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Claude Beausoleil
Nacionalidad:
Canadá
E-mail:
Biografia
Migracin
[ I ]

Todo huye todo regresa

Hay versiones infinitas de lo real en migracin
La escena recomienza a desbaratar la multitud encorvada
Los argumentos del tiempo son las nicas fronteras
Qu huracn de sangre de arena o de viento blanco
En las nieves inslitas y los paisajes ardientes
Ha depositado el germen del cambio que persiste
A renacer a rehacer la lnea del destino perfilado en cada uno
A los lmites de un silencio del cual la ciencia o el olvido
Son las explicaciones las ms dbiles en la duda
Ya que es necesario proseguir las vagancias inagotables
En la acogida o la perdida la fiebre y los desgastes
Tira su voluntad al pavimento negro de los sueos
Slo territorios tumultuosos se distinguen al horizonte
Nuestra palabra an es un escalofro del xtasis
Una manera de habitar la huella de choques toscos
El tumulto del da como la paz de las materias
Un tiempo lleno de secreto repleto de desorden en todo
Se va solo y altivo en el polvo de la poca
Las sacudidas de la mirada cambian las alianzas
Para que de un lugar profundo en el mismo ajustado
Surja la pulsin de nombrar esta figura de territorios
Insinuando en el espacio una arquitectura de sombras.

Todo subsiste todo se desvanece
[ II ]

Saqueos de esperanzas a los destellos de otras voces
Se escuchan en la noche ms opaca que la angustia
Ms sorda de tentacin a la vez fuego y hielo
Hasta tal punto las quimeras arremeten al abrazo
De la nica autorizacin que el da dej
Filtrar en cada cuerpo cada lugar cada mano
Todo se enmaraa en distancias de tierra y de aire hmedo
De zonas resecas donde los invencibles vientos
Dan del duro tormento el canto el ms exacto
Hay paisajes que invaden el alma de la tierra
Los envuelven al alba ellos se descubren cuando anochece
De pie en los declives de una salva de ilusiones
Vamos hacia dramas con aspectos de un mito
Qu otro desatino qu conciliacin celeste
Qu mquina descabellada qu poder lgubre y glauco
Pero tambin qu esperanza qu rostro o ternura
Imaginan la continuidad al alcance de todos los ojos
De tan alto de tan lejos del ms vasto de los azares
Las lneas retoman su aliento en la migracin
Ellas inventan los suelos los signos y los cielos
En las formas ocupadas en el corazn por la pasin
Repitiendo que existen versiones infinitas de lo real

Todo habla todo transita
[ III ]

En la deriva absorbemos el arrebato de los suelos
Los traslados humanos trasvuelan lentamente
Los estados contrarios al mundo que cambia
En la complejidad de desmoronamientos y de rabias
Al borde de la palabra maciza apretada en letras de arcilla
Negras como el zozobro de las mentiras oscuras
Que un fragor de gestos tornan su quiebre en fiebre
La ltima traicin es la de abandonar su cuerpo terrestre
El de la nica salida que permanece en la memoria de la edad
En los rumores del siglo de la ciudad donde el tiempo
Persigue el frente de todos los espectculos interiores
Avanzamos sin rencor con el manantial en la frente
Una calle se hace una huella se convierte en rostro o curva
Un lugar desaparece bajo las cabezas indagadoras
Mientras el sonido grave de los alrededores se expande
En otros tantos fragmentos que las manos son atadoras
Las horas las aglomeraciones los cantos y las lenguas
Estn en los talleres negros de inefables razones de ser
De permanecer al centro del vrtigo tan fraternal
Cuyos densos acentos reflejan el dolor ntimo
En una migracin abierta a los ecos del paisaje
Tomando en sus impulsos la audacia de la conciencia

Todo canta todo se dispersa
[IV]

Caminan golpeados por la profusin de los deseos movedizos
Con el sufrimiento en la frente se aventuran en el all
Todo el peso de los choques y de las fisuras intensas gua
En la migracin las figurillas surgidas de la realidad
Los lmites del lugar imaginan los infinitos del trazado
Una va y otra y un desvo de repente oscuro
Libertan aires lejanos ligados a los cuerpos que se encorvan
Entre ellos el hilo de los caminos avanza lazo interior
La tierra las manos las espaldas toman el color de la hora
Piensan en los gestos de perseguir y de divagar sin fin
Una herida inicia la esperanza secreta de un canto ms denso
En el ardor y la aplicacin del ajedrez a la deriva
Sismgrafo inventando el diluvio irrevocable de los signos
Ms all de los obstculos de esta esfera humana
De norte a sur dejan el instante de las eternidades
Los hemisferios dictan gravemente una coreografa
Un vrtigo de los cuerpos se descubre annimo y caliente
Como el absoluto oscuro de las miradas inquietas por ir
As al principio del espejismo donde surgen
Las travesas inauditas los puntos del da las marcas
Imbricadas en los trazados en el sentido del descifre
En ademn de los escombros de un viaje en el presente

Montreal tu te vas
a Monique LaRue

Montreal te vas y la nieve me lleva
mi ciudad agujereada de tiempos mi ciudad de noches invernales
de blancos de memoria de trabajos inseguros
Montreal tu te vas todas tus calles me abandonan
por un poema en descenso por nada
slo como para ver por suerte
un pesar la ilusin un rodeo o bien el fin de las alegras
sin orgullo en las vitrinas imposibles
nadas que mueren y que renacen de ayer
Montreal tu me pierdes Montreal eso eres t
en esas calles desnudas en los bloques de vidrio
esas imgenes y libros te cuentan historias
los mentirosos sin fondo de una callejuela adonde nadie va
ms lejos eres todava t ms adelante en el vaco
tu edificas pobre ciudad pobre infancia infinita
la memoria y los textos de forma irregular
de las avenidas nacientes imprimen sin razn
las otras dimensiones de las auroras y de los bullicios
el alba es blanca tu cielo naranja y tus ojos azules
yo reconozco tu aire tu manera de hablar
las mezclas de tu sueo nacido del lugar para durar
Montreal tu no sabes si tus bares estn cerrados
ni si perseveras cuando la escarcha te nombra
si los aleros del hielo recuerdan poemas
la gran sainte-catherine street los neones cansados
los estruendos
Montreal tu revelas tesoros que los marinos profanos
jams sabrn decir la ilusin o la amplitud
o la ley bajo el yugo del hielo que nos engulle
pues qu decir de una ciudad que surge de ella misma
atravesando su leyenda iniciando sus relatos
al borde de un soplo fro en el abismo sin tregua
ciudad de soledad OH! ciudad de mi nica esperanza
Montreal de mi vida Montreal de mi alma
tus recuerdos me desgajan frente a los olvidos
tus terrores me fulminan tus faltas me seducen
Montreal anulada Montreal triturada desatada
qu red de tempestades te entregar tu visin
Montreal de mi tiempo visitando squitos
y hablo de ti cuando la noche se escapa
y hablo de un poema escrito sobre tu paso
tu ibas ese da en una maana sin fin
Si dar la respuesta al vaco nial

Biografa:
Claude Beausoleil
naci en Montreal, Quebec, en 1948. Es poeta, crtico literario, traductor y profesor de literatura; director de la revista Levres Urbaines. En 1980 recibi el premio Emile-Nelligan [Prix Emile-Nelligan] y en 1989 fue condecorado con la Orden Francfona de Amrica [L'Ordre des francophones d'Amrique].

Traduccin del francs, Alfredo Lavergne.

 

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