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Edgardo Nieves Mieles
Nacionalidad:
Puerto Rico
E-mail:
Biografia
Cabeza de nufrago ecuestre
[Homenaje a Roque Dalton]

Paso el tiempo emborronando cuartillas.
Conjugando obstinadamente
un hambre atroz.
Encancaranublando un tortuoso itinerario
de pajaricida arrepentido.
Hilvanando conjeturas
en la irrefutable silla elctrica de la rutina.

Cabalgo a la inversa del Sol.
Nado a contracorriente.
[Curioso que lo diga,
pues no s nadar.]
Coloco el idioma patas arriba
y lo agito con fuerza.
[De sus bolsillos cae un rumor de huesos.]
Bebo todos los das mi jarabe de palabras ajenas.
Martillo las slabas
hasta darles forma de punta acerada.
Pongo aceite para mquinas de coser
en los monoslabos que se me antojan ms locuaces.
Duermo trapeceando un enjambre de fechas
nerviosamente excitantes como el jazz.
[En el alcohol del sueo
tengo tratos con los muertos.]
Escucho, acaso, crecer la hierba en el traspatio
mientras a golpes de silencio
la sangre baraja sus mejores cartas.
Formulo precarios teoremas de caf con leche
sobre los cuadros rojos del mantel
para desenmascarar el rostro tras la pgina.
Para reservar mi lugar en la vigilia
por la Estrella Solitaria.
Para aduearme de todo lo amordazadamente
escondido en un abrupto parntesis.
En un insalvable punto, coma y seguido.

Paso el tiempo comiendo fatiga
a diestra y siniestra.
[A mansalva y a destiempo.]
Soliloquiando un poema clandestino
que me luce inacabable.
Que me nutre y me aniquila.

[Nada mejor y divertido
que esta brutal tarea,
que esta pasin urticante,
de pisotear adjetivos como claveles
y exprimir adverbios como naranjas.]

Paso el tiempo
traveseando maripozudamente
entre las fauces del absurdo.
Echando a volar avioncitos de papel
sobre la Isla de Pascua.

Yo soy el aguafiestas por excelencia.

Escrito con tizas de colores sobre la redonda pizarra de una tortuga milenaria

Despus de pasearse por el Danubio y el Yang Tse,
Amsterdam, Cdiz, Berln, Chiapas, Santurce,
La Habana, Lisboa, Manizales, Santo Domingo,
Marruecos, Jayuya, Puerto Prncipe, Hanoi,
Bangladesh, el Muro de las Lamentaciones y la Plaza Roja,
mi andariega tortuga confiesa, como es natural,
ser gran admiradora de la supersnica y estratosfrica
velocidad del hurao y solitario cndor.
Dice, adems, tejer una biografa celeste
en el matusalnico bolero que ofician sus patas
y su aerodinmico e irresistible carapacho,
el mismo que en un tiempo remoto
el temible Atila pretendi como escudo
para confeccionar mejores hazaas
con las que pudiese asegurar su permanencia
en la historia de la humanidad.

La muy oronda de mi tortuga
no slo sobrevivi a Zenn de Elea y a 'Buffallo Bill',
a Watergate y a 'Tricky Dick' Nixon,
la inclemente lava del Vesubio,
el incendio de Roma a manos de Nern,
la fiebre del oro all en el lejano y salvaje Oeste,
los terremotos de Managua y San Francisco,
el innombrable holocausto perpetuado por los nazis,
los hongos radioactivos de Nagasaki e Hiroshima,
la terrible primavera de Praga,
los genocidios de Camboya y Wounded Knee,
el cerro Maravilla y la Masacre de Ponce,
la noche de Tlatelolco, el desahucio en Mediana Alta
y el asesinato de Adolfina Villanueva,
las dictaduras de Pap Doc, Trujillo, Somoza y Pinochet,
los accidentes nucleares en Chernobil y la Isla de las 3 Millas,
la ira dogmtica y fundamentalista del Ayatollah Khomeini,
el desastre ecolgico ocasionado por el Exxon Valdez,
la garra terrorista en Oklahoma City
y aquel da que el infierno cay del cielo [s, el 11 de septiembre],
el apartheid en Sudfrica, el conflicto Bosnia-Herzegovina,
los atropellos en la plaza de Tienanmen y los mutilados de Faluya,
la cada del bloque socialista y las ms grandes inundaciones,
sino el maquiavlico inters
de la tambin centenaria abuela
que con ella quiso un da
preparar el ms suculento fricas
y junto a los dems utensilios de su vetusta cocina,
colgar luego tan ilustre y vistoso caldero.

Mi tortuga se llama No.
Con todos los huevecillos de mi cario,
hoy, igual que t, me pregunto:
qu otro nombre, si no ste,
podra hacerle mejor justicia
a tan simptica y ociosa criatura
trotando por esos mundos de Dios?

