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Hector Julio Cediel Guzmn
Nacionalidad:
Colombia
E-mail:
Biografia

TESTIMONIO AZUL SOBRE UN DIVÁN ROJO

Tu y yo abrazados como náufragos de los arpegios plateados y rojos; enamorados por el madrigalizador artificio de los latidos; nos adormilamos con el rumor fatigado de la aurora que llegó corriendo, llego demasiado pronto y con mirada de desconfianza, porque te había prometido que iba a amarte, a amarte y a amarte, una vez más. Te recuerdo dulce y sensual, lasciva como un higo abierto o enmarañada en una red que más parecía una telaraña y de la que te ayudé a liberarte. Te regatéalas y sueños, después de enseñarte a volar; el abandonarnos tendría que ser el siguiente paso, pero fue un inesperado vendaval, el que te arrebató de mis brazos. Nunca imaginé tantas sensaciones adormiladas bajo tu piel. El imaginario siempre presagia sin ser sacerdote ni adivino, una catarata conmocionante de efectos alucinadores y estremecedoras sensaciones. Un beso sensual siempre desflorará el sueño crisálida de la piel de una rosa. Te voy a bautizar:”Mi serpiente exploradora”. Rectas con pies de seda, la ansiedad de las arenas; hasta que el tornado revuelve las sabanas como un nido desecho. La mirada de tus rígidos senos añorantes, parpadea como el pincel que se resbala interpretando orgasmos de color sobre el lienzo níveo. Las caricias carnívoras de tu instinto, siempre serán de un caníbal avasallador. Aún recuerdo tus ruegos impotentes reclamando una suerte más despiadada de varas y tu ingle como un acantilado arremetido por mi furia, embistiendo como una cornamenta contra el burladero. Aún siento ese extraño latido entre tus piernas, y esa sensual tibiez cuando terminabas. Sé que es imposible evitar el profanarte, a pesar que no tengo alma de demonio. Esta noche, tu carne me permite evocar la sílfide más hermosa, a una nereida, a una ninfa; me veo fecundando como una diáspora el musgo del amado bosque, como si fuese la caracola de una medusa, sin estambre ni pistilo; como esas noches infecundas en los que se estrellan con una infernal persistencia lésbica, un par de pubis.

Desde ahora sé que el amado príapo se negará a cualquier orden de su amo o a cualquier intento de resurrección, por divino que sea el mandato. Da lágrima verlo como un paracaidista suicidado contra la tierra. Me despierto con deseos de perseguirte como un lobo ebrio por tu cuerpo, por tu carne. El rocío aún no despierta ni la desvelada luna puede conciliar el sueño. Después de la tormenta se descubre el desequilibrio entre lo racional y la demencia. Una noche de amor es más que pasar una prueba o responder a unos retos. Anoche fuimos el premio mayor de una absurda piñata. Es imposible fingir un orgasmo cuando nos sentimos como un cadáver, una vida sin sueños o una lágrima que se disuelve, sin saber lo que es recibir una rosa en la mano. Cansados, agotados, como un seno después de amamantar trillizos, observamos extasiados el fuego de la chimenea. Me siento como un cóndor aliquebrado, cuando quise derramarme una vez más y no pude. “La vida es un olivo y no cualquier árbol…”-pienso-. Quizás nadie vuelva o sepa tocarte, como lo hice yo. Quizás nadie vuelva a anudar tu cuerpo, como o hice yo. Quizás nadie vuelva a estremecer con besos tus cavidades, como lo hice yo. Solo yo supe besarte el cuello, los pezones y los dedos de los pies. Nadie volverá a invadir con la misma pasión tus entrañas, ni con la misma sensualidad, como lo hice yo…como lo hice yo, que fui el otro gran amor de tu vida y sin embargo, sin mirarme siquiera a los ojos, me cerraste la puerta de tu corazón para siempre. ¡Que tristeza tener que sembrar semillas con el alma muerta! ¡Que desconsuelo y desolación, el tener que arar la tierra estéril, una y otra vez, para no cosechar más que recuerdos áridos!. Los sueños no darán más simiente, así te irrigue como el peor invierno. La ansiedad es el destino, cuando no sembramos en primavera o cuando llegamos tarde, a abonar la tierra. Una noche de amor, siempre pasa por todas las estaciones, como la belleza por el cuerpo. No soy un mago ni un genio, simplemente cuento lo que veo, lo que leo y lo que vivo. Lo que me encanta de la democracia, es que podemos elegir a nuestro verdugo; algo así, sucede con el amor masoquista, ese amor que castra, que destruye pero que nos encoña con sus conjuros. Repulí la desnudez de tu cuerpo con la sabiduría sanguinaria de mis caricias y de mis dedos gocetas; una vez más se silencian los nocturnos secretos sobre tu vientre y el rumor de la espuma azota con un venenoso silicio la piel de las ingles; sudamos como bestias en una noche glacial. Hicimos realidad una a una las inspiraciones de la amorosa tortura e ignoré a la cabeza decapitada del rey, porque fuiste tú quién me eligió ser tu Rey consorte o el suicida con suerte, que es casi lo mismo.

