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Agustn Serrano Santiesteban
Nacionalidad:
Cuba
E-mail:
aserranos@vru.uho.edu.cu
Biografia

Agustín Serrano Santiesteban

Holguín Cuba

 

FIDELIDAD A MI SOMBRA

 

Me acechan, voy a perderme

con mi sombra en el vacío,

la duda hace un pacto impío

con la soledad. Inerme

queda mi voz. Si quererme

nadie intenta, si han violado

mis fronteras, obstinado

debo trasponer la puerta

y dejar atrás la incierta

angustia que me ha tentado.

 

Huyo, mi sombra ha saltado;

se deshace en la otra orilla.

Una nostalgia amarilla

nos va pintando el tejado.

Polémico, equivocado

quizás parezca el sendero.

Voy con mi sombra, prefiero

no quedarme, serle fiel;

abandono el carrusel

de lo vivido.

 

                               Febrero

cerró sus puertas. Qué artero

golpe deja la partida.

Odio la babel suicida

del pasado, ya no espero

milagro alguno; el agüero

bíblico perdió vigencia.

Mi sombra no reverencia

su virginidad a dios ;

sombra,  escapemos los dos,

que nos perdonen la ausencia.

 

ANUNCIOS

                                 Días vendrán de vértigo y centella...

                                                  J. Ibarbourou

 

Días vendrán de vértigo y centellas

a instalar su borrasca en mi sendero,

días vendrán de grises y aguaceros

a dejar en mi rostro tercas huellas.

Noches habrá sin luna, sin estrellas;

vida, con este miedo de perderte.

Vendrá la soledad, un tiempo inerte

de recuerdo en recuerdo cabalgando.

Será un día de otoño, no sé cuando;

pero al anochecer vendrá la muerte.

 

REFLEXIONES EN SOLEDAD

 

Esta huella que sorbo lentamente,

sombra de tanto insomnio pasajero,

es un resquicio del pasado fiero

detenido en mis ojos del presente.

 

De nuevo estoy a solas y la gente

me olvida en la penumbra del sendero,

después de tanto tiempo nada espero,

sólo mi soledad, pacto inclemente.

 

Quizás a solas sea más seguro

partir entre las sombras sin aviso,

deshecho del más pérfido conjuro.

 

Soy una sombra más, un indeciso

ser que atraviesa el tiempo sin apuro

sabiendo que no existe el paraíso.

 

CUANDO LA CIUDAD ES UNA ISLA DESIERTA

 

Atrás quedan los pueblos

el olvido que el polvo de las estaciones

ha ido marchitando lentamente

el humo de las fábricas

los cuerpos sudorosos de la noche

Todo atrás

Un perfume de aguinaldos

comienza a doler en algún sitio

No estoy anunciando la partida

simplemente lanzo mi botella

al mar de silencio que abandono

Todo atrás

los pañuelos ardientes en la playa

tu mano dibujada junto al anciano tronco

                                               de los pinos

Está lloviendo a cántaros

y la memoria siente ganas de estallar

sino fuera mi voz

sino fueran mis manos

este sitio sutil donde aborrezco

                                     a los traidores

No vale la idea de ser náufrago

cuando la ciudad es una isla desierta

donde cantan los pájaros metálicos del anochecer

Solo importa el mensaje

la nota de dolor que intenta hacer llegar un niño

que muere de nostalgia en las aceras.

 

SEÑALES

 

Voy con mi muerte por extraños senderos

adonde la huella inhumana de los hombres

ha sembrado la funesta semilla de la  destrucción

cielos invadidos por virus y bacterias

selvas desoladas por el hambre azul

                                                       de la riqueza

Estoy condenado a la autocrítica

y mi vuelo es efímero

como el del insecto que perece ante la llama

Entre las pocas luces y los gritos

pasan los sucios papeles de la calle

el frío hereditario de los pordioseros

tocando a la puerta de los supermercados

Fayad  soy vagabundo como tú

pero no tengo alba para descansar

y como algunos estoy perdiendo el alma

Aquí los árboles no tienen música

huele a hambre   a soledad 

                        a escasez de lluvia

y tengo que aferrarme a mi muerte para no caer

veo como tiembla su guadaña

ante los espectros de las ciudades

ante los rostros desconocidos de los niños

que hurgan en la profundidad de los espejos

La miseria golpea mis espaldas

un pez de fuego revienta en las aceras

donde la lluvia deja su fugaz señal

Atravieso el humo       los deshechos

un mar silencioso y maloliente

La muerte siente náuseas de nosotros

el fulgor de su lágrima se pierde en el vacío

Quiero evadir la noche y sus fantasmas

pero es la noche quien huye de mi cuerpo

tengo sed pero mi agua es insalubre

 

