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Eugenia Prado Bassi
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia
1. Permiso -dice llegando- y saca un pedazo del ptalo, revolcndolo hasta caer, desde mucho antes podramos habernos naufragado, pero satisfaca aquel reflejo primero del encuentro, y luego de oler sus perfumes lo cortaba, entre risas descabelladas y coronados llantos, deprime el viento perfumado de aquel da primero de diamantes, entre disculpar esto, mis frases hechas de antao, revolvindonos pasabas del desequilibrar al equilibrio, esta revolucin que habamos tejido, tras la infrecuencia fue que llamamos a la cordura, pero dije silencio y pens hacer un regalarte de ptalos, te hice caer desde el cielo cuando hurtamos, una punta le cortaste, sin conocimiento te quedaste mi tesoro, diluidos pensbamos que era todo, o haba sido, es mejor aclarar, una broma, desocupados los papeles, dije basta de seguir representando aquel drama descubierto en cada libre, despus de todo, podramos haber tardado en descubrirnos siendo hurfanos, en serio, cre que te oponas a establecernos inimaginados una vez ocurrido el trgico episodio, pero nos pareci burlarse hasta ste, mi cofre, dijiste claramente entender, te vi razn, luego pretender, hasta que record el principio en el pasar inadvertido luego de un martes, riendo de tus estadas en escenas, libre de creer ya casi nada de la medida exacta entre el jugar a que jugbamos, para sentirme importante de este importarse, o importarme, un buen comportamiento ante el maestro, estbamos tramados en mis respetadas, nuestras redes, y podramos, por qu no, circular como delincuentes declarados por nuestras psiquis heredadas, por nuestros encarnecidos, historia tragicmica actuada por debilidades nuestras, ma, tuya, nosotros, digo, disculpando aquel inconsciente oculto, ocultando me perd, dormir sobre las siempre vivas muertas, amarillas de tiempo, actualizando este primer episodio del acto en palabras, imagen imaginaria del medio, en que limitados sometamos a confusin, generalmente, por ese placer incontrolable de soarnos inapelablemente incongruentes, como causa nica de un mal reflejo, con tamao desmedido de creer en el hacer, modo nico de salvarse, difcil comienzo, la eleccin de sentirse libres en la habitualidad de vivirse, por estarnos stos, los dispersos sin generacin, y vendras dicindome de aquella otra mirada que bailaba nostlgica ese tango, repitiendo repetas otra nueva, jugando entre bailes, balanceando sobre una cuerda los ojos enrojecidos del asombro, detenido todo en contemplarte sediento, una poca de musas infrtiles te atrapaba por esas ganas, desquiciado corrompas los vestidos que dejaron entrever un pasado dolorido, entre aullarle a las estrellas en reuniones de intelecto, y aullbamos, porque no haba luna en esa partcula de tiempo, entre dormirse palideciendo, ya se perdieron todas las voces, entonces jugaba desde la oposicin, luciendo descubierta, entreabierta, declarando aquel entregarse y era el placer de ausente el que me detuvo en el soporte estpida, pegada en el acto, una eternidad, lo acontecido en este tiempo equilibraba un hundir y ascender en plsticas arterias, el veneno de la poca, apoca desplazarnos en el espectro cotidiano, torpe navo pesado, sobre ondas olas de la espera, tuya o nuestra, naufragarse en un suspiro.

['El cofre' / 1987].

2. Dices miedo, acrcate a tu miedo. Entonces pienso en el significado de mi propio miedo, ms de lo para ti significa. Miedo a perderme, a perderte, a la radical forma con que me pierdo en ese perderte. Miedo a tener miedo, a estar sola, a que ames a otra ms que a m, a que desees a otra y no a m, y que pierdas la cabeza por otra, a que le hagas el amor, a que te conectes con esa energa del sexo y te pierdas en esa otra. Miedo a que mi vida seas t y no yo, y que todo en m, sea pospuesto por ti. Miedo a dejar de hacer, a dejar de crear, a dejar de amar, a dejar de pensar. Miedo a tener miedo y a la dependencia con que me apasionas, me aprisionas an sin quererlo, porque esto existe lejos de ti, vive en m. El miedo a la dependencia que en m provocas es mo. Miedo a que por ese miedo dejes de amarme, dejes de quererme, de desearme. Y cuando ese miedo mo crece y se interna adentro, es como si no supiera por dnde, ni en qu direccin, es como si quedara paralizada y no tuviera ms energas para avanzar, y me doy vueltas pensando que as, dejar de estar aterrada. Atrapada descubro que los movimientos son el nico camino. Entonces me obligo a hacer, me obligo a no desfallecer, me obligo a contradecir desnimos, y a hacer ms que sentir, cualquier cosa, cualquiera ms que huir de esa sensacin que me destruye. Miedo a que entre sueos por las noches esas mismas imgenes te pesadillen. Y preparas la casa y haces la casa y limpias y ordenas la casa y la cambias y de casa te vistes y en el dedo miras el anillo que lo confirma. T eres la casa, juegas a ser los hijos de la casa, y juegas a la casa felizmente habitada, y perfecta, y juegas con nios llenando la casa, el vaco de la casa, cuando t no ests. Por miedo hago el amor. Necesito hacerlo, todo el tiempo, para calmarme, y calmar esta siniestra dependencia. Es el miedo lo que me obliga. Entonces corro, corro como una loba, en direccin de lo que sea, para sentirme libre, y soy y me siento libre, breves momentos, son destellos. El amor es un instante en que perdemos, nos perdemos.

