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Yuri Zambrano
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

Yuri Zambrano 

(Bélgica, 1968). Poeta y activista a cargo del Festival Mundial de Poesía. Residencia en los últimos seis años, México, España y Grecia. Miembro de la Fundación Ché Guevara Internacional y del Colectivo Utopía Roja. Tiene más de 15 libros de poesía (3 para niños), traducidos a diferentes idiomas, novelas, cuento y ensayos sobre la revolución cubana y la vida del Ché.

 

¿POR QUÉ CHÉ DEBERÍA LLEVAR ACENTO MARCADO?

Al menos en Ché Guevara,

se debería cumplir con tal distinción,

 y escribirse con tilde.

J. K’anul

(Real Academia Hispana de la Lengua)

 

 

Semidiós de utopías y esperanzas

Santa Clara, no es lo mismo si no avanzas

cuando extraña tu asma y tu resuello

aspirando doblegar al universo.

 

Te veo frente a frente

ante un montón de muertos,

mientras una palmera

mitad vaivén,

mitad malecón esperanzador

reza dos plegarias a los más vivos.

Un barco encalla en tu boina

gritando

aquí me bajo

desde tierras europeas.

 

Tú miras de reojo a la historia.

 

Un viaje al Congo tiene V de vuelta

la V de la Victoria

se parece a tu mundo sin reparos

una tierra unida

larga y sin límite alguno

ancha, dura y poderosa

te acosa por sí sola.

Es un ave andina que en cada aleteo

te dice, cómo sobrevivir

en la Quebrada del Yuro.

 

El jefe Zulú te saluda.

Sirve tres mariposas fritas

y trata de develar

aquella sombra del Vltava

que te dibujan Kundera y Kafka

a punta de escarabajos y risas hechas olvido.

 

Tú miras de reojo a la historia.

 

No hay más revolución

que los latidos de tu corazón

retumbando

en miles de generaciones postreras.

 

Pongámosle la tilde, dicen unos

quitémosle la tilde, fallan otros.

Alegría de Pío tiene dos tildes

el Cuartel Moncada no tiene ninguna.

A sombras de metralla

drenas el alma de los humanos

y trasciendes a dentelladas

la esperanza del hombre nuevo.

 

Eres el soldado que me dice

en la sierra maestra no hay mosquitos,

navegando a velocidades

aún no concebidas por la mente humana.

 

Por eso no te alcanzamos.

Sólo te vemos transitar

en medio de tantas estrellas coloradas

galopando en el viento

con un no sé qué de historias

que transmutan

al mítico fantasma

incendiario de nuestros poros.

 

Tu mundo pasa en medio del aire

que nos vio nacer.

 

Y tú,

tú miras de reojo a la historia.

 

 

  