Morir sin pjaros en los ojos aunque est prohibido suicidarse en primavera

Sucede que yo,
discpulo del barro dormido,
tambin a veces
me canso de ser hombre.
[Dichosa la piedra
porque sta ya no siente.]
Y sin voluntad de nube ni de gloria
abandono por un instante
la hospitalaria matriz del surco.
El plexo solar de la madera.

Salgo con todos mis papeles
amarillos debajo del brazo.
Con mi lpiz nmero 2.
Salgo en busca del acertijo
que ocultan los leos esenciales.
En busca de una lnea,
una sola lnea de grafito
con que cortarle los cabellos a la lluvia.

[No pocas veces la marea de luz
araa el misterio sin conseguir abolirlo.]

Clavo mis vidas uas
en el sagrado lomo de las escrituras
buscando alguna veta de rica savia.
El combustible que alimenta la sed.
La sed no saciada.
Pero slo consigo dar
con la raz cuadrada de lo ambiguo.

Me hundo turbiamente
en la oculta preez del sudor.
[Al cielo se sube con las manos.]
En su vidriada espesura.
All el enjambre de signos
me socava los prpados
con la sutileza de un martillazo
en la cabeza.
All la vigilia de los sonidos
alborota mis torpes dedos
con sus les.

Sucede que yo,
coleccionista de sueos planetarios,
estoy lleno de palabras.
Quiero con vehemencia
comunicarme con ustedes.
Es muy importante.
De no lograrlo,
morir sin pjaros en los ojos
aunque est prohibido
suicidarse en primavera.

[Los claveles machacados
anulan la hostilidad de la ceniza
y el efecto de la cicuta.]

Recorro la ciudad
con los ojos en la mano.
Con la boca seca.
Me sumerjo en la ternura vegetal
de las palabras.
En el blando corazn del almanaque.
En la inquietud sosegada de los helechos.
La slaba en la piel
urde el crucigrama de mi voz.
El hallazgo de su transparencia
inunda toda la calle
por donde se pasean la niebla y el desamor.

La incansable artesana del nctar
ronda mis tinteros.
Mi sonrisa descarga su tibio imn.
Sus cascabeles.
Al fin ser mi nombre y otros nombres.

biografia:

Puertorriqueo nacido el da 17 del dcimo mes del ao en el cual 'Sugar' Ray Robinson reconquista por tercera vez el campeonato de los pesos medianos tras noquear en el 6to. asalto a Gene Fullmer. Forma parte del grupo de escritores que se aglutin en torno a las revistas Filo de juego [1984-1987] y Trptico [1987-1989]. En 1993 publica un segundo poemario, El amor es una enfermedad del hgado. En el 2001, el sello editorial Isla Negra publica su antologa potica Las muchas aguas no podrn apagar el amor. Su poesa figura adems en varias antologas. Entre stas: El lmite volcado: Antologa de la generacin de poetas de los ochenta, [2000]; Los nuevos canbales: Antologa de la ms reciente poesa del Caribe Hispano, [2003] y Literatura Puertorriquea del siglo XX [Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2004]. Algunos de sus cuentos han sido publicados en las antologas El rostro y la mscara. Antologa alterna de cuentistas puertorriqueos contemporneos [1995], y Mal[h]ab[l]ar [1996]. Tambin en Pequeas resistencias 4. Antologa del nuevo cuento norteamericano y caribeo [Madrid: Pginas de Espuma, 2005] y en la revista ciberntica mexicana www.ficticia.com. Otros textos suyos figuran en www.monterreyforum.org. Su poesa ha sido ampliamente laureada. Entre sus premios sobresalen los primeros premios en el Certamen del Instituto de Cultura Puertorriquea [1987], en el Certamen del Ateneo Puertorriqueo [1991] y en el Gran Certamen de Poesa de la Comisin para la Celebracin del Quinto Centenario del Descubrimiento de Amrica y Puerto Rico [1993]. En el 2006 obtuvo, en el gnero cuento, el primer premio del Certamen del Ateneo Puertorriqueo.
Raza: humana; edad: no usa tinte para las canas; religin: en estos tiempos en los cuales el valor de la existencia humana es menor que el precio de un anuncio publicitario, cmo no ser otra cosa que un escptico optimista de luto?; gentilicio: silvestre & andariego; distinciones: hijo putativo, bpedo implume con problemas cardiacos y sentimentales, amigo de todos los caminos que invitan a ir lejos para no volver, cronopio de pura cepa y cnico sin par [es decir, le fascina el cine]. Come y duerme poco; lee y [despierto] suea mucho. Qu ms aadir? Creci, se mud de barrio y empez a hacerse viejo. Podra, adems, decirse que su obra no ha sido traducida ni al francs, ni al alemn, ni al italiano, ni al portugus, ni al polaco, ni al japons, ni al turco, ni al holands, ni al sueco, ni al ingls, ni al sistema Braille para ciegos. Pero algn da... algn da.


edgardonievesmieles@hotmail.com

 

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