No volverán las aves

aunque el paisaje sea el  mismo

y la brisa sople desde el norte

                         invitando a partir

 

Odio mi temor a los sitios desconocidos

a la ironía de una pequeña luz

                        entre las sombras

Prosigo con mi muerte y tropiezo

un cuaderno de clases deambula en la aceras

 

Recorro este teatro de lunetas vacías

                        y mudos aplausos

la soledad no puede contener este sueño

mi muerte se ha quedado dormida en un portal

un ruido de aviones arrulla su siesta

 

No importa la hora  el día  el año

sólo importa esta lástima que tengo

                                              por mi muerte                               

quien tal vez ha perdido su mayor pesadilla

Sollozo   grito    salto sobre las rejas

                          invisibles que me apresan

Despierto y una luz quema  mis ojos

al fondo de los espejos amanece

y entonces comprendo que este sueño fugaz

                                        puede albergar la profecía

Ahora se que la muerte tardará en venir

porque fuera del sueño y los portales

ella tiene lástima de nosotros

ella tiene miedo de nosotros

Fayad   allá en la bruma del recuerdo

vuelvo a ser vagabundo como tú

ahora tengo un poco de alba para respirar

aunque a veces moleste este olor de la brisa

olor a hambre         a soledad

                           a escasez de lluvia

y se claven en mí esos ojos grises

que mueren de ausencia en la profundidad

                                           de los espejos.

 

 

FANTASMAS DEL SUEÑO 

 

Acepto la reverencia de los techos

el golpe de los poemas que limpia  la memoria

Reconozco la ausencia de tus huellas

el silencio inocente de otros jóvenes

que acechan la pelota entre las aguas

Estoy perdido en la medianoche

mientras mis manos deshacen pesadillas

y el reloj anuncia la penitencia de las horas

Vuelvo a los sitios que preguntan por mí

a la calle donde aún vuelan

                   los fantasmas del sueño

No puedo detenerme a contemplar

           los recuerdos que pasan

Allá lejos cantan los ausentes

he avistado el fulgor de sus fiestas

pero no bastan la palabra  el olvido

la acera donde riñen la alborada y la noche

Es imposible atrapar este soplo de vida

esta oculta sacudida del cuerpo

Torpemente reconozco que llueve

                   en los amaneceres

y en cada pecho duerme la infancia agazapada.

 

A TRAVES DE LA NOCHE Y LOS ENIGMAS

 

Uno  puede soñar inocencias y desastres

rostros desfigurados danzando

                             en la pupila

imágenes confusas en un lienzo

                           que la brisa asola

Uno puede despertar sobresaltado

y sentir el embate del agua

                      que inunda las arterias

la increíble nave de la noche

que tiende su red de horóscopos

                             y anhelos

Uno puede quedarse en el ombligo

                         de la infancia

atado al bullicio ancestral de un banco

que reaparece a cada instante en la memoria

Uno digamos también puede ser el miserable

el vagabundo  el loco que danza

                           en los aleros

mientras la noche quiebra su manzana

y un borracho riega las calles a intervalos

Uno puede llegar desde otro sitio

donde el humo y la risa 

                la lluvia y el llanto

pintan y deshacen rostros y recuerdos

 

Extrañamente somos peregrinos

enemigos antiguos de la soledad

reacios a símbolos y golpes de fortuna

Uno puede viajar hacia la desmemoria

a capa y espada hacia el fondo del tiempo

donde no solo el polvo nos sorprende

Uno puede oscurecer al mediodía

cuando toda la sombra se reúne  

y el sol se transparenta en las colinas

Uno puede abandonar el rostro

                      en una vieja calle

mientras la nieve ahoga las estatuas

uno puede parecerse al hombre

y comprender que el primer hombre

tuvo lástima del último mono y viceversa

Uno puede caerle a tiros a la soledad

maldecir el sueño y la hipertensión

las absurdas ganas de hacer el amor

                         con cada chica

Uno puede tocar a la puerta de una casa

y esperar a que un rostro atraviese

                          los cristales

a pesar de que a veces escasean los sueños

y  pesan demasiado los años y la ausencia

 

Uno puede volver sin un centavo

con medio litro de alcohol en la cabeza

con el humo danzando entre los ojos

y una sonrisa mueca

y una mirada triste

pero siempre

a través de la noche y los enigmas

a través de los rostros que jamás

              llegaremos a conocer

uno puede sonreír a la vida

aún sabiendo    que sólo la muerte

                                nos espera.

 

 

 

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