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Carlos Vargas Guevara
Nacionalidad:
Bolivia
E-mail:
vargasguevara@yahoo.com
Biografia

EN DEFENSA DE UN VEGETAL PROSCRITO

AKULLICO

En larga hora
complacido y paciente
exprimo el zumo ácido y tinto
del oval desecado de esta hoja verde
porque une mi pecho a la tierra
ensalza el núcleo del cual soy y vengo
agiliza mis nervios
conserva sereno mi pacífico espíritu

Sin morderla la retengo
suave hoja desecada y frágil
en el templo que es mi boca
agradecida mi saliva la envuelve
la presiono contra paladar y encía
lento paso sus gotas de verde vino
intermitente hilito de clorofila
que aguardaba mi sed angustiante

La recuerdo fresca
brillando bajo cielo
alumbrado de naranjales
sembrada en graderías como de estadio
con emoción satisfecha

Aguarda su energía mi cuerpo
su húmedo puñado de vitaminas
cuando acabo el jornal tan débil
molido tembloroso
desliza calma al hambre que golpea
paliativo pasajero de fatiga y cansancio
de dolores
y calambres que no pasan
por el esfuerzo abusivo

LA CURANDERA

Nobles dones demuestra la hoja de coca
que nada malo tiene sólo virtudes
talentos que en siglos
le concentró la tierra

Una ama de casa la hierve
la clorofílica tizana que resulta
calma dolencias estomacales a sus niños
machacada detiene el infierno de las caries
y como emplasto
ella fricciona sus propias reumas

Entera reluce
si la toma en sus manos el kallawaya
trashumante médico naturista
viaja a pie semanas y meses
de orilla a orilla de mar a mar
misión específica desde la cuna
sanar al enfermo
calmar al doliente

Tierna o seca
cosechada en surco o silvestre
amasada cataplasma
en cocciones o en sabroso mate
viaja esta hoja en morral kallawaya
sin límites ni premio
elemental del afán curandero

Su jugo normaliza al corazón
cuando la altura golpea con la asfixia
su consumo frecuente
previene males sin remedio
y que figuras esbeltas acaben redondas

Demuestra habilidades la hoja de coca
una tarde terrible la más fría noche
saca a relucir bondades y talentos
brilla y repone
manzanitas coloradas
en mejillas de cántaro
y terrón mojado

LA HOJA

Roja selva
gratísimo valle
amarillo altiplano
frente a la tierra entera exponen
la donosura de la coca

Airoso vegetal
otro emblema andino
libélulas de alas plateadas copulan
en su flor tan bella
albea e inculpable
la merecen parques y jardines
que su hoja efectiva
ocupe anaqueles de farmacias
sea indispensable en despensas y botiquines

El pan que brilla cual oro en mi mesa
mascullando después coca se enriquece
mi cuerpo gana sustento en su jugo
que escurre
como pasan las horas en la espera
savia concentrada recompone salud
restituye fuerza

No la difamen
no la proscriban
no oculten en ella su propio descuido

Asuman qué enseñan a la niñez
ganancia sin mayor esfuerzo
dólar cueste lo que cueste
desprecio al adversario
para eliminarlo sin problemas de conciencia

Atiendan sus nacidos
cuando crecen y precisan escuela
allanen los caminos
busquen juntos claridades
no les nieguen justicia

No inutilicen la tierra que nos alimenta
no lapiden el surco
no envenenen la savia
Detengan sus fieras de caza y sentencias espurias
paren la siembra de cadáveres
No etiqueten de narcotraficante a la inocencia

¡TODOS EN VIGILIA!

Mi rostro —contra toda idea—, aún se sorprende.
¿Soporta?
Asimila, comprende y asume;
deja en lo brumoso las soledades,
lo sombrío,
el silencio urdido entre las sorderas y la impotencia,
los cepos centenarios con cada uno de sus muros,
y vincula su traspiés a la gran marcha.

Con hebras de cuatro vientos,
la única verdad fluyendo por cada poro y valor
se escribe: no aguantar más que nos saqueen,
y preparamos el tejido filigranero de ternuras
nunca visto ni extendido
en las bóvedas de la patria,
esa inexistente, la que vamos perfilando.

En cada rostro semejante se leen
las mismas letras de la consigna tatuadas en la piel,
y a fuego en los parietales y vértebras,
las bordamos en el firmamento
con hilos incorruptos de la más honda raíz,
subversivas letras que tomaron por consenso a los genes;
así lo grita en los suelos nuestra sangre de tan roja:
¡tinkunakuna! [juntémonos]
Lo nuestro es lo nuestro
¡Todos en vigilia!

Ésta es la jugada maestra por salvar al futuro,
insospechada fe y arrojo cuando todo se perdía,
ráfaga de rocío para inflamar corazones,
trenza redes que soñaba entre las fronteras y
es un puente solidario con el planeta.
¿Cuándo fuimos sólo para nosotros?

Surco legendario en mil partos al unísono,
bate récord convocando con roncos pututus
y levanta sus bandadas de cóndores
para cercar los mares, a los terribles pulpos,
al infierno que le lanza empresas
transnacionales y toda su furia.
Al fin es torrente sinfónico de agua dulce
vaciando, desde las cumbres y la pampa, sus ayllus
por calles, esquinas y plazas; los valles se les unieron;
las selvas bordaron la demanda en arte plumaria,
un océano de guardatojos desatará los fuegos.
Tinkunakuna, compañeros. ¡Lo nuestro es lo nuestro!
¡Todos en vigilia!
Todos en vigilia es la orden de los manantiales.
Es cien por ciento la obediencia,
no pueden negarlo los noticieros.

