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Patricia Lupercio Nez
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

VEN

Quiero verte, quiero saludarte, quiero decirte que te necesito, pero me da miedo pensar que tú también me dirás lo mismo, que ya no soportas mi ausencia y que ya no quieres estar solo.
Quiero decirte que muero por ti, que eres mi esperanza y que eres mi perfección en la carne, en el deseo y en el pensamiento.
Corrompo mi convicción, determino mi inseguridad y prejuicio mi añoranza.
No me dejas en paz, me vuelves loca y me turbio ante tu ausencia.
Quiéreme, no me preguntes nada, sólo ven a mí y dime que me necesitas, que me deseas y que no te importa mi negativa.
Dime que ahí estás, que ahí vives para mí y que propones localizar la nada ante la ambigüedad de la posibilidad.
Acuérdate que vivo, que quiero tu anuencia para acudir a tu llamada y que si te digo no es un sí rotundo desde la timidez de la vergüenza.
Cómprame una túnica de silencio, no quiero hablar de la convicción, quiero vivir de la turbulencia de tu encuentro, de la locura de tu modestia.
Entra en mí, me pertenece tu emoción, tu locura y tu libertad, no me las niegues, son mías, dámelas y tiembla por mí para pensarte completo dentro de mí.
Encuéntrame, no me digas nada, sólo veme a los ojos y tócame con tus manos. Tómame toda, total, completa y plena, soy tuya y alguna vez te prometí eternidad, ahora simplemente te prometo amarte.
No me niegues la novedad del amor, sin ti no lo vivo, contigo me convenzo que ahí es donde quiero mostrarlo; ahí es donde me parece natural abrirme; ahí es donde la vida me dijo que tú estás para revivir con mi cuerpo.
Mi piel es bronce, mi carne es carbón, mi color es chocolate, mi vida es tuya.
¿No te das cuenta que te amo?
¿Eres tan ingenuo o tan orgulloso para decir que no?
Te amo, no puedo más.
Ayúdame con la debilidad, ayúdame con la imposibilidad de recuperarte, pero ven a mí, soy tuya y me enoja perderte.
No pierdo la esperanza de pensarme nuevamente insurrecta, transgresora y atrevida. ¿?

Patricia Lupercio Núñez
21 de febrero de 2009


TÚ, YO, NOSOTROS.

Me dijiste muerte y yo pensé en vida.
Me gritaste razón y yo entoné silencio.
Me exigiste secreto y yo guardé la voz.
Pregunté por el futuro y tú respondiste presente.
Calculé la suerte y tú apostaste a la certeza.
Te mostré locura y tú ahogaste la voluntad.
Pensamos en eternidad y coincidimos en lapsos;
quisimos eternidad y llegó el pasado;
prometimos eternidad y llegó el final.

Patricia Lupercio Núñez
10 de febrero de 2009


La doble moral y los secretos sociales.
Casi tan antojable como dejar de vivir por un momento, pero tan temible como dejar de sentir.
No puedo pensar en lo que sería de nosotros sin esa mórbida solución de la hipocresía, de la vida sin doble moral.
No sé lo que sucedería si no existiera la debatible conversación del alejamiento del mal ante la necesidad de ser feliz sin tener la obligación de dar explicaciones.
Ante palabras soeces, los oídos ensordecen y olvidan la memoria. Ante palabras reprimidas, pedimos la generosidad de la democracia y el olvido para pronunciarlas. \'Libertad\', \'democracia\', \'felicidad\', sexo\', \'solidaridad\'. Nos han dejado solos, sin pilares, sin cemento para endurecer la idea.
Caímos en su red, en la trampa de la lengua de mariposas que suelta vuelos sin pensar en el rumbo, escapando llena de vida, lista para cambiar de apariencia, ¡maldita doble moral! Se mimetiza en la larva de una mariposa, en la seda que cubre el rostro de una musulmana, en los lentes oscuros contra el sol, en el mantel que cubre la imperfección de una mesa, en la mascarilla que pretende alivianar la vejez, en la mente que esconde la verdad.
Fernando Pérez nos dice que envidiemos al caracol, porque él lleva a cualquier lugar su hogar. ¿Puedes imaginarte tú el hogar de todos en cualquier lugar? El caracol nos da ejemplo, da la solución y aun así nos olvida, nos deja atrás, lento y cansado, nos rebasa. Su vida ya está hecha, la nuestra ya está acabada. Lo que nos queda es un suspiro para acordarnos de respirar y seguir vivos.
Un pacto de secreto es aquel que nos recuerda que hay que olvidar cuando se nos ordene. Dice Fernando M. González que un grupo se forma como el amor, tú y yo unidos con un mismo fin, pero no me pidas que te lo explique porque acabamos mal. Con uno que sepa que existe es suficiente.
Pensemos en lo que nos atrae, en lo que nos une, pensemos en lo que nos hace coincidir, pero no pensemos en las razones, sintamos y vivamos, aquí estamos, reales y corpóreos y nada más. Sin eternizarnos en la verdad, sólo en la existencia.
Nuevamente lo relativo se antepone a lo definitivo, lo etéreo a lo concreto y lo sublime a lo material. ¿De qué lado estás tú? Choca mi mano y dime que sí, tal vez te desmayes como lo advierte Fernando Pérez en \'La vida es silbar\', pero por lo menos te atreviste a decir tu verdad.

Patricia Lupercio Núñez
25 de julio de 2008


biografia:
Patricia Lupercio Núñez

Nací en Guadalajara, Jalisco, México. Me gusta escribir porque siento en la prosa poética que derramo mi vida y lo que quiero compartir. Prefiero compartir que acaparar y por eso ofrezco mis letras para quienes las dejen entrar en sus vidas.
Estudié Ciencias de la Comunicación y un Master en Educación.
Actualmente trabajo en una universidad en mi ciudad impartiendo asignaturas sobre cine y sobre la introducción a la universidad.
También imparto clases en una Maéstría en Educación.
Soy casada y no tengo hijos.

patylu10@hotmail.com

 

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