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Juan Carlos Adad Galarza - Pimpo Adad
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
Biografia

Juan Carlos Adad Galarza / Pimpo Adad.

Nacido en Yacuiba Bolivia el 24 de febrero de 1.950. Radico en la República argentina desde los siete años. Empecé a estudiar en el Colegio Belgrano de Salta y terminé el Bachillerato en el Colegio Nacional de Salta. Estudios Universitarios incompletos en la Universidad de La Plata. Trabajé como comerciante en los siguientes rubros: Droguería... Farmacia... Perfumería... Representante de varias Empresas de Seguros... Viajante... Casado con diez hijos. Católico Apostólico Romano. Radico en la Ciudad de San Ramón de la nueva Orán - Provincia de Salta -Argentina.

 

TIENE EL MONTE UN INQUILINO

Bajo la luna redonda

llora el mataco su pena,

se queja de la condena

que sufre desde hace tiempo.

 

Ve que ha cambiado de dueño

la tierra de sus mayores...

 

La charata se alejó

y el río se volvió mezquino,

ni el algarrobo tan noble

resistió al depredador.

 

Tiene el monte un inquilino

que siembra... lo que le antoja,

hasta volverse asesino

esta tierra con la soja.

 

Pa´ colmo de su desdicha

se han llevado el algarrobo,

con la alegría de la chicha

en tiempo de carnavales.

 

Los violines se hacen eco

y el bombo como un ritual,

convocan al festival

para aliviar esta pena.

 

La zamba...la chacarera

el vino y la tradición

alegran la noche entera

alrededor del fogón.

 

He vuelto del festival

con alegría ...y con pena

con ímpetu de bagual

y furia por la condena.

 

De ver mi chaco querido,

Como un herido animal...

que sufre desprotegido,

por su reclamo ancestral.

 

La Grieta. (Plegaria)

Tú, me amas Señor, ¡lo sé!

mi humanidad que sale por los poros

es la lucha entre este abismo

el vendaval que pretende

robar la miel que me diste.

 

Es la grieta

entre tu amor y el devaneo del placer

que corroe mis sentidos

y lacera tu ofrenda con mi ofensa.

 

Tú me amas, Señor, ¡lo sé! Es mi piel, que no obedece a mis sentidos y marchita la rosa que me diste. que me roba el perfume con que embriaga Lo mas bello de tu amor... ¡tu palabra!

¡ Tú me mueves, Señor, ¡lo sé!

y no merezco el sueño

que me tienes prometido.

Mas, líbrame, del infierno tan temido.

Tú me amas, Señor, ¡lo sé!

Por que te amo.

 

  • Sequedades.

    Qué fugaz

    fue la ventura 

    del regalo tan buscado.

     

    Se fue 

    como un hálito... 

    duró menos que un suspiro.

     

    Dime Señor: 

    ¿Acaso no merezco

    la miel que tanto anhelo?

     

    Es aciaga y oscura

    la noche que se acerca. 

    La promesa es de hiel 

    y de infortunio.

     

    Noche negra 

    de horror y de lamentos

    que nubla la razón

    y que lastima 

    como un hierro candente 

    en mis entrañas.

     

    Solo lágrimas

    para regar

    las flores que me diste.

     

    ¡Qué sequedad, Señor,

    solo pesar y sufrimiento!

     

    Si es de llanto 

    de pena y de lamento 

    ¡aparta mi puñal 

    que los lastima!

     

    Si soy cardo 

    en medio de las rosas

    riega Tú 

    la semilla que lastimo.

     

    No hay lugar 

    para esta ortiga

    si no soy el diamante 

    en quien confiaste.

     

    ¡No permitas que ose yo 

    opacar su brillo!

     

    Perdón, Señor, 

    ¡sé Tú! 

    siempre su estrella.

 


 

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