Parido país en cautiverio constante,
para derruir sus prisiones y rehacernos,
las densas nubes abrieron sus represas.
Tanto repetimos el himno patrio, que su:
“...Morir antes que esclavos vivir...”,
nos ha calado hasta el sexo,
y ahora, es un gran concierto de voces
sincrónicas y puntuales concentradas en El Alto.

¿Cuándo el reloj más preciso se había rebelado?
¿cuándo La Paz vistió un poncho rojo
y las wiphalas prendieron hogueras de esperanza
para los desamparados en las calles?
¿qué unidad festejó su rumbo con explosivos de arcoiris?
¡Ésta es la sinfonía de los pobres reescribiendo el pentagrama!

Vean qué arquitectura de redes y puentes se traza,
no hay rincón del mapa que no repita como campana;
del barro saltaron a modelar voluntades de acero
y suprimieron el sitio de flojos e indiferentes:
o se queda agachado ante el oligarca, o se suma al
paso de la flor de cactus,
a este río desbordado de polleras que van con martillo.

Piedras flotantes, adoquines voladores,
piedras que holladas lloraban y hoy cantan
en las carreteras contra tanquetas blindadas;
insisten en abrir las ventanas a los sueños
e impactar al engaño que se pasea arrogante.

Es Tupak Katari que arma a sus terremotos,
Wartolina Sisa al frente de los vendavales
Kurusa Ilave trastrocando otra vez las pampas
Zárate Willka que repite al oído de los mallkus,
y de Filemón y Marcelo, Quispe y Solares y Evo,
la unitaria demanda con colores de wiphala.
¡Lo nuestro es lo nuestro! y no lo olviden
¡Todos en vigilia!

El pan tras cien vitrinas y candados
no nos doblega, saltó a las banderas,
lo hicimos trinchera de vida y arma de diez filos.
¡Jallalla Bolivia!
¡Jallalla Bolindia marka, jallalla!
Ahora es el gran baile, vengan con sus parejas.
Recuerden de quiénes, es lo nuestro.
Tinkunakuna Y ¡TODOS EN VIGILIA!

Carlos Vargas Guevara
Octubre, 2003.
Publicado en su primera versión:
1. Portal del Grupo Palavreiros, Brasil,
III Festival Mundial de Poesía Por la unión de los pueblos mediante la poesía,
UNESCO – Grupo Palavreiros, 2003.
http://www.palavreiros.org/festivalmundial/home.html
2. Barrigaverde, periódico virtual de República Dominicana, 2005:
http://www.barrigaverde.net/?modulo=articulos&seccion_id=9&articulo=1939


AMA SUA AMA LLULLA AMA QHELLA


No seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo.
Consigna quechua


Ésta es la leche que nos alimenta
al succionar ávidos
las repletas tetas de nuestra madre,
es alfabeto y luz y sombra de cada día hasta el fin;
cordón umbilical que ata hombre y comunidad.

En la mar de esas letras que navegan
como capitanes por los ríos de nuestra sangre
nos empapan al nacer
para fincarnos la verdad
de nuestra mirada erguida y veloces nervios.

En ella abrevamos durante la sequía,
en los impasses con que pretenden rendirnos;
a ella volvemos por claridades;
la sabemos firme mástil
donde ondea nuestra esperanza,
y desde ella reiniciamos la marcha por las demandas.

Y como nada impide a los nevados Mallkus
nos obsequien manantiales de vida;
ningún designio y fuerza barrerán nuestro silabario,
su fundamental espíritu de promesa y batalla;
y si dispersaran nuestras cenizas,
ellas irán preñadas por estos signos de fuego:

Ama sua, ama llulla, ama qhella.
-No robes, ni mientas: ¡trabaja! -
Esta es la línea que ahondamos
¡nuestra ante las edades!
y se vuelve cóndor para alzarnos la frente.

Carlos Vargas Guevara
3 de julio, 2005.
III premio, Concurso Internacional de Poesía “Rubén Darío”,
organizado en 2005, por el Proyecto Cultural Sur – Vancouver, Canadá.
Inédito.


4. Naranjas naranjitas

Una gota
se desliza
vacilante
en un lugar cercano
donde brillantes se mecen
las naranjas naranjitas
con suspiros del sol
lenta
suaviza y expande
jala y abraza

Yo cierro mis ojos
entre temblores
y luego
te miro
laxa
¡Cómo reposan tus glorias
de la vida naranjales
naranjitas tan jugosas ¡

Carlos Vargas Guevara
5 de marzo, 2005.
Tomado de Naranjas naranjitas,
Serie de 9 poemas, publicada en:
Barrigaverde, periódico virtual de República Dominicana:
http://www.barrigaverde.net/?modulo=articulos&seccion_id=9&articulo=1665
Fragmentos citados por Milisdof en Buscalotodo, Argentina:
http://www.buscalotodo.com.ar/modules.php?name=News&file=article&sid=322


Biografía:

Carlos Vargas Guevara
, 1959, Katariqhawa, Oruro-Bolivia. Estudió Sociología y Ciencias de la Comunicación. Hizo teatro, pintura, artesanías [diversas y máscaras de diablos], danza clásica y folklórica. Participó en la formación de talleres de artes plásticas para niños en zonas marginales.
Publicó: El folklore en Bolivia, México, Ediciones Ulises Mexicano, 2001. Las danzas afrobolivianas, Archipiélago, Revista Cultural de Nuestra América, 2001. Su obra poética y de narrativa se encuentra aún inédita.

pasumecha_candela@hotmail.com

 

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