La noche es un mar de astros itinerantes, de puertos y abordajes piratas. Soy supersticioso como os toreros o los aviadores de guerra. Solo creo en el lenguaje e las pieles y en las imágenes que vemos detrás de las miradas…creo en el engranaje perfecto e las almas gemelas y en las anclas de los portaaviones. Mis ojos evocan la flor tibia de tus sentidos, el loco galopar de la lencería, el crujir de la cama por culpa de nuestro aroma a sudor, a carne poseída por el placer demoníaco. Creí que íbamos a ser amantes de unas pocas noches y pasaron una tas otras las arenas del reloj, entre amaneceres y anocheceres, con la complicidad de la clepsidra y las hojas del calendario, que año tras año, nos hicieron creer que fue ayer cuando nos amamos por primera vez.

Héctor “El perro vagabundo” Cediel
Bogotá 2007-12-23

PALABRAS DE UN DIVÁN ROJO

Mis textos no son más que la recopilación de las notas de mis pasos vagabundos o esas imágenes que recuerdo y que aún llamean en mi alma y que hoy recojo con emoción y lágrimas. No creo que sea una locura el recordar y cantar el esplendor de tú belleza. Dejemos que nuestras caricias nos despierten de esa apática somnolencia, de ese absurdo sopor sin sentido, de ese deambular como sombras intrascendentales o personas con los sexos marchitos. Los latidos de la vida siempre despertaron en nosotros deseos adormilados, soñolientos como lagañas o ese semen fosilizado por el temor a mendigar un polvo. Siempre detuvimos el tiempo para vivir la magia y la pirotecnia de las estrellas del silencio. Nada será mas irreverente y filoso que una buena metáfora… ¿Para qué una triste gloria de vida muerta? Vivir muertos no tiene sentido o acumular riqueza y no dejar de ser más que burros cargados con dinero; tampoco concibo un cielo, dentro de un infierno por pequeño que sea; por eso, considero un pervertido sexual el que le hace el amor a su mujer después de tres años de convivencia [Por favor, léase: a la de él, no a la suya]. Las pieles de las mujeres son libros que hay que descubrir, ya que cada uno encierra su propio asombro. No desperdiciemos la vida, perdiendo más el tiempo. Quitémonos las máscaras y hablemos con las almas desnudas; por eso, le robo versos al insomnio, para no tener que escuchar las lágrimas de mi reseca alma. No me interesa saber a quienes ni a cuantos has amado, sino que esperas y a donde quieres llegar gracias al amor. El amor tiene alas y a la vez es un tiquete abierto para el cielo o el infierno. Bajemos las prevenciones y amémonos con la algarabía y la energía del festival de los sentidos libertinos. Dejemos que el amor nos una como bestias, sin rencores, ni absurdos compromisos. Me encanta escuchar la voz de los pezones, la voluntad de tú mirada, la sed de tus labios…la resequedad de tú garganta…presentir los ejércitos invisibles de la noche, empuñando antorchas con fuego, para contemplarle el rostro a las verdugas que nos hacen prisioneros con sus depilados sexos. Me encantan las hembras con pubis frondosos y con música imperecedera por sus venas; las que me calientan mis pies helados en las invernales noches y que me libran de tener que soportar o imaginar el hedor de la carroña del desamor. Si usted no se puede liberar de un amor castrador: ¡Suicídese! ¿Para qué encarcelar nuestra libertad, amor mío? Degollemos nuestras máscaras que sin sospecharlo nos han conducido a las humaredas de los golpes de las arcillas, en vez de vivirlo todo como celebración y hechizo. Dejemos que el sentido común e nuestros cuerpos, reaccione instintivamente, como cuando se olfatea el celo de nuestra pareja…a veces me siento como un fósil en trance cuando te amo, como esos dinosaurios que se ven ridículos cortejando lolitas. Me sumerjo en el altar volando como un sueño amarillo o podría ser verde o rojo, como la piel cuando se calienta a la brasa por la impudicia.

