.

con tu calor quitas fríos, 

a los pobres das abrigo;

adoración del olimpo,

para las diosas reposo.

 Rojo beso, rojas palmas,

donde la virgen y el toro

se postran ante tu fuerza

con sensibilidad, miedo.

 

Rayo que sale de fraguas

Para moldear el oro,

cíñeme sobre los huesos

su nombre de mujer bello.

Miradas de fuego brillan

sosteniendo lo secreto,

la ansiedad nos va quemando

 por el gozo de encontrarnos.

Su gran embrujo demuestra

con una danza de tango,

tal poder va derrochando

en el pasional flamenco.

Fuego dulce de mil años,

te venero tan profundo

como  la tierra a la luna,

quiero ser por siempre tuyo.

 

Soplo de un misterio

 

Hay un código atrayente y extraño

que despliega un existir gregario,

en soplo nocturno llega un emisario

a prevenir relámpagos de daño.

 

Las paginas aquí escritas,

son los vestigios de este código,

los logro descifrar como hombre prodigo

entre cadencias de frases inauditas.

 

Quisiera contar su importancias,

está  ligado al aura femenina que se asoma,

pretendo contarlo domando el mezquino idioma,

tiene lexemas con colores y resonancias.

 

Es un privilegio luchar por encontrar su esencia de mujer encriptada,

capaz de encerar la realidad más hermosa

sosteniendo sus manos de manera honrosa,

mientras quisiera narrar los misterios de un ave enamorada.

 

Soneto XXXI

 

Al buen Pablo Neruda contaría

cómo enredar el aire entre los pinos,

las olas blancas buscan sus caminos

cuando tus manos sienten mi alegría.

 

Nostalgia de Temuco le vendría

si mencionara chile y su destino,

por recuerdos de un lago cristalino

sobre el que su poema se dormía.

 

Recita su canción desesperada,

mientras los versos del capitán nacen

de los confines tristes de isla negra.

 

Embajador con alma desbordada,

en ti carbón y fuego se enaltecen,

su nombre el cielo con el mar integra.

 

 

 

 

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