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Rita Marcela Vargas Ros
Nacionalidad:
Ecuador
E-mail:
Biografia
Unos ojos negros perdidos en Madrid

Tengo un par de ojos negros perdidos en Madrid,
unos inquietos ojos que buscan cerros y montes,
que miran ansiosos el horizonte que se pierde entre los techos,
ojitos tristes que se encuentran en el Retiro
con otros tan tristes como ellos.
Se me perdieron unos ojos rasgados
y una pequea nariz
que olfatea buscando los conejos y venados,
y unas manitas que les gusta coger el maz,
sentir su dureza y desgranar uno a uno sus granos.
Se me perdi el corazn en Madrid
entre palacios y la Plaza Mayor,
se me perdi el corazn,
es un migrante.

LA VIDA DESGASTADA

Si el sol de la maana te molesta
y te levantas disminuido
llevando el da a cuestas,
si desde temprano empiezas
un loco trajn, un desenfrenado ir y venir
tropezando con los muebles
y olvidndote las llaves,
entonces eres alguien como yo,
uno de millones
a los que la ciudad abruma,
el tiempo atrapa en su telaraa,
y tironean su vida a cualquier lado,
un gris producto del cemento
que respira holln
y suda plstico,
uno, que se piensa en cortos
en una secuencia inteligible
de escenas no planificadas,
y en onricos escenarios
que cambian al azar.
Si tu corazn engrandecido
cansado de bombear sangre
te da un susto alguna tarde
o la sangre en las arterias no puede fluir con libertad
o si te sientes asediado
y no puedes sacar la mano de la trampa,
entonces hermano,
estamos embarcados en la misma balsa
que tiembla frgilmente
ante el embate tumultuoso de las aguas
y la cercana de los rpidos,
entonces no nos queda
nada mas que despojarnos
del intil peso que nos empeamos en acumular,
de las mil y un necesidades
que nos rodean en este mundo absurdo
o de las ridculas $3>s
eternamente posfechadas
que no marcan ningn hito
en la vida de la Tierra
ni en el nfimo intervalo del latir del universo.
Entonces somos caballos desbocados
compitiendo en un torneo
del sueo de algn loco
que se qued dormido cobijado por la luna.
Entonces recojamos nuestros cuerpos
aligerados ya tan tarde
y vayamos a acostarnos a la orilla de algn ro
y veamos pasar un desfile de minutos
si no podemos alterar este secuencia de tantos lunes
que nos matan sin piedad.
O hagamos una hoguera
con las agendas, los proyectos, los planes quinquenales
y dibujemos sueos en el azul de las maanas
y borremos con las nubes los contornos de los malos, de los vivos, de los truhanes
que se colan hasta en eso para no perder oportunidad
O juntemos a los nios que brincan por la calle
exhibiendo sus harapos
y formemos el circo de la vida
seamos payasos, malabaristas, traga fuegos
y cobremos las entradas con besos, con abrazos con sonrisas
O recojamos las banderas
y plantmoslas en las calles
que nos recuerden que comemos en exceso
mientras otros espantan el hambre con las manos
y pelean a codazos con la muerte
O formemos un ejrcito invencible
armado con deseos y suspiros
que destruya las fronteras,
que elimine las ganancias
y restituya el imperio de los nios, de los juegos, de las travesuras
y con paso de vencedores, redoble de tambores
y repique de campanas
nos lleve a un futuro hermoso, impredecible
en que los adultos no opinemos, no decidamos, no manipulemos
y dejemos la vida en paz.

LAS NUBES

Se visten de blanco, se tien,
se enjambran y viajan, las nubes.
Se alborotan, se encabritan
se encienden y truenan, las nubes.
Se diluyen, se esparcen,
se precipitan, se hielan, las nubes.
Se atraen, se acercan, se mezclan
se enroscan y se funden, las nubes.
Se arremolinan, brotan, dan vueltas,
se van y regresan, las nubes.
Se oscurecen, se alejan
me dejan, las nubes.

HOMOTERRORIFICS

El deseo de escribir
brota como un torrente,
no puedo detener las palabras
que presurosas van hacia el teclado.
Hay tantas razones y motivos,
necesidad de hilvanar letras al azar
que intentan describir el dolor, la indignacin,
la angustia de escribir sobre un montn de cuerpos.
Aunque no lo vea
s que todo est al revs,
que el mundo perdi la razn
porque un loco revolvi el avispero,
y temo por lo que ser
y por lo que se est gestando
en la sinrazn donde los hombres conciben sus guerras,
sus estrategias para agredir a otros
que ni siquiera saben porqu les cae la desgracia.
Malditos seres a los que no puedo nombrar,
no puedo llamar humanos,
no lo son porque planean el dolor,
utilizan el ingenio inventando nuevas formas de matar,
locos que no tienen lmites y
a quienes el planeta no les alcanza.
Los minutos van pasando
y quiero detener el paso del tiempo
porque veo cerca el final
y otras especies van a relevarnos,
perdimos el privilegio de poblar la Tierra,
nos hemos vuelto una amenaza para nuestra especie,
el peor depredador,
el ms temible.
Nos crecieron colmillos,
nuestros miembros se volvieron fuertes y veloces para matar,
para agredir, para destruir.
Ya no somos homosapiens,
debemos inventar otra palabra,
homoterrorifics,
depredadores implacables.

biografia:
Rita Marcela Vargas Ros

Ingeniera qumica, asesora institucional ha sido profesora universitaria y ha publicado un libro de poesa ' Al Pie de los Andes', los libros de cuentos 'Historias del Desarraigo' y ' Miedos y Temores', tiene por publicar el libro de relatos 'El Campamento', el poemario 'Nubes' y el libro de cuentos infantiles ' El Visitante'

ritavargas@yahoo.com

 

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