Déjame desmenuzarte como un buen poema, para conocerte mejor, ya que eres un altar de trampas y sutiles engaños; ofreces el erotismo como un pastel lleno de fresas, cerezas y crema para los sentidos. Tu ropa interior es demasiado sensual y estoy seguro que sería capaz de subirle la temperatura a un cadáver o a la flacidez del pene de un impotente. Hoy soy tú esclavo, a pesar que por amarte, pretendí ser tú dueño. La belleza siempre será la misma y pienso que solo varían los sentimientos o el deseo amoroso; cuando se ama, la entrega es total y salvaje… ¡Solo las esposas se conforman con un único polvo misionero! Se que nunca intentaste engañar ni siquiera al viento, porque querías exhibirte completamente desnuda, como un hermoso paisaje, como una obra de arte. Hacer el amor es casi o es una obra de arte, y por eso deshojé uno a uno los pétalos de tú primaveral margarita. Aún conservas el romanticismo del erotismo sepiado por los recuerdos; hay amantes que dejan estampadas para siempre sus huellas invisibles en los gustos y comportamientos de sus amadas…me encanta sentirte a merced de nuestros deseos y de esos instintos bajos que se despiertan como una cascada de pensamientos carmines sobre tu busto. Brillas como un diamante o una estrella fugaz, que añoro esclava de mis pasiones. Tú cuerpo sabe bien que aguarda y que ofrece. Te desnudas con la sensualidad de las serpientes cambiando de piel; es imposible el no extasiarme con las líneas que dibujan la belleza de tú cuerpo; seduces con ese encanto mágico de una manzana prohibida…es imposible ignorar el deseo de esos senos, de esos pezones erectos y que se ofrecen como un grifo de placeres…podría atarte para retener tus gritos de placer o para que me supliques que te golpee como una piñata y descubra esa caja de sorpresas que me prometes…tú pubis luce como una paradisíaca isla, llena de dunas y una enigmática selva, tupida, ardiente y misteriosa, capaz de devorarse hasta al más putas de los demonios. Tu piel aún no acusa las fatigas del insomnio o de esas caricias egoístas que intentan deshojar la belleza de sus amantes con un desesperado desenfreno; sobre el espejo, la desnudez compara tú belleza con el paisaje y el silencio de la naturaleza; poco a poco se pierde esa sensación morbosa, cuando te exhibes como una diosa esculpida por la imaginación del amor; podría pasarme horas imaginando mis besos o unas caricias tímidas deslizándose como una gota de miedo sobre tú piel. Te ves demasiado provocativa. Me encanta verte como una ninfa cuando te bañas y te llueves el rostro y te mojas toda como una delfín en celo o como una hermosa sílfide en tanga. Me encanta que seas una mujer ardiente…caliente como las arenas del verano o los ojos de una mujer negra, para atarte como una fiera salvaje o una hembra insaciable, carnívora…omnívora…o una puta sincera; se nota tu experiencia en tus mamadas; te ves con la inocencia felina de una hembra hambreada, erecta como la punta de sus pezones y de ese pubis que se brota como si estuviera a punto de erupcionar. Contemplo al sol de la noche, besando tú piel y acariciando con la humedad de sus labios tus vellos. Me fascina sentir la sed de tú lengua. ¡Eres una ricura de mujer! Me encanta la mirada verde de tus senos y con solo imaginarte, siempre me siento y me pongo burro, así depiles tu coño como el de una golfilla o una putica decente que sabe que es el disfruteeee…me encanta cuando te abres como una sandía ansiosa y esos hermosos labios rosa, lucen como el portal de una misteriosa caverna. Hay demasiada fantasía en los pensamientos que te recorren y sin embargo eres aún tímida en tus corridas; hay momentos en los que tu mente se pierde como un suspiro o ese humo que se disuelve, como un recuerdo dentro de una botella lanzada al mar; me encanta la picardía de tu malicia cuando se esconde detrás de tu sonrisa; definitivamente el desnudarse es un arte, es coquetear con las miradas del deseo, es ofrecerse poco a poco, como un buen trago o un delicioso aperitivo; es retar al macho, al hombre, es despersonalizarse o despojarse de esa absurda máscara que nos impide ser tal cual somos; por eso, nada hay como el ofrecerse como el mejor plato o el mejor vino…cuando nos amamos, siempre terminamos jugando y armando absurdos rompecabezas…me encanta ver que te asomes a la ventana como un pájaro que intenta escapar o la hembra que toma conciencia, que es la domadora dentro de una jaula con barrotes de fuego. Me fascina cuando ensueñas como un suspiro esas sensaciones de placer al sentirte llovida como si se hubiera desbordado una represa sobre tu boca; me encanta que la luz juegue con tu cuerpo, que te arranque con violencia ese misterioso velo, para que puedas insinuar con plena libertad, todo el fuego que hay dentro de ti. Cuando enciendes un cigarrillo, contemplo la sensualidad fálica con la que te introduces el pitillo en la boca, como tus labios se cierran sin maltratarlo y aspiras con pasión y una mirada de desafío, sin quitarle la mirada al sexo. Déjame contemplar las aguas silenciosas de tú mirada, de esa sonrisa que brilló un día como un lucero infante o de esa piel que se fatigó de tanto soñar, pagando una absurda condena, como una monja enclaustrada sin conocer las delicias del pecado y condenada a relaciones lesbicas o a cumplir con favores para ganar el aprecio de algunas hermanas…o de un obispo…o de un simple confesor oportunista…quizás por eso te encanta que te penetre con salvajismo o que te maltrate con dulzura. Tú pubis se erige como un oasis sobre las dunas más hermosas del desierto; siento los gritos de alegría de tú cuerpo y de tú sexo, siempre he creído que el amor es un día de carnaval en la primavera. Siempre siento unos deseos incontrolables cuando estoy contigo o cuando presiento que el amor esta llegando como una temporada de lluvias o por un cambio de estación; me fascina que siempre después de la sensual batalla, como sobrevivientes a ese delicioso naufragio, dormitemos la agonía aferrados a la desnudez y a esos hermosos senos…tus ojos y tus pechos, siempre han sido los cómplices de ese desbocado incendio y el veneno que me embriagó con desenfreno. Me encanta cuando te acaricias los velos de tu cuerpo, con la malicia de un verano ardiente; ojala no se pierdan los besos ni las caricias que derrame sobre tu cuerpo, ni que se apaguen las brasas de furor de nuestros sexos; sé que pudieron frenarnos millones de razones, pero el amor siempre termina por convencer al pudor al final. Nunca pude ignorar a las provocativas sombras que dibuja la luna sobre tú cuerpo; eres definitivamente el más mordaz de los frutos prohibidos de las tormentas; eres el tsunami de mis suspiros…la esencia que me fascina de los cabellos de las hembras…