['Desrdenes Mentales' / 2005]

3. Un zumbido. Un sonido ciego localizado en algn punto del techo. Un zumbido de alas torpes. Cerca puedo verla intentar, la veo acercarse como si quisiera descifrar la agona del movimiento que cae como un eco transparente muy adentro de sus tmpanos. La veo detenida. Sin alterarse. Ella est quieta, quieta con ese zumbido de alas, percibindolo all, cerca del techo. Detenida se queda vindolo, el insecto est atrapado en la tela de una araa, un diminuto insecto que lucha contra el peso de su propio cuerpo. Ms cerca de aquella maraa de tela y tejido, la mujer puede advertir la belleza de un acto cruel. El cuerpo azul tornasolado, henchido de sangre, se agita torpemente. Piensa en el tiempo, en intervenir el espacio sagrado de la muerte. Emanar perfume desde el cuerpo aterrado? oler la depredadora el miedo ms all de la agitacin torpe de los ltimos instantes? En cuestin de segundos irrumpe la araa, desplazndose gil hacia el cuerpo atrapado en la tela. Sofa con horror retrocede, con la cabeza entre las manos retrocede y tiembla. La veo temblar, esa mujer, Sofa, tiembla sabiendo que su presencia es insignificante en el acto. Los movimientos rpidos, la tela firme, la escena despiadada. Las alas dejan de batirse. Como dos amantes en un beso de muerte los insectos se atrapan en un quejido imperceptible. La araa aprieta a la mosca entre sus patas y devora su cuerpo henchido, lo sacrifica ante los ojos de ella, como si no estuviese all, advirtiendo la presteza de la cacera y su insignificancia.['Lbulo' / 1998].

Bibliografa:
Eugenia Prado Bassi

1987 publica su primer libro, 'El Cofre', novela experimental que 'atentando contra una escritura/lectura lineal, se burla del estereotipo de los gneros literarios' Ediciones Caja Negra.
1996 publica su segundo libro, 'Cierta femenina oscuridad' [Editorial Cuarto Propio], en el que se interna por una diversidad de territorios lingsticos donde se ancla obsesivamente lo femenino. El texto se sumerge en la ambivalencia del sujeto mujer contemporneo. La autora recupera la estructura de tragedia griega, el uso de referentes como la Biblia, el pequeo Larousse Ilustrado y el I Ching, lo que confiere a este libro un carcter experimental. 1998, publica su novela 'Lbulo' [Editorial Cuarto Propio], trama de voces que acta perturbando la textualidad y necesariamente cuestionando su proceso de lectura en un recorrido transido de erotismo, el texto desenvuelve la imagen frica que emana desde el proceso escritural, situada en el cotidiano claustrofbico de Sofa, construyendo un mundo que se desdibuja por las obsesiones creadas por una voz telefnica desconocida, no solo perturbando la mente femenina, sino que invadiendo todo el espacio narrativo. 2000 publica una re-edicin de su primera novela 'El cofre', [Surada Gestin Grfica y Editorial], incorporando el diseo y la grfica en una re-escritura del texto original. 2003 presenta su novela instalacin 'Hembros: asedios a lo post humano', que luego de cinco aos en proceso de escritura, propone la lectura de una novela desde otros soportes, es decir, sacndola del formato convencional de libro. 'Hembros' es una instalacin escnica plstica, que busca la integracin de los oficios, [la literatura, el teatro, la msica, el movimiento, el diseo, la plstica, las mquinas audiovisuales y tcnicas digitales] explorando las interacciones entre los oficios y con las mquinas tecnolgicas actuales, captando los smbolos y signos de las fuerzas que en un ambiente tecnologizado, codificado, actan como modelos imprimindose en las mentes y los cuerpos hoy. El concepto multimeditico ocupa un espacio amplio, abierto, expansivo, tecnolgico, y que acerca al pblico a escrituras ms experimentales y enigmticas. La novela, en su exposicin cruda y saturada de una nueva humanidad, permite el desarrollo de una propuesta global, completa que involucra varias disciplinas de las artes. Es un proyecto que busca el riesgo en un espacio no determinado por los cdigos de lo profesional/comercial y adems nuevos lenguajes que amplen los soportes habituales de las disciplinas en sus formas y contenidos, proporcionndonos la libertad para abordar un trabajo fronterizo, no convencional, que es a su vez el soporte que pide la idea fuerza del proyecto: Un texto que explora un nuevo psiquismo, al que llamaramos 'post humano'. 2005 presenta su obra de teatro 'Desrdenes Mentales', dirigida por Alejandro Trejo y estrenada en diciembre en Casona Nemesio Antnez. 2007 'Objetos del silencio', Novela que ser publicada en septiembre bajo el sello de Editorial Cuarto Propio.

palabra@vtr.net

 

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