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Nicols Cppola
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
Biografia

La realidad de los poetas.

El poeta es amigo de la noche,
Y de las sombras que se ocultan en cada letra,
Como los trozos de un cristal que se ha partido,
Y que han caído sobre un río,
Que juguetea y los dispersa,
Meramente por su libre albedrío.

El poeta no elige ser poeta,
El poeta es simplemente elegido,
Por un Dios,
[que lo ama como a un hijo]
y por un Diablo,
[Que lo ama como hermano]

El poeta no tiene la facultad de crear,
El poeta es más bien un intérprete,
Un nexo entre las letras existentes,
Y las pendientes que aún no han sido pensadas.

El poeta aún no lo sabe,
Pero cada luna lo arrincona más a su suerte,
El poeta debe batallar incesante contra ejércitos,
Que se alimentan de oscuras noches,
Y de claros días.

El poeta sin quererlo se ha embarcado,
En la única empresa que no podrá alcanzar jamás la luz,
El poeta en realidad es un hombre muerto,
Que busca cegado y con sus versos,
La combinación de letras y sentidos,
Que le permitan al menos por una vez,
El poder sentirse vivo.

Que me busquen y me encuentren!

Que se encienda el día en la ciudad!
Que se enciendan las radios y sus locutores!
Las noticias y las publicidades con sus morbos,
Que el motor abandone la pasividad,
y me muestre la cara una vez más.

Que apunten sus cañones a mi mente,
que me cerquen como siempre entre los muros
invisibles pero duros como el hierro,
de imaginarias construcciones que se elevan en mi mente
y que ocultan el sol,
enajenándome a la tristeza y a la soledad

Que me cerquen los ejércitos.,
Círculos viciosos que me desgastan día a día,
El partido de fútbol perdido y la cabeza del técnico en bandeja de plata,
Las pandemias mundiales que abandonan la ficción,
Los países dominantes que me avisan de antemano
Que deberé ser yo quien pague sus deudas por la crisis,
Las películas que se estrenan y relatan suertes funcionales a intereses del imperio,
Las ratas que ya no representan,
Y que sin embargo se disputan mi sufragio.

Que me tienten con un mordisco de su manzana,
Que me masturben las perras de la tv,
que me ofrezcan un trabajo mal pago,
aunque tenga veinticinco años y una Licenciatura que poco me importa,
que mis amigos, mi familia y rosas,
se enfurezcan y se preocupen por mi salud mental,
y que me escupan en la cara,
palabras para hacerme desistir en mi intento,
de vivir la realidad que ya no pueden negar mis ojos.

Que me castiguen ferozmente por no seguir sus reglas,
Que envíen sus sicarios disfrazados,
Las impagas facturas de la luz, el gas y el teléfono,
El hambre y la monotonía de comer fideos insípidos,
La despectiva mirada de mis vecinos de palermo,
Los amigos que me abandonan,
Los amores que se alejan por no pertenecer.

El último cigarrillo que me queda en la bandolera,
Lo ejecuto sin piedad ni culpa,
Que me busquen y me encuentren!
Que me hieran los costados,
Que sangren mis lágrimas cuando la presión sea demasiada,
Que mi espalda y mis rodillas se revelen,
Queriendo abandonar el sufrimiento,
Firmando la paz con los que buscan mi sumisión.

Que me busquen y me encuentren!
Que formen su ejército delante de mis ojos sus generales,
Que lancen a la imbatible caballería,
Y que intenten lacerar mi maltrecho cuerpo.

Sin embargo mi opaco yelmo,
Y mi gastada cota de malla,
Se mantendrán firmes hasta el último día de los días,
Empuño una espada que es mi honor,
Y defiendo mi cuerpo con un escudo que es mi dignidad,
Vengan a buscarme cobardes!
y conozcan el sabor de mi hierro y mi bravura.

Pocos somos los hombres,
Capaces de embarcarnos en batallas imposibles,
Pocos somos los hombres,
Que preferimos adentrarnos en el hades,
con el cuerpo mutilado y sin esperanza de redención.

El hombre del 3ºB

En mi casa ya no brilla el sol,
Hace días que las cortinas,
No acarician el barral,
Y celebran el baile,
De la luz y de los mates.

Una niebla espesa gobierna,
Y se mezcla con las penumbras,
Y la poca claridad que deja entrever,
La pantalla de mi laptop.

El vino y el humo,
Se han ido convirtiendo,
En mis cenas y desayunos,
Las canciones de amor,
Se han vuelto tan necesarias,
Como mi propia respiración.

Creo que ya no queda comida,
Guardada en la alacena,
Y que el teléfono ha sido cortado,
Por tercera vez este año.

Sin embargo me siento ajeno.,
esas trivialidades no logran llegarme,
Tengo algo que me cala más a fondo.,
Se han quedado huérfanos mis besos,
Y mi corazón.,
No consigue resignarse a esta tristeza.

Suena el timbre del portero,
y lentamente el edificio,
comienza a poblarse de sonidos...,
son los que vuelven del trabajo,
y ansían por el viernes tan preciado.

He perdido el rumbo,
Y ya no puedo volver a mi otra vida,
El hombre de marketing,
Al que refiere mi currículo,
Creo que ha sido asesinado,
Por este Demasto y su tres de marzo.,

Que hoy reina entre el humo de los porros,
el café, las galletitas y las piernas de una vecina,
quien ya le ha manifestado,
sus ganas por conocer,
que cosas se esconden detrás,
de la puerta que muestra en bronce,
la leyenda 3. B

Piernas que en otros tiempos,
Me robaban el sueño hasta el extremo,
Piernas tan largas como el placer,
Que estoy seguro,
Algún día de estos,
No podré dejar de conocer.

Sin embargo hoy no las deseo.,
Y es que te extraño demasiado princesa,
Extraño me siento al haber fracasado,
En mi intento por robar tu corazón,
Y haber muerto en el intento.

Tú me dices que mis labios,
Sólo pueden engendrar mentiras,
Y que mi amor es una falsía,
Y que sólo busco.,
Llevarte hasta mi cama.

Por mi parte.,
Yo me he quedado sin palabras,
Y ya no encuentro el modo de decirte,
Que mi amor es sincero,
Que mi pecho se ha prendido fuego,
Pues te he dejado entrar,
y has convertido mi vida,
en un triste y solitario infierno.

biografia:
Nicolás Cóppola

Resulta imposible para mí, explicar que es esto de ser poeta. Yo simplemente camino convencido de que en algún punto del viaje, alcanzaré ese tan preciado horizonte, que me entregue redención.
Pero mientras tanto..., siento que los vientos se vuelven más fuertes y enfurecidos, y percibo por alguna razón, que incesantemente buscan hacerme desistir...
Yo no sé hasta que punto, el mundo actual en el que vivimos consipira en mi contra. Pero de lo que sí estoy seguro, es que me han despertado la necesidad de lanzar la saeta al cielo, aliviando al menos por instantes, el dolor de mis rodillas.
Así, y sin nada en la Tv que pueda consumir por más de dos minutos, me he embarcado en esta empresa de versos y pasiones, y aunque los bandos han de ser opuestos..., sé que comparten un oscuro desafío. El peligro supremo de tener a Demasto como timonel.
Yo pongo a disposición estas poesías..., vos sabrás que haces con ellas.

Alguien ya ha dicho que en realidad las obras pertenecen más al lector que al autor, y yo coincido en ese punto.

Buscando que logren despertarte algún sentimiento, las dejo a disposición, y esa será una suerte que de algún modo nos unirá o separará ya irreparablemente.

Saludos,
Demasto.

demasto@gmail.com

 

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