¡Ojala no se apague la pasión por amarte como te he amado! Siempre te he amado con la perversión de un sexo sin ataduras, sin prohibiciones, desinhibido como un kamikaze cuando te penetro o una mano cuando se desliza bajo la falda en un teatro; ojala no se apague el furor sin barreras de nuestros besos con el paso del tiempo, porque el amor también encana…es ingenuo el fuego del busto de una adolescente, de esas lolitas que confunden al amor con un delicioso cono de helado. ¡Ojala no muera la magia e la ilusión, que nació esta noche!. Amo el universo que existe dentro de tú cuerpo y esos gritos profundos que aran mi piel con sus uñas, como los versos de las gatas encelo o las culíprontas murtes cuando se les calienta el culo. Siempre te desvestiré con besos, así muramos por culpa de esta demencial locura loca; hoy recuerdo aquella noche de mar y cielo, bello como un hermoso instante de éxtasis o como la fantasía de una bella sombra de amor…cuando las horas se transforman en minutos y los minutos en segundos y los segundos en una exclamación. Las citas amorosas a veces responden a los deseos absurdos de un día frío y paramoso, pero cuando el deseo se abraza a las ganas, siempre sucede lo que tiene que suceder: Nos abraza el fuego ardiente del verano de un desalmado invierno. No me preguntes cuanto te amo, o si te quiero, o si no es más que un caprichoso deseo; simplemente ámame, con esa brutal fuerza de la naturaleza cuando se despierta emputada.