El oficio del activismo poético
Por Yuri Zambrano
Toda poesía, todo poema: es activista por naturaleza.
El activismo poético es beligerante, como el amor, como el atrevimiento de la belleza, como la osadía de sentirnos armónicos con el universo; así es la poesía.  Tan encantadora e inalcanzablemente sublime, que a veces queremos mantenerla lejos de todo lo que vemos, para que no se empañe, para que no opaque su hermosura.  Porque finalmente la protegemos, porque finalmente la queremos.
La belleza de la poesía es tan grande, que a veces nos duele comprometerla.
Sentir al mundo palpitar en nuestros corazones, es enardecer ante la menor provocación por las injusticias sociales.  Cualquiera de ellas que se aparezca ante nuestras sensibilidades,  es tarea de aquel corazón combatiente, que infiera que el respirar, lleva también consigo el compromiso innato, la consigna perenne, inmanente  de usar el poder de la palabra hecho poesía, para contrarrestar aquellas infamias que nos ponen a meditar, pero también a actuar.
Así pues, el oficio del activismo poético es por mucho,  más demandante. NO es cosa de quedarse quietos, de decir que sentimos simple solidaridad y ya. ¡No!. El activismo, es aquel fantasma que usa la diana de alerta ante las vicisitudes de pueblos, de razas, de la tierra, de todo ser vivo, de –en ocasiones- los muertos que nos persiguen, los que nos duelen, los muertos que siempre pone el pueblo por culpa de esta condición humana que tanto nos hace daño.
El activismo poético es por consecuencia, más dinámico y comprometido. Es ese monstruo interno e insurgente que todos llevamos dentro, que nos lleva a escribir sobre cosas que nos duelen allá en lo profundo, a involucrarnos sin frenos, sin ataduras… a ciegas como el amor, a sentirnos cada vez más encadenados con la búsqueda constante de soluciones que en ocasiones no vemos llegar, que rayan el desespero, el desasosiego, el desvelo, la impotencia…
Pronunciarse enérgicamente contra toda actividad que genere síntomas de inequidad social, violencia doméstica, tráfico humano, discriminación étnico-ideológica y de otras calidades que atenten contra la vida, la integridad y la salud de nuestros pueblos, es una tarea tan difícil, que cada vez que la enfrentamos: todos, pero todos, absolutamente todos los que sabemos que a veces el dolor también se filtra - queramos o no queramos en nuestros versos-; tenemos que lidiar con esa desazón, aquella incertidumbre que sobreviene a las decisiones de apoyar una causa que creemos, sea justa.
Comprometernos o no comprometernos, esa es la cuestión.
Y es que darnos cuenta que toda poesía es activista por naturaleza a veces nos duele, más que nuestros propios quebrantos.
La acción poética constante no evitará conflagraciones naturales, catástrofes eco-ambientales, no acabará con la caza indiscriminada de animales en extinción, ni con la extinción inequívoca de  nosotros mismos, cataclismos humanos con esperanza innata. Pero eso sí, sembrará la semilla que queremos.  Porque eso es activismo, sembrar con nuestro verso, la esperanza de que podemos hacerlo. Para que luego otros siembren y otros siembren y otros… siembren esos sueños, que sólo son sueños, cuando dejamos de soñar.  Sembrar la utopía a ultranza mediante el verso, ¡ eso es activismo poético ¡  Creer que lo hacemos y lograrlo: ¡Eso es poesía ¡
Preguntarnos en cada verso, en cada figura literaria, en cada concepción de la belleza poética, por qué duelen las cosas, es tarea de todos…  No dejemos que se desperdicie ese don.  Aprovechemos que lo tenemos, que nos nace, que brota entre nosotros, ¡Vaya! Que grita en el fondo de todos nosotros. Hagamos conciencia que es un fruto con una luz inagotable, un sol inextinguible de energía que tenemos para trascender en el corazón de los demás. Transformemos cada verso en esa necesidad incendiaria que nos carcome, dejemos abiertas nuestra venas al tropo, al símil metafórico que nos alimenta y renazcamos sembrando esperanza. PERO TAMBIEN ACTUEMOS.  Que no nos apaguemos ante el clamor ajeno, que al contrario, todo lo que veamos, sea una luz para encendernos por dentro, y no apagarnos nunca.
Vamos tras esa búsqueda constante de la acción poética inextinguible, usemos nuestra fuerza poética que tenemos para taladrar esas conciencias dormidas, recordemos que cada poeta, es un festival interno de utopías y sueños por realizarse. El manojo de estrellas del universo está en nuestras manos y la palabra es nuestra mejor arma.  Despertemos a la acción, llamemos a la unidad a esa realidad tan terrible que es pensar que todos somos uno mismo. La realidad, fraternos poetas, está en frente de nuestros ojos y no debemos soslayarla. En el trabajo constante, en el oficio para descubrir el poema enardecido, incendiario, coherente con nuestra humanidad, con nuestra conciencia operativa.  Atravesemos el corazón gélido de nuestras desidias más internas y trabajemos, trabajemos, trabajemos, actuemos siempre pensando que tenemos la fuerza de la palabra, para derretir témpanos de hielo, para convertir ese amor a la poesía, en lo más preciado que tenemos, el poder de transformar nuestros sueños en realidades, con la fuerza de la palabra, con el oficio de escribir y actuar  ¡En Defensa de la humanidad !


Publicado en julio 16 de 2014.

 

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