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Segisfredo Infante
Nacionalidad:
Honduras
E-mail:
Biografia
[del libro paciente ingls Reflexiones en el cine]

KAREN CARPENTER


Por tu voz
que es ms linda que el sonido de la lira
he conocido el cielo aqu en la tierra.

En tu garganta fulge
el vellocino de oro
que buscaron los griegos mitolgicos.

Pienso que subsistes
-que habitas para siempre-
en el fondo de un sencillo corazn.

Es cierto
-lirio de las manos de Yav-
que te fuiste extinguiendo poco a poco
con aquella insoportable
levedad de todo ser[Kundera].
Pero vives
en el ms hondo susurro
del aire primaveral.

Por la brisa
de tu voz
[la de Streisand, y de Sky Davis tambin]
he pensado que el amor puede ser cierto;
que el planeta nuestro es paraso
y que el hombre en general es bueno.

Tu voz
manantial de certidumbre clara.
Tan espontnea. Bella. Tan distante.
Que los conservatorios gimen
el nunca haberte cobijado.

El sollozo y la completa dicha
se armonizaron ntidos, perfectos,
en la lnea ondulada de tu voz.
Tu alma, tu sonrisa y canto
fabricados con el polvo celestial
iluminaron la flaca adolescencia
de nuestros aos inspidos, ya idos.

Te fuiste
como nos vamos todos para siempre.
Y sin embargo, queda aqu,
tu vellocina voz
en un recodo sacro
de mi pagano corazn,
Grabada en terciopelo de arco iris.
[Bien lo sabe Degrndez].

Ya nada va quedando
del ruido de este siglo;
pero tu sobrio canto
querubnico
se expande suavecito
[mejor que los violines y las mieles espordicos]
sobre la piel de las galaxias
en estado de fuga

[17 de septiembre del ao 2000]


BARBRA STREISAND

Toda la tristeza de este mundo
y toda la dulzura suave
en una sola meloda.

Mil veces la he escuchado.
Han cado ideogramas. Otros han aparecido.
Las cosas y los trenes
se han ido relativos, en fuga al desamparo.
Mi corazn se ha desgastado.
Pero esa meloda
sigue intacta
Intacta como ayer. [Los Beatles' .

Y es que hablo de Mujer enamorada
cantada desde el centro de una nariz semtica,
nerviosa, dolorosa, tan fina y planetaria.

Escuch esa cancin, por vez primera,
en un tiempo de dogmas insalvables
a punto de morir.
La tierra quebradiza estaba escptica, inmediata.
De todo me rea. De todo me quejaba.
Lea un poco a Turcios y a Medardo.
A Borges, Sigmud Freud y Octavio Paz.
El Fausto estaba ah, desencantado. Fastidiado.
El Hamblet medieval, irnico, dudoso, universal, moderno.
[Tenamos veinte aos. Y algo ms]

Tambin lea a Eliot, a Gasset, Del Valle, Oquel, Miguel
Cervantes.
A Paul Eluard y Kafka. A Joyce. Vallejo. Eclesiasts. De todo.
Las hojas ms resecas, el suelo acariciaban.
Los macuelizos medardeanos, empero florecan.
Mi amigo Roque Hidalgo estaba ah. [Mara Callas].

En medio de un sinfn de desencantos fros,
lleg aquella Mujer enamorada, susurrando:
La vida es un momento en el espacio. Nada ms.
Besaba, para m, las cosas infinitas, los acordes,
con tonos serafnicos en una tarde limpia,
con sabor a desierto de Bersheva,
con agua del mar de Tiberades,
la brisa de las flores de Sharn,
el Monte de Carmelo irrumpiendo el Mare Nostrum
donde el profeta Elas, segn cuentan, hablaba con Yav.

La cancin. Mi cancin,
subiendo en espirales irisados hasta el cielo,
con rimas vacilantes sin medida ni tiempo,
haca llevadera
aquella subsistencia fragilsima, ms o menos absurda.

He aqu una historia de intuiciones, y desfondes,
de un tiempo sensitivo, personal, deshilachado, casi eterno.
Pues rase una vez un universo, de creencias que caan,
como nieve imperfecta de apurados otoos.

Nadie sabe. Ni ella misma.
Que hace ms de veinte aos
este hacedor de versos y de prosas analticas
adeuda a la cancin pursima
un poco de su vida y del poema posmoderno
Y que anda por el mundo, semi-ausente,
mezclando luz y sombra de tranvas
que viajan tan veloces marchando haca el olvido.
[El muro de Berln, desde aquel tiempo, me era indiferente].

Tegucigalpa, MDC, 7 de marzo del ao 2001

CLAVELES DEL SILENCIO

Los nios sordomudos con gutural sonrisa
Que ven labios moverse como en el cine mudo.

Una slaba dulce puede ser tenebrosa
y un regao grotesco, halago de amistad.

Son la abstraccin perfecta
por cuanto nunca traiciona.

Sus ojos son espadas de luz contra los dientes
de pervertidas teclas.
O son el puente gneo con que se comunican
desde un campo de fuerza de radios misteriosos.

Los nios sordomudos
ignoran el concepto ampuloso de la dicha:
Jams han escuchado el violn de un Chaikovski,
una fuga de Bach ni un concierto de Mozart.
Jams beatlemana ni la voz de McCartney,
ni el croar de una rana ni un trapiche nocturno.

Y son, si lo queris,
terriblemente felices
en la ignorancia del mundo.

[1985]

Biografa:
Poeta Segisfredo Infante

Naci en San Pedro Sula, Honduras, 1956. Creci en Tegucigalpa. Es egresado de la licenciatura en Historia. Es poeta, ensayista y epistemlogo. Director de la Editorial Universitaria, [Universidad Nacional Autnoma de Honduras, [UNAH]. Fundador de varias revistas. Actualmente dirige la Revista Histrico Literaria CAXA REAL. Y es columnista de las pginas de opinin del prestigioso diario La Tribuna, de Tegucigalpa.

Miembro de nmero de la Academia de Geografa e Historia de Honduras, Academia hondurea de Geografa e Historia.

Premio Froyln Turcios de periodismo y ensayo.
Laurel de oro ao 2005.

Autor de los siguientes libros:

El Libro en Honduras [Artculos y ensayos].
Pesquisas Literaria [Artculos y ensayos]
Algo de opinin [Artculos y ensayos]
Antonimias de Caf Poesa, [1981-1989]
Paciente Ingls; Reflexiones en el cine [Poesa]
De Jeric, el relmpago [Poesa]
Correo de Mr. Job [Poesa]

 

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