Sin máscaras ni ropa, siempre seremos lo que realmente somos. No somos ni más ni menos a lo que vemos y a lo que entregamos. Beso a beso te exploro, al principio despacio, después con una razonable locura y desenfreno; te navego, te penetro y te descubro, rebuscando la fuente de la veta del embelesamiento que enajena y de los silenciosos gritos de lujurioso placer. Bebo a sorbos tú cuerpo, así se oculte bajo ese vestido invisible, pero quizás el más hermoso. Eres todo lo que soñé un día y creí que jamás te tendría. Revivo uno a uno los recuerdos marchitos de tu bajo vientre, ya que deseo hundirme en lo prohibido, como esos buzos que intentan imponer absurdas marcas descendiendo hacia las profundidades, aún a costa de sus vidas…siempre he anhelado morir tocando los pezones de una estrella… delirando en el goce, alucinado por el néctar de tú carne o esa ensoñación marihuanera de tú sexo húmedo…goza el sexo como una primeriza; deja que te cobije con mi hombría para que te sientas más segura, más amada, más mía…el verano debería ser algo más que sexo, semen y orgasmos…siempre soñé con torturarte el culito y quizás por eso me encanta el ritual de la seducción, antes de explotarte el coñito con cargas de placer…tienes los pies más largos, suaves y juguetones que haya tenido o devorado a besos; ninguna caricia basta cuando el fuego embiste la piel con la locura del ardoroso ímpetu, cuando se propaga fuera de control como la pasión en efusión. Te amo y siempre te amaré sin medirle a mi inspiración el color de sus ganas. Sé que nuestros besos pactaron un silencioso secreto, para vivir con lujurioso delirio lo sentido; el caudal de tú locura me moja como una noche lluviosa que se rebosa sobre la cama como una orinada de cerveza. Besé tu frente, tus labios, tu cuello, tus senos, tus pezones, tu barriga, tu ombligo, tu paraíso, tu frente, tus piernas, tus pies, tus manos…me embriagué de ti, como si no me fuera a bastar la noche o no nos fuera a regalar el destino otra noche…a veces pienso que ni el futuro depende de nosotros…Tus senos palpitan como montañas en llamas o un sexo desforestado…mi sexo se agita con una sed sin nombre y te amo hasta la empuñadura como si te estoqueara el morro…muero poco a poco, cuando siento que una vez más me vierto como un rio cuando se corta las venas, para sorber el frenesí loco de los te amos de la vida. El sexo siempre será el carnaval más loco de los cuerpos. Desde hoy te llamaré “la chica banana split” y no: “Mi adorada putica”. Fuimos dos, ensoñando ser tres, como bestias apareadas por el egoísmo del celo inmaduro, y terminamos como siempre: ¡Solos!... recordando…añorando…Flagelamos nuestros cuerpos hasta liberarles la última gota del divino néctar, con la dipsomanía demencial de las luchas cuerpo a cuerpo; como si no hubiese sido suficiente todo lo dicho y lo vivido…nos amamos una vez más…y otra vez hasta el medio día del día siguiente…fue una orgía e besos…una insaciable ronda de entregas, de posturas y descomposturas…nuestros cuerpos siempre se confunden en un 69 comulgando con el placer y la vida o en un 70 que es igual al 69 pero con un dedito en el culito… te desvirgué el culito y nos masturbamos más de una vez…me encanta el sabor a rocío de tu boca al amanecer o en cualquier momento…

Deshojamos hasta el último pétalo a los placeres del pudor…el día se desnudó al amanecer como un niño travieso que nos corre las cortinas. Jamás olvidaré el primer beso de aquella noche…mi lengua en tu infierno…aquel sencillo y discreto hostal…esa cama fatigada como un camino real…y sobre todo, la demencia vivida en ese infernal paraíso. Pareces y te recordaré como el más hermoso sueño, la diosa de un mito… ¡Me fascinas!...

Ahora te recuerdo en mojados sueños, cuando despierto con la sensación de tus piernas entre mis piernas o sobre mis hombros; jamás olvidaré la lluvia, ni el fragor de tu sexo…siempre té amé con un instinto animal y con el juego de las absurdas sombras cóncavas y convexas que dibujamos sobre el espejo. Cuando te despides, mi vida se va quedando a oscuras y me encandelilla la realidad y la tristeza. Nada hay ni habrá más demencial que la locura irreverente de los amantes. El amor es lo más bello, pero no debería nunca durar demasiado. Cuando la desilusión apague hasta la última luz, nada podrá salvarme del dolor, ni de la miseria, ni de la agonía. Sin amor la felicidad no será más que un absurdo y la vida un mundo insensible y áspero, donde sobrevivir no será más que otro infierno. Mi amor, hoy me duele el corazón de tanto amarte; aunque no sé si pueda aprender a ser leal para aprender a serte fiel. Ha pasado el tiempo y sigo soñando con tú amor; el eco de tus besos, le arranca las últimas lágrimas de amor a mi corazón. Sin culpas ni olvidos, contemplamos las huellas del tiempo, la magia del insomnio, la locura de los cuerpos y los jirones malatos de nuestras pieles regados en el recuerdo. Hay crímenes amorosos que se quedan sin castigo. No es al amor al que hay que tenerle miedo, ni a lo que hay detrás de la puerta del corazón; solo me aterrorizan los siervos desnudos y los muertos por el tedio. Ya no me interesa conocer la muerte. Hoy miro con gratitud a mis padres, a mis enamoradas, a mis hijos, a esos filósofos de la vida que me enseñaron a volar como los pájaros. Solo el perdón nos impide robarle el tiempo que le pertenece al amor, por eso, se que nunca tiraré un sentimiento tan hermoso al olvido. Me cansé de inventar mentiras piadosas, que no hacían más que delatar la verdadera razón de mis demoras o fantásticas desapariciones…aunque en el cuento e los extraterrestres creo que se me fue la mano…Ahora me avergonzaría pintar un corazón flechado por la magia absurda de esos sentimientos locos y desbocados; solo un alma con luz es capaz de detener al tiempo…pero la vida latió demasiado tarde para nosotros; ahora los sueños se dispersan como dientes de león o el aroma del rosal; tú voz necia no mira más allá del horizonte, porque nunca les enseñaste a ver lo invisible. No hay silencio más elocuente que la melancolía de los susurros del viento; escuchar a las aguas despeñándose contra el destino que anhela ahogarlas en el mar para purificar con sal sus impurezas y ser bebidas con pasión y sed. En mi vida siempre serás como una pepita de oro o un amuleto para los buenos sueños. Déjame borrar el dolor por culpa de esa poca sensatez que marchitó tú primavera, antes de cumplir su ciclo la estación…tú como las mariposas que se convertirán en bellas hembras, debes abrir por sí sola tú propia crisálida.

Mi amor, quiero que ocultes los mejores versos bajo la piel e tú corazón. Eres una mujer con luz y lágrimas en los ojos. Eres la voz invisible que descifra los latidos del espejo y los silencios del agua.

Con toda la pasión de mi amor

Héctor ”El Perro Vagabundo” Cediel


LOS SUEÑOS ROJOS DE UN DIVÁN ROJO

Anhelo lapidar tu cuerpo con formas de romance. Amarte como una piedra desgastada por las caricias de esas huellas inmortales que jamás se olvidan y que tampoco pasan sin pena ni gloria, como si hubiesen sido una trivial aventura. Mis sentimientos a paso lento recuperan el equilibrio, rompiendo los grilletes de antaño. El lenguaje de la piel habla por nosotros, mientras los versos se pierden en la noche, como los resplandores de la guerra que solo pregonan muertes y destrucción.

Sin agua ni resistencia, tu cintura se entrega, sin la más mínima ilusión a este amor tardío. Llegue tarde…llegué demasiado tarde…tu perfume intentará en vano embriagar a mis sentidos…tu mirada me pide a gritos que te haga el amor; lo mejor que pudiste hacer para hacerme sentir como un adonis semidiós, fue el comportarte como una novata y hacerme sentir como tu mentor lazarillo. Desnudos y puros se encrespan los versos, envenenados por el delirio; contigo jamás llevamos el trabajo a nuestra relación cuando se divierte; vivimos cumpliéndole citas al absurdo, mientras la ceniza de los cigarrillos asfixia nuestras vidas; la demencia senil nunca recuerda los mejores tiempos y siempre creemos que el último polvo, fue el mejor en todos los tiempos. Me fastidia ocupar los espacios vacíos que van dejando las generaciones que desaparecen. A veces siento que es absurdo el sentido que la vida ha tomado últimamente; la vida en familia es más que un plato con guisantes y una copa e vino. Vivimos construyendo muros y no puentes; obrar según se piensa, es más difícil de lo que creemos, porque el desamor no tolera nada y solo busca la menor excusa o pretexto, para saltar por la borda y abandonar la nave, sin medir en lo más mínimo las consecuencias. La caridad debe nacer del corazón y no depender de simples actos de caridad o misericordiosos; solo sabiendo que hacer en la soledad, aprendemos a apreciarla y a aprovecharla; la cultura no puede ser un simple refugio en la adversidad o un a válvula de escape para los perdedores o para aquellos que se sienten tan insignificantes, que piensan que de otra forma, pasarían totalmente desapercibidos por la vida. Tus manos deshojaron mis secretos, para sembrar hectáreas de sombras.

Te veo como un mundo hermoso al alcance de mis sentidos; aprendí a garabatear versos para aferrarme a las raíces que me impedían caer a las fauces de los abismos. La experiencia no puede sustituir a la inteligencia, amor. Oscilar entre los sentimientos nos hace dignos de lástima, nos convierte en mediocres, nos asegura el fracaso. Aprende a pesar las opiniones y los consejos, porque la crítica a veces es más que una necedad. He vivido una absurda tempestad de metáforas y hasta aprendí que a la soledad no la hacen los kilómetros que nos separan, sino las personas; el corazón graba como un mazacote sus historias y las esconde en un submundo secreto, como las insinuaciones poco pudorosas de las aventuras inmortales. Ignoremos la decadencia y a la muerte. Emborrachémonos con el tamaño de nuestro dolor; los ayees lastimeros nos hacen ver con hambre y sin dientes para el pan. Las noches deben escucharse como una sinfonía de serenatas o como las almas sin dioses y emociones sencillas, como las horas sin mayoral. Todos escribimos de una manera muy personal, así sean novelones de amor, como la memoria de los malos pasos que se cansa de alcahuetearle al amor, sinsabores pordioseros. Vivimos luchando contra nuestros prejuicios, como si fuesen dragones; lo importante es vencerlos; solo así podremos cambiar nosotros mismos. Todas las respuestas a nuestras angustias se encuentran en nuestro interior. Cambiando nosotros, cambiaremos a nuestros enemigos exteriores por murtes que sean. No siempre son nobles nuestros intereses personales y por eso, a veces nos ven como enemigos o seres despreciables.

Es muy difícil el poder liberarnos de un pensamiento negro, en la oscuridad de un cerebro con pensamientos negros; es más difícil si no tomamos conciencia que tenemos pensamientos negros, en un cerebro con luz negra. El amor se regala como una baratija, como un poco cosa, contaminada por el hastío. Descubro tantos senderos en una huella, que me arrastran como un sueño impensado hacia la muerte. Los caminos de la noche, son totalmente diferentes, cuando se ven de día.

Una vez más, iniciamos el juego absurdo del amor, con miradas, besos, caricias, con piruetas y dulces maltratos, con invasiones y enloquecidas penetraciones, con desmayos y resurrecciones, con promesas y malas palabras; y así, una y otra vez, como los bises de las canciones, hasta escuchar la diana de la aurora. No sé cuantas noches nos hemos amado y sin embargo, sigo sin comprenderte, sin entenderte. No comprendo ni entiendo en nada a esta absurda relación. “Solo nos comprendemos tirando” -me dices-porque las parejitas formales o tradicionales hacen el amor higiénicamente y las parejas diamantes, tiran con pasión y lujuria. Contemplo impotente como un absurdo ventarrón, le arranca las últimas hijas a nuestro calendario. El tiempo ahora para nosotros es una copa que se agota a sorbos; no piense que la pasé mal por esta sensación de modorra; es que estoy meditando y recordando el delicioso sabor de los vicios y de los pecados conservados, inyectándoles cloroformo en las venas. Es comprensible la pasión de las mujeres por los regalos peligrosos. Ahora llamo soledad a tu ausencia y mis esperanzas dependen de los silencios de la vida y de las torturas de los infiernos que me abren sus puertas y me convidan a seguir. Los sonidos de la naturaleza y el amor, sea aprenden a apreciar al alejarnos del ruido mundanal y necio. Dios siempre nos regala perlas, dentro de ostras que tenemos que abrir.

De tanto elogio se echan a perder las personas; pero algo bello siempre muere por falta e un beso, una caricia o un simple elogio. Cada vez que me despido después de una noche de amor, te presiento como una esperanza que se aleja, como la amante que rebusca un amor distante. Te veo y no me veo en tu vida. Te siento como las manos cuando se cansan de acariciar a los botones de tus cerezas. El fuego te permitió resucitar como una Vulcano de las cenizas. Eres única e irrepetible. Ya no desapareces como una cenicienta a media noche, pero como amante, eres perfecta y como la mujer: ¡Una merde! De que te sirve que sacies el hambre de mi sexo, si por unos absurdos celos, lo tiras todo por la popa? Estas hecha a imagen y semejanza de la lujuria, como una mujer con dos rostros, o doble personalidad. Aprendí a amar, aprendiendo a sufrir contigo. Tu cuerpo es la única realidad en la que creo y poseo. Eres la piel del placer; sé que moriré una vez más, en la travesía del reconocerte; sé que tu corazón siempre termina por perdonarme y como toda mujer que se deja impresionar por el dinero, siempre me saldrás barata. Nos conocimos demasiado tarde; quizás nos cruzamos más de una vez por haber vivido durante tanto tiempo demasiado cerca; ahora entiendo al relativismo de las distancias y de los absurdos de la vida de los que dependen en muchas ocasiones nuestra felicidad.

Fue una noche delirante, una fiesta de émbolos y cilindros, un carnaval de pistones fervorosos. Anoche conocí la parte animal que me habita; inclusive conocía mis absurdos gustos. Un buen sentido del humor, ayuda a estructurar un espíritu bello o al menos, a hacer más llevadera la convivencia; aceptando cada uno las culpas, los conflictos nunca llegarán a mayores. En el sexo hay más verdad que en las palabras e amor, y quizás por eso, nos hemos entendido bien. Los amantes vivimos confundidos por vivir amores inconclusos, incompletos, sin final, como los cuerpos por los que se guía una brújula loca. ¡Cierra los ojos y deja que la primavera, ponga a volar tus cabellos! Hoy mi vida es la rueda principal envejecida, de la que fue una hermosa carreta. La contemplo y no veo al árbol que se sacrificó para darle la vida. Me siento cansado como el rostro de un viejo intentando sembrar semillas de su sabiduría. La vida es más que un hermoso paisaje; aunque cualquier edad es hermosa para dejar de vivir. Me encanta sentirme como una ruina, cuando las lolitas ignoran mi presencia. Me siento confundido como los libros llenos de historias y que no se acostumbran por dignidad, a que nos manosee cualquiera.

Eres la flor de lo dulce y amargo que me brindó un instante de demencia. Jamás las cenizas serán luz para vivir ni estrellas pregoneras de otra primavera ardientemente fogosa. Cuando las flores se secan, se esfuman los recuerdos. Por ti, voy a volver a besar con amor la tierra; es temprano para que el musgo embellezca tu piel y tu corazón. Me matas lentamente como el placer de una colilla en la boca; nadie alcanza a descifrar el sentido del camino de los vidrios fragmentados del amor que se suicida. Deja descansar mi

 

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